EN LA ENFERMERIA : ¿EL PODER Y LA AUTORIDAD PARA QUÉ?

Con frecuencia el poder y la autoridad se confunden debido a la estrecha, relación que existe entre ellos. Se hace necesario establecer con claridad, que es cada uno de ellos, cual es su relación con el desempeño de los profesionales de la Enfermería y con la Ética y cuales son las implicaciones de su ejercicio adecuado o inadecuado, en el ambiente de trabajo.

¿QUÉ ES EL PODER?

Poder es esa energía básica requerida para iniciar y continuar una acción que convierta la intensión en realidad. Es la fuerza personal que permite influir en los demás. Conviene también tener en cuenta que el poder es interpersonal y genera una relación de dependencia derivada de múltiples factores, tales como los conocimientos, las habilidades, las relaciones y la autoridad.

El poder proviene de diversas fuentes formales: El de recompensa se deriva de la obediencia; el coercitivo se basa en el temor al castigo; el legítimo se desprende de la posición oficial dentro de una jerarquía; el de referencia se da en la identificación con una persona y lo que ésta representa y finalmente, el de experiencia se deriva de los conocimientos, las habilidades y la información.

También existen fuentes informales de poder, tales como la educación, la forma de ser, la cercanía, los valores, las creencias, las costumbres y la amistad, entre otras.

¿QUÉ ES LA AUTORIDAD?

La autoridad es el poder formal y legítimo, y está determinada por una estructura que implica reglas, papeles y relaciones. Es inherente al cargo. Está tradicionalmente definida como de línea, de staff y funcional. La de línea hace referencia a niveles determinados por la jerarquía; la de staff no tiene privilegios de mando sino obligaciones de asesoría y asistencia cuando le son requeridas; la funcional ó de especialista suele estar limitada al desempeño de ésta responsabilidad durante un período de tiempo establecido.

¿CÓMO SE RELACIONAN EL PODER Y LA AUTORIDAD CON LA PROFESION DE ENFERMERIA?

La Enfermera es una líder y el buen líder hace recto uso del poder y la autoridad.

Dentro de las funciones que le competen a la Enfermera se encuentran la administración del cuidado y de organismos o instituciones relacionadas con los procesos de salud - enfermedad, bienestar y calidad de vida de las personas, familias, grupos y comunidades. En el desempeño de éste rol, hace uso del poder y la autoridad con las personas a su cargo con las cuales trabaja, interactúa, se comunica y motiva para alcanzar objetivos comunes.

La forma en que la Enfermera asume el poder y la autoridad en los equipos de enfermería o de salud, es determinante para el crecimiento de las personas y las instituciones.

El ejercicio adecuado del poder y la autoridad por parte de la Enfermera traerá beneficios tales como: La creación de ambientes de trabajo positivos; el respeto por los seres humanos; el interés genuino por las personas y sus circunstancias; la consideración de todas las ideas, habilidades y aspiraciones; el fomento de la participación creativa, proactiva y en equipo; la fé en las habilidades y el valor de cada individuo; el reconocimiento y la motivación necesarias; la exactitud y excelencia en el cumplimiento y el desarrollo del sentido de pertenencia al grupo y a la institución, entre otros.

En sentido opuesto a lo anterior, el ejercicio inadecuado del poder y la autoridad por parte de la Enfermera , acarreará explotación, sometimiento, manipulación, competencia malsana, irrespeto, conflicto permanente, inadecuadas relaciones, falta de cooperación, ineficiencia y ambientes de trabajo negativos.

La Enfermera debe desarrollar con los equipos de salud y enfermería, poder y autoridad integradores y alimentarios; es decir, que ejercen influencias de cooperación y beneficio para todos. En el logro de este ideal, el primer paso requerido es el examen personal y la respuesta sincera de la Enfermera a preguntas como: ¿Me gustan las personas?, ¿A ellas les gusta estar conmigo?, ¿Me participan con facilidad sus deseos y problemas?, ¿Doy el crédito y el reconocimiento necesarios?, ¿Pienso con frecuencia cómo se sienten los demás?, ¿Valoro a las personas en todo lo que ellas significan?

En New Orleans se usa el término “Lagniappe” para denominar a las acciones, servicios o cosas extra que las personas hacen o dan para asegurar la satisfacción de otros. En el ejercicio del poder y la autoridad, la Enfermera debe tener conciencia y practicar el “Lagniappe”, de tal manera que aporte valor agregado a su servicio y a su desempeño, en pro de las personas, las familias y los grupos.

¿CUÁLES SON LAS IMPLICACIONES ÉTICAS DEL EJERCICIO DEL PODER Y LA AUTORIDAD?

Las formas de exceso, lucha, seducción y abuso del poder y la autoridad, en detrimento de las personas son ampliamente conocidas. Aún a sabiendas de que son necesarios para el progreso de la humanidad, el poder y la autoridad son mirados con recelo y desconfianza debido al mal uso que los seres humanos hacemos de ellos. Dado que el poder y la autoridad surgen entre las personas cuando actúan libre y conjuntamente, su práctica ética se logra en el momento en que: Responden a los intereses correlacionados y reales de todos; en su ejercicio se reconoce como personas a aquellos con quienes se convive y están puestos al servicio y a la transformación de los seres humanos.

En la práctica del poder y la autoridad, las personas deben comprometerse a comunicar a quienes los rodean, visión, significado y confianza por lo que son, por lo que hacen y por lo que los rodea. Para ello se requiere que los lideres se concentren más en organizar que en controlar; permitan la expresión más que reprimirla y promuevan la evolución de las personas más que desatenderlas y tratarlas con indiferencia.

Para el recto y virtuoso uso del poder y la autoridad se requiere de compromiso, responsabilidad, transparencia moral, ejemplo de vida y valorización y respeto por las personas, dado que se influye socialmente a través de ellos.

La profesión de Enfermería, humanística por excelencia, con un marcado impacto social, exige de las Enfermeras el perfeccionamiento constante desde lo personal y lo profesional para hacer de su ejercicio profesional una obra de arte reconfortante y nutridora para ella misma y los demás seres humanos que la rodean.

“La raíz y el núcleo de toda ética es el reconocimiento de los congéneres como personas, como seres concretos, no abstractos, en relación reciproca y que por ello, están afectados por nuestra acción u omisión”. J osé Gilberto Osorio.

BIBLIOGRAFÍA

MARRINER, Administración de Enfermería. Edit Interamericana, México 1995.
WILES, Técnicas de Supervisión. Ed. Trillas, México 1996
OSORIO, Gilberto. Bioética en las Organizaciones de Salud. Edit. Universidad del Valle. Cali Colombia 1994
SAVATER, Fernando. Política para Amador. Edit. Ariel. Barcelona España 1997.


Martha Lucía Flórez de Jaimes
Profesora Escuela de Enfermería UIS
Magistrada Tribunal Nacional Etico de Enfermería

Bogotá, D.C., mayo de 2007