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PÁGINAS DE ÉTICA PROFESIONAL

Páginas de Ética Profesional

QUÉ ES UN CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL?

La sociedad reconoce que la necesidad de cuidados de enfermería tiene carácter universal y que ésta necesidad la atienden profesionales de la enfermería capacitados, que actúan dentro de criterios de excelencia científica humana y ética.

Esta declaración guarda coherencia con el criterio de profesión que dan algunos científicos sociales y que se refiere a la exigencia de contar con un código de ética en el cual la profesión misma establece los mínimos éticos y administrativos para asegurar la calidad humana, científica y ética del servicio que presta para cumplir con su responsabilidad o misión social.

De acuerdo con lo anterior, el Código de Ética indica la madurez y desarrollo que ha logrado la profesión para orientar la práctica de sus profesionales hacia metas esperadas por la profesión misma y por la sociedad.

En el momento de la graduación, en el acto solemne cuando la Universidad, en nombre de la sociedad y por delegación del Estado, declara la idoneidad del egresado para el ejercicio de una profesión, en ese momento el nuevo profesional asume la responsabilidad de ejercer la profesión dentro de las normas ético legales establecidas por la profesión en beneficio de la sociedad.

Un Código deontológico de una profesión se halla compuesto por una serie de mínimos éticos objetivos que se deben y pueden ser exigidos a quién se desempeñe en el área donde el mismo rige y esos mínimos éticos objetivos exigibles hacen parte de la “Lex artis” del área donde imperan y propenden por garantizar un adecuado e idóneo ejercicio de una profesión, en este caso de la enfermería. 1

La ética profesional, que se expresa en un Código de Ética, no halla desprovista de cierto carácter legal, influye en las relaciones éticas y jurídicas enfermera- usuario ( persona, familia, comunidad). Lo que la deontología exige, la ley lo hace un deber legal en las relaciones profesionales, mucho más que en otras relaciones sociales se funde lo ético con lo legal; por tanto, un código de Ética de Enfermería, podría definirse como:
“. . . . el conjunto de normas éticas y administrativas destinadas a garantizar la calidad del ejercicio profesional de la enfermería, y la buena imagen del gremio” 2

El código de Ética o estatuto de responsabilidad disciplinaria ético -profesional de enfermería, también puede ser definido como el conjunto de normas éticas y administrativas, que buscan brindar pautas para el adecuado e idóneo ejercicio de la profesión de enfermería en beneficio de la sociedad a la cual prestan su servicio social y para otorgar al cuerpo de enfermeras una imagen ética.

Según Sara Fry (CIE) ” Los Códigos de Ética de Enfermería pueden estar protegidos por la ley cuando las asociaciones profesionales logran convencer a sus gobiernos de la necesidad de reconocer y reglamentar la enfermería mediante la legislación” lo cual ha ocurrido en Colombia.

Cuando los gobiernos han reconocido los principios básicos del Código de Ética Profesional en reglas susceptibles de ser aplicadas por la ley, es posible considerar las consecuencias jurídicas del cumplimiento o incumplimiento de éste Código. 3

Referencias

1- Botero Bernal, José Fernando. Estatuto disciplinario ético profesional. Concepto biojurídico. Medellín, 1999 ( No publicado).
2- BLASQUEZ, NICETO. Bioética Fundamental, España, Ed, BAC, Madrid 1996 pág. 167.
3- FRY, SARA. La ética en la práctica de enfermería, Ginebra, Suiza. Consejo Internacional de Enfermería, 1994 pág. 42.

QUÉ SIGNIFICA UN CÓDIGO DE ÉTICA PARA LA PROFESIÓN DE ENFERMERÍA?

La existencia de un Código de Ética significa que la profesión ha alcanzado un grado de desarrollo y madurez, que la capacita para determinar por consenso, los mínimos éticos que los profesionales adoptan conscientemente y los exigen en su práctica profesional.El Código de Ética que adoptan los profesionales es una demostración del ejercicio de su autonomía, de su capacidad de autorregularse, controlarse y autodirigirse hacia niveles de excelencia. Esto nos recuerda la máxima que nos dejó Florence Nightingale a las enfermeras de “no dejar prosperar la mediocridad.”Adela Cortina, hoy anota que lo realmente importante, al referirse a los Códigos de Ética, ” no es solo que existan sino que se conozcan y apliquen. Aunque su explicitación escrita no sea suficiente, si es necesaria para que profesionales y afectados sepan mínimamente a qué atenerse. A pesar de sus detractores, son uno de los caminos más eficaces para comenzar a tener conciencia de la responsabilidad social de un ejercicio profesiónal 1″El Código de Ética , de acuerdo con lo anterior, nos plantea el gran compromiso social, la responsabilidad que asumimos como profesionales, que no es otra cosa que responder por las consecuencias de nuestro actuar.El Código de Ética, también significa el reconocimiento que hace el Estado a los profesionales de su autonomía y capacidad de autorregularse. Esto se aprecia en la institucionalización del estado social de derecho en la Carta Constitucional de 1991, que plantea un marco jurídico que permite una mayor intervención de los coasociados en el manejo y control de la cosa pública, de esta forma el legislador delega la función de vigilancia y control de la profesión, en la profesión misma, y de los profesionales en sus respectivos pares.El Código de Ética es también una respuesta a la confianza que ha depositado la sociedad en la idoneidad de los profesionales de la enfermería. Por lo tanto el código de ética profesional responde a las expectativas de excelencia y confianza de la sociedad, de la profesión misma y del Estado.1- Cortina, Adela. Ética de la Empresa, Madrid, Editorial Trota, 1998. Pág. 119

DE DÓNDE PARTIMOS, EN DÓNDE ESTAMOS Y PARA DÓNDE VAMOS EN LA ELABORACION Y APROBACIÓN DEL CÓDIGO DE ETICA DE ENFERMERÍA?

” Antecedentes: De dónde partimos?

Para los profesionales de enfermería de Colombia, no es una empresa nueva el Código de Ética, porque han vivido una práctica profesional con principios éticos. Además desde 1991 se han propuesto compilar esos principios y normas en el Código de Ética, que un grupo de profesionales de educación y de servicio han trabajado y socializado en el centro colaborativo de la OPS/OMS, de ACOFAEN, en su programa de Fortalecimiento de la ética en la educación y en la práctica de enfermería.

Estas gestiones se vieron reforzadas con la aprobación de la Ley 266 de 1996, por medio de la cual se reglamentó la profesión de enfermería en Colombia. Por esta Ley se creó el Tribunal Nacional Etico de Enfermería, se estableció su competencia y funciones en el Capítulo IV. Dentro de las disposiciones de la Ley se asignó a este Tribunal la responsabilidad legal de adoptar un Código de Ética de Enfermería y un régimen ético disciplinario.

El Tribunal Nacional Etico de Enfermería comenzó a funcionar el 30 de enero de 1997, durante este año sin presupuesto. A partir de enero de 1998, le fue asignada por el Ministerio de Salud una partida presupuestal.

El Tribunal Nacional Etico de Enfermería, asumió con entusiasmo esta responsabilidad de adoptar el Código de Etica, tomando como material básico el preparado por la comisión de ética de ACOFAEN, en su última versión que fue socializada durante el Congreso Nacional de Enfermeras, en Manizales, en junio de 1998.

Con este material, las consultas a las enfermeras, a otros tribunales de ética, a juristas- eticistas, a diferentes organismos del Estado y con la lectura y análisis de
referencias, se preparó la Primera versión del Código, en forma de articulado. Se socializó y se sometió a consulta jurídica de un experto jurista en ética y códigos profesionales y de un experto jurista en ética y bioderecho.
La Segunda versión que se elaboró con las orientaciones de los juristas, se socializó ampliamente entre las organizaciones de enfermería, Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia (ANEC) y Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería (ACOFAEN) y entre las enfermeras, quienes respondieron con excelentes observaciones y sugerencias que enriquecieron la Tercera versión.

” En Dónde estamos?

Después de invitar personalmente, por cartas y avisos de prensa durante 1998 y 1999 a las enfermeras del país, a analizar y enviar sus observaciones a la Segunda y Tercera versiones y de realizar cerca de 42 reuniones en Bogotá y otras ciudades del país para informar, discutir y aclarar dudas sobre la materia; creemos que ha crecido la conciencia entre las enfermeras sobre la necesidad del Código. Existe mayor motivación hacía el Código, y como es de esperar también existen dudas, interpretaciones distorsionadas y preocupaciones que es importante aclarar
Estamos en el momento de la aprobación del código a nivel personal, grupal, organizacional, pero fundamentalmente del legislativo, que es a quién constitucionalmente le compete esta función.

Como se ha dado a conocer a los profesionales, el Código de Etica debe ser aprobado como Ley de la República, según lo dispone la Constitución Política de Colombia de 1991, artículo 150. Numeral 2 ” Expedir códigos en todos los ramos de la legislación y reformar sus disposiciones”. Con este fin el senador Jimmy Chamorro, estudió el proyecto y gestionó su radicación en la Comisión VII, en donde se asignó como ponente a la senadora por Santander, Doctora Alba Luz Pinilla Pedraza.

Durante este proceso se espera recibir sugerencias precisas de cambio, adición o supresión de artículos del Proyecto de Ley por parte de:

1- Ministerio de Salud
2- Organizaciones de enfermería
3- Enfermeras del país.

Estas sugerencias serán estudiadas por el Tribunal con la Ponente para decidir su icorporación al texto definitivo del proyecto.

” Hacia dónde vamos

Los profesionales de enfermería vamos a vivir con un Código de Ética que privilegie a la sociedad colombiana con un cuidado de enfermería humanizado, en lo posible libre de riesgos y que lo brindan profesionales idóneos.
La profesión de enfermería con el Código de Ética, va a prevenir la mediocridad en la práctica y va a fortalecer y proyectar la verdadera imagen profesional en la sociedad.

Los profesionales de enfermería con el Código de Ética y el proceso ético-disciplinario, se van a beneficiar con un trato justo, respetuoso y digno administrado por sus propios pares y por consiguiente van a crecer en su auto-estima y defensa de sus derechos.

Finalmente el Código de Ética va a aumentar la credibilidad y confianza que la sociedad tiene en la enfermera.

CÓMO APROPIAR EL CÓDIGO DE ÉTICA PROFESIONAL?

Esta es la pregunta más importante que debemos hacernos, pues unas normas o disposiciones sobre responsabilidad ética o un Código de Ética que elaboren los profesionales, no puede quedarse en un documento escrito, es necesario vivenciarlas en la cotidianeidad de la vida profesional.

Sin embargo, cuando una profesión hace el esfuerzo de escribir los mínimos o los máximos éticos exigibles, que considera importantes para cumplir a cabalidad su función social, muchos de ellos ya de hecho están incorporados conscientemente en su forma de actuar, pues no podemos pensar, menos decir, que nosotras o que las generaciones anteriores de profesionales de enfermería actuaron sin principios o normas éticas.

Cuando decidimos escribir el Código de Ética estamos expresando los valores y principios que ya guían nuestro actuar profesional, pero queremos hacerlos explícitos para tenerlos presentes en todos los momentos, especialmente en aquellos, cuando debemos reflexionar para tomar decisiones, para revisar, valorar y mejorar nuestro actuar, o para participar en el análisis del trabajo interdisciplinario o cuando es necesario resolver un dilema ético, o un problema y aplicar un proceso etico-disciplinario.

En este proceso estamos haciendo explícitos los valores y principios que fundamentan nuestras responsabilidades profesionales y estamos adquiriendo conciencia de nuestros derechos, en otras palabras, estamos reconociendo que todos nuestros derechos como personas, como ciudadanos y como profesionales, llevan implícita una responsabilidad y que cada una de las responsabilidades que asumimos en cada uno de nuestros roles sociales, llevan implícitos unos deberes y derechos que debemos conocer y hacer valer, así no se encuentren escritos en los documentos.

Con estas reflexiones podemos decir que para apropiar el Código de Ética o las disposiciones éticas para el ejercicio de la enfermería se requieren reflexiones y actuaciones a nivel personal, a nivel grupal, en la docencia y en las diferentes instancias, escenarios y organizaciones de la práctica profesional.

” En lo personal, es necesario revisar los valores y principios de ética que fundamentan nuestras actuaciones en la vida familiar y en las actuaciones profesionales; debemos ganar experiencia y habilidad en el análisis de situaciones que se refieren a asuntos morales , en el análisis de situaciones que presentan dilemas éticos o problemas bioéticos que deben ser estudiados con el aporte interdisciplinario. En síntesis necesitamos actualizar los conocimientos de ética y bioética que nos ayuden a fundamentar y reflexionar sobre las diversas y nuevas situaciones que se presentan frente a los cambios sociales, adelantos científicos y tecnológicos y que plantean dilemas éticos.

” En los servicios de enfermería el Código de Ética de enfermería se internaliza a través del estudio continuo en los comités de ética, en el estudio de situaciones que plantean dilemas éticos, en el análisis de dilemas éticos que se presentan en el cuidado de los pacientes o usuarios de los servicios de salud, en el análisis de los aspectos éticos de la investigación en enfermería o de grupos interdisciplinarios, en el análisis de situaciones administrativas que tienen implicaciones éticas, bien sea en relación con los derechos de los usuarios, o del personal de enfermería y en las decisiones que afectan su dignidad.

” En la docencia formal de enfermería es importante introducir el estudio de la ética profesional, del Código de Ética de enfermería y de las disposiciones éticas relacionadas con la atención de salud. El estudiante debe desarrollar habilidad en el análisis de situaciones que presentan dilemas éticos y en la toma de decisiones éticas en todos los campos de estudio y de práctica. Es importante aprender a tomar decisiones en situaciones vividas de la realidad

” El profesional de enfermería internaliza la importancia de la ética y de su código profesional , cuando participa en grupos de estudio, institutos o comisiones que se interesan por el estudio ético de problemas que afectan la sociedad en general o grupos específicos de la sociedad, cuando se analiza la ética de las políticas gubernamentales, especialmente las que afectan las necesidades sociales y los derechos de las personas o la preservación del medio ambiente; en fin todo aquello que afecta las personas, la vida y el bienestar.

” La apropiación o utilización del código de ética, de la ética y la bioética por el profesional de enfermería es una decisión consciente individual, no impuesta desde afuera, es el resultado de una motivación y decisión personal.

PARA EL CUMPLIMIENTO DE LAS FUNCIONES DEL TRIBUNAL NACIONAL ÉTICO DE ENFERMERÍA.
DEBE SER LEY DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA EL CÓDIGO DE ÉTICA DE ENFERMERIA, O LAS DISPOSICIONES ÉTICAS PARA EL EJERCICIO PROFESIONAL DE ENFERMERÍA?

Este es un interrogante, que refleja la existencia de una duda jurídica en un grupo de profesionales de enfermería, por tanto es un asunto que se debe resolver para seguir adelante. Para tal fin debemos entrar a analizar que significa el hecho de que las disposiciones sobre ética para el ejercicio de la enfermería tengan o no el carácter de Ley, para los fines del Tribunal Nacional Ético de Enfermería, es importante clarificar que las disposiciones legales sobre ética para el ejercicio de la enfermería, o el Código de Ética profesional no requiere ser ley para el ejercicio de la profesión per se- pero si requiere ser ley para efectos de las funciones de los Tribunales de Ética de Enfermería que creó la Ley 266 de 1996.

Este tema lo podemos abordar desde diferentes enfoques:

Primero: Veamos el enfoque que parte del reconocimiento de las normas constitucionales sobre la materia. Recordemos que la Constitución Política de Colombia, es la norma de normas o la ley de leyes, que tiene primacía sobre cualquier otra disposición legal que la contradiga.

La Constitución Política de Colombia señala en el artículo 114 que corresponde al Congreso de la República hacer las leyes. Este precepto es concordante con el artículo 150 de la misma Carta Magna que establece:
” Corresponde al Congreso hacer las leyes, por medio de ellas ejerce las siguientes funciones:

__________________

2- Expedir códigos en todos los ramos de la legislación y reformar sus disposiciones”.

Para que un proyecto legislativo tenga el rango de ley se requiera de los siguientes requisitos: 1

1- Publicación oficial por el Congreso antes de darle curso en la comisión respectiva.
2- Aprobación en primer debate en la correspondiente comisión permanente de cada Cámara.
3- Aprobación en cada Cámara en segundo debate.
4- Sanción del Gobierno.

En este mismo sentido dice el artículo 119 de la Ley 489 de 1998 que las leyes deberán ser publicadas en el diario oficial.
El artículo 52 del Código de Régimen Político y Municipal, anota que la ley no obliga sino en virtud de su promulgación.
A juicio del Tribunal Nacional Ético de Enfermería y de los asesores jurídicos, un Código de Ética adoptado por el mero acuerdo privado de voluntades de los integrantes del Tribunal Nacional es violatorio de la Constitución Nacional en los artículos 114 y 150 y en el artículo 29, que exige la definición y aplicación al debido proceso, cuando anota:

“… Nadie podrá ser juzgado sino conforme a las leyes preexistentes al acto
que se le imputa, ante un juez o Tribunal competente y con la observancia
de la plenitud de las formas propias de cada juicio…”
( La negrilla no es propia del texto).

Las ” Leyes preexistentes” a que se refiere el debido proceso son leyes que han cumplido con la observancia del lleno de los requisitos establecidos en el artículo 150 y 157 de la Constitución Nacional y la “observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio” implica un procedimiento preestablecido en la ley.

En este caso se refiere a la ley que establece las disposiciones éticas para el ejercicio de la enfermería y el proceso disciplinario que se aplicará en los casos que sean necesario.

Segundo : Otro enfoque, está basado en la atribución que otorga la Ley 266 de 1996 al Tribunal Nacional Ético de Enfermería, en el artículo 11. Numeral 1. otorgándole la facultad de adoptar el Código de Ética para los profesionales de enfermería.

Es cierto que el hecho de estar contemplado este precepto en la Ley 266 de 1996 implica una declaración de voluntad soberana 2 y debe cumplirse siempre que no exista un pronunciamiento de la Corte Constitucional que declare inexequible el numeral 1 del artículo 11 de la Ley 266 de 1996.

En otras palabras, se podría hacer caso omiso de las normas constitucionales, a que se hizo referencia, frente a la duda jurídica, y dar cumplimiento al sentido estricto del artículo 11 numeral 1º. de la Ley 266 de 1996, sin hacer ningún análisis jurídico.

Así podría proceder el Tribunal Nacional Ético de Enfermería, hasta tanto un ciudadano demande la acción de inexequibilidad de dicha norma legal, y haya renunciamiento de la Corte Constitucional y asumir posteriormente las correspondientes consecuencias para el Tribunal Nacional Ético de Enfermería.

Al respecto es interesante conocer el concepto de la Corte Constitucional en la sentencia C 606 de diciembre de 1992. M.P. Ciro Angarita Barón,: (que se refiere a la demanda de una ley de ejercicio profesional)

“… La facultad de determinar la honestidad, pulcritud e idoneidad en el
ejercicio de la profesión que tenga como efecto la limitación clara en
el ejercicio del derecho fundamental del trabajo y a ejercer en
una determinada profesión debe contar con un código, público,
positivo y explícito en el que se consagren claramente las
acciones que son consideradas como causa de una sanción.

Si tales normas no existieran cualquier procedimiento que tuviera
como efecto una sanción sería violatorio del debido proceso,
pues es absolutamente claro que en un estado de derecho no se
puede dejar al buen juicio de las personas privadas el determinar
conceptos tan amplios como ” honestidad”, “pulcritud” e ” idoneidad”…

En cualquier caso es claro que la norma que limita un derecho funda
mental como lo hace por ejemplo el Código de Ética Profesional
tiene que tener el rango de Ley, pues estamos en este caso frente
a una de las más importantes garantías normativas del sistema
de protección a los derechos fundamentales de nuestro país…”
(La negrilla no es propia del texto).

Tercero: Si bien es cierto que por la Ley 266 de 1996, el legislativo reconoce la madurez y autonomía de la profesión de enfermería para darse sus propias normas disciplinarias ético-profesionales, deben hacerse las siguientes precisiones:

La naturaleza jurídica de los Tribunales de Ética del sector salud, con autoridad para conocer procesos disciplinarios éticos profesionales, corresponde a la de personas privadas que ejercen una función pública. 3 La función pública del Tribunal Nacional Ético de Enfermería, está dada por la facultad que tiene de vigilancia, control y juzgamiento del comportamiento de quienes ejercen la profesión de enfermería en Colombia, con base en un Código de Ética, o con base en disposiciones éticas para el ejercicio de la profesión.

La Constitución Política en el artículo 103, delega la función pública de control y vigilancia en entes privados o sea en los Tribunales de Ética para el caso que nos ocupa, en concordancia con la norma constitucional. La Ley 266 de 1996, en su artículo 10, confiere al Tribunal Nacional Ético de Enfermería la potestad de conocer procesos disciplinarios ético-profesionales lo que significa investigar y juzgar a los profesionales que incurran en faltas relacionadas con las responsabilidades éticas consagradas en el Código de Ética o en las disposiciones éticas para el ejercicio profesional de enfermería.

En el artículo 11 de la Ley 266 de 1996 se asignan las funciones al Tribunal Nacional Ético de Enfermería. En el numeral 5, “le confiere la potestad de establecer las categorías de sanciones y criterios para su aplicación”.

Esto significa que se deben especificar, en un acto legislativo, dichas categorías de sanciones, de modo que las conozcan previamente los profesionales del país, así como las circunstancias agravantes o atenuantes que puedan existir.

En el numeral 7, del artículo 11, de la Ley 266, de 1996, le confiere al Tribunal Nacional Ético de Enfermería, la potestad de ” establecer un procedimiento, recursos y fallos necesarios para la investigación y juzgamiento”.

Es por esto que se debe incluir en la Ley que apruebe las disposiciones éticas para el ejercicio profesional de enfermería, el proceso que contempla todas las normas a la luz del derecho al debido proceso,( art 29 C.N. ) pero también a la luz de ciertas características propias del ejercicio de la enfermería. Este procedimiento también lo deben conocer los profesionales de enfermería. Además, todas estas normas se deben dictar con un carácter que evite ser modificado, solo por capricho, sin una adecuada justificación y consenso de la profesión.

Las normas éticas del ejercicio profesional de la enfermería, y el procedimiento disciplinario ético profesional se dirigen a orientar a los profesionales hacia un ejercicio profesional, idóneo, a garantizar el cumplimiento de la misión social de enfermería, mantener una imagen profesional respetable en la sociedad, salvaguardando el respeto a la vida, a los derechos y a la dignidad de las personas que cuida.

De esta forma el tribunal estará dando cumplimiento a la función pública delegada por el Estado. Además permitirá mantener la autonomía profesional, su derecho a la autorregulación y control por sus propios pares.

Finalmente, es importante conocer que para que un código tenga el carácter de una declaración de voluntad soberana en el territorio de Colombia, requiere el rango de ley, sopena de transgredir flagrantemente la Constitución Nacional (art 29, 114 y 150 C.N.) de no ser así sería sencillamente una serie de buenos
propósitos, toda vez que carece del principio de obligatoriedad propia de las leyes sancionadas y promulgadas en el Congreso.

En síntesis:

1º. Para el ejercicio profesional de la enfermería, per se, no se requiere que el Código de Ética sea Ley

2º. Para los fines del funcionamiento de los Tribunales de Ética de Enfermería, Nacional y Departamentales, que creó la Ley 266 de 1996, en su capítulo IV, artículos 10, 11, y 12, el Código de Ética, o las disposiciones éticas para el ejercicio de la enfermería deben tener el rango de Ley.

3º. Frente a la duda jurídica, que expresan algunos profesionales de enfermería, se propone hacer caso omiso del mandato constitucional y actuar dentro del principio de la potestad legal que otorga la Ley 266 de 1996, en el artículo 11, numeral 1. lo cual puede hacerse mientras esta disposición no sea demandada por inconstitucional y se conozca el pronunciamiento de la Corte Constitucional. Se deberán asumir posteriormente las consecuencias de dicho fallo.

REFERENCIAS

1- Artículo 157 Constitución Nacional ( C.N.)
2- Artículo 4º. Código Civil ( C.C.)
3- Sentencia C-259 Corte Constitucional M.P. Hernando Herrera Vergara

CONCEPTOS JURÍDICOS:

POR QUÉ EL CÓDIGO DE ÉTICA DEBE TENER EL CARÁCTER DE LEY?
LA NUEVA LEY QUE APRUEBE EL CÓDIGO DE ÉTICA DE ENFERMERÍA DEROGARÍA LA LEY 266 DE 1996?

Conceptos jurídicos de los abogados constitucionalistas
Luís Carlos Sáchica Aponte y Juán Manuel Charry Urueña

Durante el foro denominado “El sentido de la vida en la profesión de enfermería y el código de ética “, que se llevó a cabo el 4 de noviembre de 1999, en la ciudad de Santafé de Bogotá D.C., organizado por el Consejo Técnico Nacional de Enfermería y la Anec, se observó que existían dudas jurídicas, entre un grupo de profesionales, acerca de si las disposiciones ético profesionales o código de ética de enfermería debía tener el carácter de ley, para efectos del funcionamiento del Tribunal Nacional Ético de Enfermería y los Tribunales Éticos Departamentales de Ética de Enfermería, que se crearon por la ley 266 de 1996. Frente a esta duda jurídica se solicitó la recomendación de hacer consultas a abogados constitucionalistas y a filósofos eticistas para aclarar la situación y continuar con la discusión de la tercera versión del proyecto de ley” por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad ética para el ejercicio profesional de enfermería; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras normas complementarias que reglamentan en lo pertinente a la Ley 266 de 1996.” Para facilitar el cumplimiento de ésta observación, se recomendó al Tribunal Nacional Ético de Enfermería, retirar el proyecto de Ley que cursaba en el Congreso de la República.

El Tribunal Nacional Ético de Enfermería, se responsabilizó de hacer las consultas a los constitucionalistas, uno de ellos el recomendado durante el Foro el Doctor Luís Carlos Sáchica Aponte. Se cumplió con el compromiso de retirar el Proyecto de Ley del Congreso, lo cual se hizo dentro de la legalidad correspondiente. En diciembre de 1999 el Tribunal Nacional Ético de Enfermería, obtuvo los conceptos jurídicos de dos prestigiosos constitucionalistas el Doctor Luís Carlos Sáchica

Aponte y el Doctor Juan Manuel Charry Urueña, los cuales se dieron a conocer inmediatamente a las directivas del Consejo Técnico Nacional de Enfermería, a la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería y a la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia y a sus Secciónales, a fin de que se hicieran circular entre sus miembros y entre los profesionales de enfermería de las instituciones en sus respectivas áreas de influencia.

El compromiso de los asistentes al Foro, era ilustrarnos para aclarar las dudas y continuar la discusión del proyecto de Ley sobre las responsabilidades ético profesionales, durante el primer trimestre del 2000. Este proceso se ha continuado, se han recibido observaciones valiosas de enfermeras y grupos de enfermeras, las cuales hemos estudiado para hacer las correcciones correspondientes al proyecto. Agradecemos el interés y la colaboración de los colegas en este proceso.

El Tribunal Nacional Ético de Enfermería, también ha atendido gustoso las invitaciones de algunas Secciónales de la ANEC y de enfermeras de diferentes instituciones que solicitaban recibir información sobre el curso que ha tenido y sigue actualmente el proyecto de ley.
En la presente edición de las PÁGINAS DE ÉTICA PROFESIONAL, No 6, tenemos el gusto de dar a conocer el texto de los conceptos jurídicos de los constitucionalistas mencionados, a fin de que los profesionales de enfermería conozcan esta información de su fuente original y puedan formar su propio concepto con toda libertad.
Es importante aclarar que por cuestiones de retraso en la edición de la Revista ANEC, No. 53, en ésta se publican los planteamientos del interrogante jurídico a que nos referimos y que fueron presentados en el Foro de noviembre de 1999, por lo tanto, esperamos que usted tenga en cuenta la cronología de los hechos para evitar que se continúe en la confusión sobre esta materia.
Nuevamente queremos invitar a usted, apreciado colega, para hacernos llegar sus observaciones y compartir esta información con otros profesionales de enfermería.

A continuación daremos a conocer en forma textual el concepto jurídico del doctor Luís Carlos Sáchica y posteriormente el concepto jurídico del doctor Juán Manuel Charry.

El doctor Sáchica hace las siguientes consideraciones respecto, de los interrogantes en mención :

a. “La Constitución Política señala expresamente, en el artículo 150 numeral 2, que le corresponde al Congreso expedir los códigos en todos los ramos de la legislación y reformar los mismos, facultad ésta, que le es exclusiva, tal como se deduce de lo dispuesto en el numeral 10 del artículo citado, al prohibir el otorgamiento de facultades extraordinarias al Presidente de la República para expedir códigos.

b. “Lo anterior ha sido reiterado por la jurisprudencia de la Corte Constitucional, al expresar en una de sus providencias lo siguiente: “…. ” De acuerdo con la nueva Constitución, las leyes- código constituyen un tipo especial de la Ley que se distingue porque su expedición, reforma o derogatoria puede ser decidida exclusivamente por el poder legislativo”.
(Negrilla fuera de texto).

“Así, es claro, que la facultad de expedir todos los códigos en nuestro país, ha quedado atribuida únicamente al Congreso, circunstancia que excluye la posibilidad de que otro órgano del Estado o un particular ejerza dicha función, ya que, por lo anotado, su ejercicio corresponde a tal corporación.

Ahora bien, en lo que hace relación con su consulta, debe apuntarse que:

1. “En el parágrafo del artículo 10 de la Ley 266 de 1996 se establece que el Tribunal Nacional Ético de Enfermería ejercerá sus funciones teniendo en cuenta lo dispuesto en esa misma Ley, como también, en el Código de Ética, el cual, de acuerdo con lo previsto en la Constitución debe ser expedido por el Congreso de la República mediante ley. (artículo 150, numeral 2 ).

Conclusión ineludible, si se observa que en la Ley citada, el legislador mismo le dio carácter de Código a las disposiciones que deberán regular la conducta ética de los profesionales de enfermería, dentro de su potestad para declarar “…. Expresamente para cada caso concreto su voluntad irrefutable de que un cuerpo legal adquiera esa calidad”, por lo que, ningún otro cuerpo puede dictar este tipo de normas.2

Entonces, si la competencia del Tribunal Nacional de Ética de Enfermería radica fundamentalmente en conocer de los procesos disciplinarios que se adelanten contra los profesionales de enfermería, el Código de Ética constituye el estatuto propio y exclusivo para su ejercicio, el cual como se dijo, debe ser expedido por el Congreso directamente.

Por tanto, es pertinente aclarar que cuando la Ley 266 asigna al Tribunal referido la facultad para ” adoptar” el Código de Ética de que se trata, no le está otorgando potestad legislativa en tal materia, ya que tal disposición sería claramente inconstitucional, ni otra cualquiera competencia normativa referida a la misma, en razón de que de acuerdo con el artículo 26 de la Constitución, la regulación del ejercicio, inspección y vigilancia sobre el ejercicio de las profesiones, es de carácter y rango legislativo y no podría, en el caso del régimen disciplinario de la profesión de enfermería estar contenida en un simple reglamento administrativo y menos en un estatuto “dictado por el Tribunal de Ética de esa profesión. Lo que tampoco puede aceptarse, si se advierte que la autoridad disciplinaria, en ningún caso, implica la de expedir el correspondiente régimen de deberes, faltas, sanciones y procedimientos, debiendo limitarse a la aplicación del que dicte la ley.

2. “De otra parte, es pertinente aclarar que los códigos corresponden a una categoría de leyes que jerárquicamente no es superior a las otras (estatutarias, orgánicas, marco, etc.), sino que se encuentra en el mismo nivel que las leyes ordinarias. Su naturaleza es la de ser un cuerpo normativo que trata una materia determinada en forma completa, integral y sistemática.

conforme con el artículo 3º. de la Ley 153 de 1.887, una disposición legal se estima insubsistente, sí así lo declara expresamente el legislador, o por existir una ley nueva que regule integramente la materia a que la anterior disposición se refería.

De esta manera, la Ley 266 de 1.996 se afectaría con la expedición del Código de Ética, en cuanto el legislador la derogue expresamente, ya sea parcial o totalmente, o porque tácitamente quede derogada por normas que resulten contrarias a las nuevas disposiciones.

Como todavía no ha existido el Código de Ética, resulta aventurado decir qué disposiciones quedarían derogadas tácitamente de la Ley 266 de 1996. No obstante, dado que el Código de Ética regularía íntegramente el ejercicio ético de la profesión de enfermería, es claro que aquellos aspectos de la Ley relacionados con los deberes de la profesión (Artículo 20), el ejercicio ilegal de la misma ( Artículo 22), los procedimientos disciplinarios y la categoría de sanciones (Artículo 11, numerales 4 y 5), entre otras, podría quedar derogadas tácitamente.

Debe además, tenerse en cuenta que si la norma general posterior reglamenta íntegramente la materia a que se refiere la norma especial anterior, por tener carácter de Código, quedará derogada, aunque su texto no sea contrario al nuevo.

3. “El Tribunal Nacional Ético de Enfermería no puede actuar solamente con base en lo establecido en el artículo 11, numeral 1 de la Ley 266 de 1996, hasta tanto no se expida el código de Ética por el Congreso como se manifestó anteriormente no puede ejercer el control disciplinario que le compete.
El doctor Sáchica dejo contestado en estos términos su consulta.

A continuación se expondrá en forma textual el concepto jurídico del doctor Charry:

LA NORMA LEGAL.

El mencionado artículo 11, numeral 1, de la ley 266 de 1.996 dice:

Artículo 11. Funciones . Son funciones del Tribunal Nacional Ético de Enfermería las siguientes:

1. adoptar el Código de Ética de enfermería.”

1- “LA NORMA CONSTITUCIONAL

El Artículo 26 de la Constitución, establece:

” Toda persona es libre de escoger profesión u oficio. La Ley podrá exigir títulos de idoneidad. Las autoridades competentes inspeccionarán y vigilarán el ejercicio de las profesiones. Las ocupaciones, artes y oficios que no exijan formación académica son de libre ejercicio, salvo aquellas que impliquen un riesgo social.

Las Profesiones legalmente reconocidas pueden organizarse en colegios. La estructura interna y el funcionamiento de éstos deberán ser democráticos. La ley podrá asignarles funciones públicas y establecer los debidos controles.” ( Subrayo)

El legislador tiene competencia para regular los controles de las profesiones. Por lo tanto, en principio, puede crear órganos de control y dictar normas de comportamiento profesional.

2- “LÍMITES AL LEGISLADOR.

Cabría preguntarse cuáles son los límites que tiene el legislador en estas materias, para lo cual resulta pertinente citar el pronunciamiento de la Corte Constitucional en la Sentencia No. C-606 del 14 de diciembre de 1992, Magistrado Ponente Dr. Ciro Angarita Barón, relativa a la regulación de la profesión de topógrafo.

” En cualquier caso, es claro que la norma que limita el derecho fundamental, como lo hace por ejemplo un código de ética profesional, tiene que tener rango de ley, pues estamos en este caso frente a una de las más importantes garantías normativas del sistema de protección a los derechos fundamentales en nuestro país. Las remisiones legales a la potestad reglamentaria del ejecutivo deben entonces encuadrarse dentro de las normas claras que respeten no sólo el contenido esencial de los derechos que se regulan, sino todos y cada uno de los contenidos normativos de la Constitución. La potestad reglamentaria constituye pues, un complemento a la ley, necesario para hacerla cumplir eficazmente, pero la delegación legal no se puede traducir en una transferencia inconstitucional de competencias tal que se deslegalice la materia reservada.

Ciertamente, la expedición de un código de ética profesional que consagra los principios que han de ser respetados y las conductas objeto de sanción, implica una regulación directa de los derechos consagrados en los artículos 25 y 26 de la Carta.

Si esto es así, dos garantías deben ser respetadas so pena de vulnerar la Constitución: La garantía formal que se refiere al necesario rango legal de las normas que contemplan las conductas tipificadas y las sanciones establecidas; y de otra parte la garantía material, que consiste en el respeto a los principios del debido proceso, fundamentalmente en cuanto se refiere a la predeterminación pública de las conductas y de las sanciones, … ” (subrayado).

“En consecuencia, es claro que el legislador debe expedir el Código de Ética correspondiente, sin que sea válido delegar esta atribución en el ejecutivo y menos aún en otro órgano o Tribunal, por tratarse de una limitación a un derecho constitucional fundamental.

No obstante, que lo anterior es suficiente para afirmar que la expedición de un Código de Ética es competencia privativa del Legislador, por doble motivo, porque regula el derecho al ejercicio de la profesión y porque se establecen conductas sancionables. Resulta pertinente volver a citar a la Corte Constitucional, en sentencia C- 251 de 26 de mayo de 1998, Magistrados Ponentes Dr. José Gregorio Hernández Galindo y Dr. Alejandro Martínez Caballero, en la cual dijo:

” No menos inconstitucional es el parágrafo transitorio del artículo 8,objeto de proceso, que encomienda al Consejo Técnico Nacional de Optometría la atribución, del exclusivo resorte del legislador, de expedir el Código de Ética Optométrica.

La Constitución Política, en su artículo 150, numeral 2, señala en Cabeza del Congreso la responsabilidad y la competencia de Expedir códigos ‘ en todos los ramos de la legislación’ y reformar sus disposiciones.

Más aún, inclusive el Presidente de la República, quién puede ser facultado extraordinariamente por el Congreso para expedir decretos con fuerza material legislativa, tiene expresamente prohibida la expedición de códigos ( art. 150, numeral 10, C.P.).

Con mayor razón está excluido de la indicada función un consejo de naturaleza consultiva como el previsto en la normatividad acusada.”

3- “CONCLUSIONES

En nuestro concepto, de acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, no se ajusta a los Artículos 26 y 29 de la constitución Política, la atribución al

Tribunal Nacional Ético de Enfermería de la función de expedir el Código de Ética de Enfermería, que lógicamente comprendería conductas sancionables y el correspondiente procedimiento.

En consecuencia, se responde a los interrogantes propuestos, así:

1- El Código de Ética de Enfermería debe ser expedido por la ley de la República.

2- La Ley 266, en cuanto a la atribución al Tribunal Nacional Ético de Enfermería, consistente en expedir el mencionado Código de Ética adolece de vicio de inconstitucionalidad.

Por lo tanto, es conveniente abstenerse de ejercer tal competencia, porque un código así expedido también adolecería del vicio.

3- En caso que el Legislador expidiera el Código de Ética, operaría una derogatoria de la disposición correspondiente de la Ley 266, esto es, del artículo 11, numeral 1, 5 y 7.

4- En caso que el Tribunal Nacional Ético de Enfermería optara por expedir el Código de Ética, en virtud del artículo 11 numeral 1, de la Ley 266, además del vicio de inconstitucionalidad señalado, se vería abocado a resolver solicitudes de inaplicación del código ( excepción de inconstitucionalidad, Art. 4 C.P. y sus decisiones serían objeto de demandas por esta razón.”

Posteriormente el Tribunal Nacional Ético de Enfermería solicitó al doctor Juan Manuel Charry, ampliar el concepto en el sentido de la importancia que dentro del Código de Ética para Enfermería quede un Título que establezca el procedimiento disciplinario para poder conocer un proceso disciplinario ético profesional, este concepto lo dio en el sentido que a continuación transcribiremos textualmente:

“Así como para las sanciones ético- disciplinarias se afirmó que de conformidad con las reglas del Debido Proceso ( art. 29 C.P.) era necesario que éstas fueran establecidas por una disposición con rango de ley, para los procedimientos, que como es lógico están establecidos para garantizar el Derecho de Defensa, también es indispensable que se dispongan mediante norma legal.

Como no siempre es fácil prever todas las eventualidades procesales, se sugiere colocar una última disposición que en caso de vacíos remita a las normas del Código Contencioso Administrativo, en materia de actuaciones administrativas. Si bien es cierto, que una parte de la doctrina aproxima los controles disciplinarios a la materia penal, entendiendo que se trata de un derecho “penal- administrativo” otro sector prefiere vincularlas con los asuntos administrativos, advirtiendo que se trata de un derecho “administrativo- sancionatorio”. En mi concepto, debe procurarse por un área del derecho, que sea autónoma, que permita la realización de los valores éticos en el ejercicio de una profesión u oficio, y que establezca los criterios que la sociedad espera del desempeño profesional, cuyas faltas en muchas ocasiones no configuran infracciones a la legalización penal ni administrativa.

El Código de Ética al tener el carácter de ley, en qué forma afectaría la Ley 266 de 1996, derogaría la Ley 266 de 1996?.

Al respecto se anota: La mencionada ley regula el ejercicio de una profesión; por lo tanto, se trata de una ley ordinaria. Si se expidiera otra posterior que estableciera el Código de Ética de la misma profesión, se subrogaría la primera en los aspectos establecidos por la segunda.

De esta forma quedan expuestos los conceptos jurídicos de los constitucionalistas en mención.

CONSENTIMIENTO INFORMADO:

La revolución en la vida civil y política, la industrialización, la ciencia y la tecnología han llevado a los ciudadanos a un proceso de reivindicación de los derechos civiles y políticos. En forma similar se ha dado este proceso en el mundo de la salud para abogar por el respeto a los derechos a la vida, a la salud, a la integridad física, a la libertad de conciencia, al derecho a actuar sin coerción o restricción, a la accesibilidad de los Servicios de Salud, entre otros.

La introducción de la característica del sujeto moral a quien presta el cuidado de la salud ha cambiado el paradigma paternalista y de beneficencia en el cual la persona es pasiva, sujeto de recibir la acción bajo los principios de hacer el bien y no causar daño, por el de persona activa y autónoma en que se le reconoce “la capacidad de pensar, decidir y actuar basándose en razonamiento y decisiones que se tomen de manera libre e independiente1”; esta libertad y autodeterminación se da únicamente dentro de las restricciones de lo razonable y de los derechos y la autonomía de otras personas.

La autonomía da a la persona el derecho al CONSENTIMIENTO INFORMADO, lo cual implica el derecho a obtener la información necesaria y suficiente para que la persona pueda hacerse una idea objetiva y correcta de su estado de salud y sea capaz de decidir sobre los tratamientos y cuidados a seguir en su situación concreta.

Aceptado el principio moral básico de Autonomía y el derecho al consentimiento informado, en estas Páginas de Etica se socializarán algunos conceptos básicos que aclaran su significado y alcance.

QUÉ ES EL CONSENTIMIENTO INFORMADO?
Es la aceptación que el usuario, paciente o la familia o el representante legal dan para autorizar a un profesional de la salud un acto de diagnóstico, tratamiento o cuidado, previo conocimiento del mismo; éste supone las siguientes condiciones:

oInformación y explicación suficiente y veraz sobre los procedimientos, técnicas y tratamiento que se vaya a practicar a la persona, incluyendo los riesgos, beneficios y alternativas para que sea capaz de decidir si desea someterse y participar en ellos.
oComprensión de la Información, lo cual depende de la cantidad y calidad de la información. Aquí entran en juego los criterios de lo que el profesional de la salud considera que se debe informar y lo que el paciente o la persona razonable considera necesario saber para tomar la decisión, así como el lenguaje y la terminología apropiados que se utilizan en la comunicación: cultural, popular o científico técnico. Para constatar la comprensión de la información es necesario la devolución o la demostración de la misma por el usuario en sus elementos esenciales y la explicación sobre la comprensión de los documentos debe firmar, cuando se hace necesario.

oConsentimiento Voluntario. Requiere que la persona no este bajo presiones de: pánico, miedo por la información dada, el dolor y las incomodidades de la enfermedad; de amenazas, de abandono, de presiones económicas personales, del grupo familiar o de la Institución; de tabúes, de sofismas, de información minimizada o exagerada, de fraudes en la información, que puedan coartar la plena libertad de la decisión.

oCapacidad para consentir o rechazar; Existe cuando la persona puede formarse una opinión informada sobre la situación de salud, el diagnóstico, tratamiento o cuidado a realizar porque tiene el entendimiento y la voluntad necesarias, es decidir, porque puede autodeterminarse. Las personas con discapacidades graves de aprendizaje, daño cerebral, desequilibrio mental, inconscientes, débiles mentales y los niños, no tienen la capacidad suficiente mental y legal para consentir.

EXISTEN EXCEPCIONES AL CONSENTIMIENTO INFORMADO?

Hay excepciones a este derecho:

1.Incapacidad por ser menor de edad; esta es variable según el tipo de sociedad y los modelos de relación entre padres e hijos según la cultura; algunas consideran a los hijos posesión de los padres, les niegan todo tipo de autonomía moral y limitan sus derechos; en otras tienen una relación de igualdad entre padres e hijos, se negocian las acciones y se permite a los niños participar en la toma de decisiones con respecto a los diagnósticos, tratamientos y cuidados. Para que un niño pueda dar consentimiento sobre un tratamiento o negarse a recibirlo, se requiere que tenga capacidad para comunicarse y comprender la información y que sea capaz de razonar antes de tomar la decisión personal: esto no es tan claro como en la Ley civil, además la mayoría de edad no esta ligada a una edad cronológica.

2.Grave peligro para la Salud Pública. Hay obligación de informar sobre ciertas enfermedades aunque el paciente no dé su consentimiento, cuando se ponen en peligro la vida o la salud de otras personas.

3.Cuando existe el imperativo legal porque se trata de enfermedades de notificación obligatoria.

4.En situaciones de urgencia, en la cuales se trata de salvar una vida y no hay tiempo para la información.

5.La renuencia del paciente, su familia o representante legal a recibir la información.

6.Puede ser también una excepción el “privilegio terapéutico”; al referirse a éste, el médico humanista e investigador Diego Gracia refiere que puede no revelarse la verdad cuando se tienen fundadas sospechas, que ésta producirá al paciente un grave daño físico o mental.

CUALES SON LOS ALCANCES DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO?

El alcance y las implicaciones del consentimiento informado depende del tipo de consentimiento que se requiera para realizar un examen diagnóstico, tratamiento o cuidado.

oEl Consentimiento Simple, ocurre cuando la información que se da es general y sencilla para que el paciente admita o tolere un cuidado, explicándole los inconvenientes, incomodidades, riesgos y resultados; la aceptación puede ser verbal o escrita. Es el consentimiento que el Profesional de Enfermería emplea diariamente al dar cuidado de Enfermería y que va más allá de una corta información; se requiere confirmar si entendió la información y la expresión libre de su aceptación. La enfermera tiene el deber moral y ético de informar y solicitar permiso a los pacientes para cada uno de los cuidados que realiza y hace parte de la naturaleza misma del acto de cuidado de Enfermería, el cual “se da a partir de la comunicación y relación interpersonal y humanizada entre el profesional de enfermera y el ser humano sujeto de cuidado”.

El Proyecto de Ley por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad ética deontológica para el ejercicio de la enfermería en Colombia en el Artículo 6o expresa:

El Profesional de enfermería deberá informar y solicitar el consentimiento a la persona, a la familia, o a los grupos comunitarios, previo a la realización de las intervenciones de cuidado de enfermería, con el objeto de que conozcan su conveniencia y posibles efectos no deseados, a fin de que puedan manifestar su aceptación o su oposición a ellas. De igual manera, deberá proceder cuando ellos sean sujetos de prácticas de docencia o de investigación de enfermería.

oEl Consentimiento informado desde el punto de vista legal, es aquel que exige un documento escrito, específico para cada acto de médico o del profesional que la ley exige firmado, por el paciente, familiar o representante legal y por dos testigos, así como por el profesional de salud solicita y realiza el procedimiento.

El profesional de enfermería frente al consentimiento escrito para procedimientos médicos tiene la responsabilidad de colaborar en el proceso de dar la información y ayudar en la comprensión de la misma, tanto por parte del paciente como de los familiares representantes legales y testigos, velar por la calidad y cantidad de la información, y para valorar la competencia para consentir o rechazar un tratamiento, la capacidad de toma de decisiones, el impacto emocional causado por la información, abogando siempre por la autonomía y derechos de las personas.

QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE EL CONSENTIMIENTO INFORMADO Y LA INVESTIGACIÓN?

Toda investigación que se realice con seres humanos sean sanos o enfermos, esta sujeta a la condición del consentimiento razonablemente informado; los elementos básicos comprenden:
oLa explicación de los procedimientos y los fines de la investigación o la experimentación.
oLa descripción de los beneficios, incomodidades y riesgos que razonablemente se esperan.
oLa información sobre la libertad de retirar su consentimiento o interrumpir su participación en la investigación en cualquier momento sin perjuicio personal; así como el ofrecimiento de contestar cualquier pregunta concerniente a los procedimientos en cualquier etapa de la investigación.

Usualmente en los procesos de investigación se usa un lenguaje científico técnico incomprensible para las personas ajenas a estas. El profesional de Enfermería debe compensar estas carencias con una información clara y objetiva en cada etapa del proceso, especialmente cuando se trata de procedimientos invasivos o dolorosos; también aquí la enfermera desempeña el papel de abogada y defensora de los derechos del paciente.

La persona humana en todo el proceso salud – enfermedad vive experiencias de emociones, sentimientos, sensaciones, dudas, temores, alegrías, frustraciones, esperanzas, silencios, que el profesional de enfermería puede ayudar a vivir al paciente mediante una comunicación y relación interpersonal humanizada que le permitirán conocer su situación, informarle sobre el cuidado y respetar su intimidad y el derecho a rechazarlo o a aceptarlo.

“El consentimiento Informado en Enfermería, antes que una exigencia legal es una exigencia ética, que defiende la dignidad de la persona”2.

BIBLIOGRAFÍA

CORDOBA PALACIO, Ramón. Consentimiento Informado, aspectos éticos. EN:
Persona y Bioética. Universidad de la Sabana. Año 4 Nros. 9 y 10. Enero – Agosto 2000
GRACIA, Diego. Bioética Clínica. Editorial El Buho Ltda. Bogotá, 1998.
KIEFFER, George H. Bioética. Versión Española de Enrique Sánchez – Monge. Editorial Alambra Madrid 1982.
MAINETTI, José A. Bioética Sistemática. Editorial Quirón. La Plata. 1991.
PAEZ PINILLA, Nancy. El Consentimiento Informado en Enfermería. EN: Persona y Bioética. Universidad de la Sabana Año 4 Nros. 9 y 10. Enero- Agosto de 2000 Página 221.
RUMBOLD, Graham. Etica en Enfermería. McGraw – Hill. Interamericana Editores, S.A. México, 2000.
VÉLEZ CORREA, Luis Alfonso. Etica Médica. Ediciones Carvajal S.A. 1987.
YEPES RESTREPO, Sergio. La Responsabilidad Civil Médica. Biblioteca Jurídica Diké. 1994.

María Cecilia Gaitán Cruz
Magistrada

NOTAS DE ENFERMERIA

Definiciones:

La Historia Clínica: “Es un documento privado, obligatorio y sometido a reserva, en el cual se registran cronológicamente las condiciones de salud del paciente, los actos médicos y los demás procedimientos ejecutados por el equipo de salud que interviene en su atención. Dicho documento únicamente puede ser conocido por terceros previa autorización del paciente o en los casos previstos por la Ley 1”.

a. Registro de Enfermería: Entiéndase por registro de enfermería los documentos específicos que hacen parte de la historia clínica en los cuales se registran cronológicamente la situación, evolución y seguimiento del estado de salud e intervenciones de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, tratamiento y rehabilitación que el personal de enfermería brinda, a los sujetos de cuidado:, a la persona, a la familia y la comunidad2.

b. Notas de Enfermería: Es un documento en el cual se registra en forma objetiva, clara, concreta, comprensible y sistemática de los hallazgos, actividades, observaciones, decisiones y cuidados brindados a la persona, familia o comunidad, inmediatamente después de su realización.

Las notas de enfermería deben ajustarse a los principios éticos de la verdad, la privacidad, respeto al paciente y debe tener en cuenta todas las implicaciones legales que exige este documento.

En la Historia clínica se observan unos elementos que la caracterizan, los cuales se analizaran a continuación:

1. Es un documento privado. Por documento se entiende todo objeto mueble que incorpore un escrito o unos datos que para estos efectos puede estar firmado y tiene capacidad probatoria.

El carácter de privado hace referencia a que el documento no requiere de formalidades legales diferentes a la de la firma del autor, no es otorgado por funcionario público en ejercicio de sus funciones, ni por notario.

2. Es obligatorio. Esto quiere decir que todos aquellos profesionales, técnicos y auxiliares que en razón de su profesión u oficio estén vinculados con el caso clínico en particular deberán registrar sus observaciones, conceptos, decisiones y resultados de las acciones de salud desarrolladas.

3. La Historia Clínica es objeto del secreto profesional, pues es deber de todos los profesionales que intervengan en el caso clínico guardar reserva de lo que se haya visto, oído y comprendido por razón del ejercicio profesional.

4. La Historia Clínica pertenece al paciente y sólo puede ser conocida por terceros, previa la autorización del paciente, la familia o su representante legal en los casos previstos por la Ley.

Las notas de enfermería encierran los mismos elementos de la Historia Clínica y se deberá diligenciar teniendo en cuenta las siguientes condiciones:

¢ Adoptar los formatos y medios de registro que respondan a las necesidades de información que se deba mantener acerca de los cuidados de enfermería que se brindan a los sujetos de cuidado, según los niveles de complejidad sin perjuicio del cumplimiento de las normas, de las directrices institucionales o de autoridades competentes3

¢ Realizar los registros inmediatamente después de proporcionar el cuidado, identificando claramente la actividad o procedimiento.

¢ Describir en forma clara, legible, sin tachaduras, enmendaduras, sin utilizar siglas y sin dejar espacios en blanco.

¢ Cada anotación debe llevar la fecha y hora en que se realiza con el nombre completo y firma del autor de la misma.

¢ Describir objetivamente el comportamiento y reacciones del sujeto de cuidado

¢ Al realizar el registro evite caracterizar las conductas del sujeto de cuidado con adjetivos poco gratos o irrespetuosos como obstinado, repugnante, ofensivo, desagradable, grosero.

¢ Corrija debidamente las anotaciones incorrectas, trazando una línea sobre la anotación y escribiendo al lado de esta “anotación incorrecta” o “no válida” y firmar a continuación.

¢ Los borrones pueden ser interpretados como falsificación de registros y pueden ser calificados como una prueba de negligencia consciente desde el punto de vista legal.

¢ En caso de atender, en caso de urgencia, una prescripción médica verbal se debe hacer una transcripción detallada de la misma, inmediatamente, especificando: la fecha, hora y nombre del médico, medio de comunicación y la prescripción. No olvidar hacerla registrar por el médico.

¢ Las notas de enfermería deben ajustarse a la verdad, proteger la reserva de la historia clínica, la privacidad e intimidad del paciente.

¢ Las notas de enfermería deben fomentar el colegaje y el trabajo interdisciplinario, respetuoso, con miras a asegurar la calidad del cuidado de enfermería que se proporciona al sujeto de cuidado.

RESPONSABILIDAD DE LAS NOTAS DE ENFERMERÍA

Las notas de enfermería presumen la veracidad de los datos y como ya se dijo, desde la dimensión legal, al igual que la historia clínica es un documento con capacidad probatoria por excelencia, objeto de análisis e investigación dentro de los procesos de responsabilidad profesional, es aconsejable que las enfermeras diligencien no solamente las notas de enfermería de aquellos pacientes que consideren críticos sino, también los otros registros de enfermería como el registro del control de líquidos, de medicamentos, de signos vitales, etc., teniendo en cuenta el acto de cuidado de enfermería, ya que la constancia escrita del acto de cuidado no solamente refleja el ejercicio profesional sino es la prueba de los lineamientos humanos, éticos, técnicos y científicos desarrollados. Recordemos que el acto de cuidado que no se registra significa que no se realizó en términos jurídicos.

Por ser los Registros y las Notas de Enfermería documentos privados, estos pueden ser objeto de los siguientes tipos del Código Penal:

¢ Artículo 289. Falsedad en documento privado. El que falsifique documento privado que pueda servir de prueba, incurrirá, si lo usa en prisión de uno (1) a seis (6) años
¢ Artículo 293. Destrucción, supresión y ocultamiento de documento privado. El que destruya, suprima u oculte total o parcial un documento privado que pueda servir de prueba, incurrirá en prisión de uno (1) a seis (6) años4.

Es importante tener en cuenta que la gran mayoría de veces los errores en el ejercicio profesional son de modalidad “culposa”, es decir por la infracción al deber objetivo de cuidado que la enfermera debió haber previsto por ser previsible o que habiéndolo previsto confió en poderlo evitar, que es diferente a la modalidad de la conducta de los dos tipos mencionados anteriormente, la cual es “el dolo” (intensión).

Debido a que las enfermeras en el ejercicio profesional se ven obligadas a delegar algunas actividades a las auxiliares de enfermería, por la imposibilidad de dar cuidado directo en algunos servicios, es aconsejable dar instrucción al personal sobre la forma idónea y responsable del diligenciamiento de los registros de enfermería. De todos modos el Profesional de Enfermería debe supervisar y orientar al personal auxiliar para que hagan notas de enfermería correctas.

BIBLIOGRAFÍA:

Resolución Número 1995 de 1999. Ministerio de Salud
Régimen Penal Colombiano, Legis 2001
Yepes Restrepo Sergio. Responsabilidad Civil Médica. Cuarta Edición. 1996

Autoras:
Magistradas Gloria Inés Prieto de Romano
María Teresa Chavarro Barreto

RESPONSABILIDAD ETICA EN EL CUIDADO DE ENFERMERÍA

Una mirada histórica al ejercicio de la Enfermería desde los orígenes de la humanidad evidencia que el cuidado de la vida y de la salud en sus dimensiones individuales y colectivas, son la esencia de la profesión; el cuidado en tanto la urdimbre de la enfermería, ha trascendido los principios de la ley natural y la deontología y se ha adentrado en la convicción de la ética de responsabilidad.

Desde las culturas más primitivas con su saber instintivo, lo mismo que en las modernas y su saber científico y tecnológico y en las Sociedades organizadas por ley natural o por sistemas políticos y de regulación social post modernas; en todas ellas ha estado presente el cuidado de sí mismo y por extensión el cuidado hacia los demás, sin importar las ideologías, religiones o sexo. La necesidad de proteger nuestra condición humana y normativa es una categoría que ha acompañado la existencia de los seres, mujeres y hombres, desde su génesis misma.

Se pretende en este escrito mostrar la enfermería como una profesión que se dedica al acto del cuidado, tanto en términos biológicos, sociales y humanísticos como normativos, y la responsabilidad ética que implica el mismo; esto es, la enfermería como expresión que reivindica la fuerza moral que caracteriza la profesión.

El ejercicio profesional de enfermería tiene su expresión en el cuidado, como lo plantean las teoristas Watson y Benette entre otras, de igual manera lo comparte y retoma el Tribunal Nacional Etico de Enfermería, en el Proyecto de ley por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio profesional de enfermería, Art. 3

De acuerdo con la concepción del Tribunal, cuidar representa una variedad de intervenciones para conservar y mantener la vida, prevenir la enfermedad, participar en los cuidados de curación, rehabilitación, cuidados paliativos y alivio del dolor, que se inician y engloban en la comunicación y relación interpersonal humanizada; en razón a que es la persona, su vida, dignidad, historia social, necesidades y derechos, el sujeto de cuidado,2 la autenticidad, el respeto a la originalidad y credibilidad mutuas, la libertad, las actitudes de escucha y comprensión, la empatía para penetrar en la intimidad, el respeto a las prácticas culturales, creencias, costumbres y tradiciones, los modos de percibir el proceso salud –enfermedad, son características del cuidado.

Cuidar es una experiencia de vida, de interacción recíproca e integral que guía el conocimiento y la práctica de enfermería 3 , que se fundamenta en las teorías y tecnologías y en los conocimientos actualizados de las Ciencias Biológicas, Sociales y Humanísticas. Cuidar exige una vivencia tanto individual como colectiva, cuidar es darse a los otros pero también darse a uno mismo. Es una vivencia puesto que es un acto y para que exista tal, debe existir un agente que lo realice y otro u otros que lo reciben; cuidar es una experiencia que se escenifica en el mundo de la vida de una manera intencional. Por esto en el cuidar también se cuida quien cuida, pues el otro como yo es un ser que vive en lo mismo y de lo mismo, el otro es una extensión de mí, y yo soy el otro del otro; todos somos un momento del mundo y existimos en lo percibido del mismo, por esto el cuidado en general y en la enfermería en especial, son una manifestación de la intersubjetividad humana, así lo deja ver Foucault, en la Historia de la Sexualidad: “La inquietud de sí”. “La cura de sí aparece pues intrínsecamente ligada a un servicio de almas que comprende la posibilidad de un juego de intercambio con el otro y de un sistema de obligaciones recíprocas”.

Esto significa que, si bien el cuidado es preocupación biológica – somática, también es cierto que el cuidado trasciende los límites de la corporalidad para llegar a los terrenos de la moralidad y la solicitud; quien cuida además imprime en el cuidado parámetros de dignidad, de respeto, de confianza, entre otros, en la interacción cuidador-cuidado. Por su razón ontológica implica y compromete, en una ética de la responsabilidad, que trasciende la ética del mandato y la obediencia que genera una noción de ley natural; y la ética contractual que implica relaciones recíprocas de derechos y deberes frente a los valores de una sociedad4; esta ética deontológica es la de los Códigos de las profesiones la cual se percibe en los Artículos 20 y 21 de la ley 266 de 19965 y en el Proyecto de ley, por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de enfermería6 .

Prieto de Romano define la responsabilidad como la obligación moral que se acepta cuando se adquiere un compromiso, es inherente a la profesión, cargo o rol que se desempeña e implica rendir cuentas de las acciones y responder por las consecuencias éticas y legales de las mismas. La responsabilidad lleva implícita la capacidad de decidir y actuar con autonomía y libertad, tiene además como implicación intrínseca el proteger los derechos fundamentales de la persona, siendo el primero de ellos el derecho a la vida7.

“La responsabilidad es una condición inexcusable de la naturaleza humana” 8; vivir humanamente es responder por los propios actos, reconocer y aceptar las consecuencias de un acto realizado libremente, como expresión de autonomía de la persona y de la convicción y vivencia de principios; es diferente a responder como una expresión de deber frente a; o porque existe una sanción civil y penal, esto podría convertirse en un ejercicio profesional defensivo.

La responsabilidad ética es una programática de vida, la razón de la actuación humana en horizonte de plenitud. Si es preciso un marco ontológico sobre el cual se oriente el actuar humano, que toma cuidado de sí mismo, que reconoce en totalidad a un sí mismo en otro, entonces cabe afirmar que es este autorreconocimiento del otro como ser de solicitudes y necesidades, el centro y razón de cuidar, en el que se afirma una relación SER – ETICA. Estas dos dimensiones hacen emerger el principio radical de solidaridad, que se entiende como el cuidar del otro con sus bondades, precariedades, limitaciones y solicitudes en la radicalidad del compromiso.

Ahora bien, la responsabilidad no es un valor moral que se manifiesta sólo desde la intención, este valor exige el darse corporal de los individuos y en este caso, de los profesionales de enfermería, entregarse al otro corporal desde sus debilidades, desde sus patologías, pero muy especialmente desde su ánimo.

Las razones para una ética de responsabilidad y compromiso en el cuidado, se fundamentan en:
” El valor de la vida y de la salud de los seres humanos. Quien se ha formado como profesional de enfermería, se ha preparado para el cuidado del otro(a) que contiene el cuidado de la vida y de la salud.
” La propia conciencia y coherencia de vida, o lo que podría resumirse en autonomía ética; es decir, en reconocerse como sujeto de juicio, de humanidad y de compromiso.
” El derecho que reclama la sociedad de una actuación ética, que se afirma y realiza en la dimensión propia del acto de cuidado.
” La situación actual del país; enfermería debe ayudar a abrir un espacio para un nuevo diálogo, demostrando que el cuidado de enfermería tiene una dimensión renovadora y de esperanza.
La responsabilidad y compromiso ha de ser una convicción al actuar ante la realidad práctica que cotidianamente el profesional de enfermería tiene que enfrentar y en la que se destaca:

” El cuidado de los individuos y colectivos desde la concepción del ser humano, durante todas las etapas del desarrollo y hasta la muerte. El profesional de enfermería actúa como defensor de las personas, abogando por su bienestar, intereses y cuidados de salud seguros9; cuando se presentan situaciones de maltrato físico y psicológico, tratos crueles, inhumanos, degradantes, discriminatorios, tratamientos innecesarios, incorrectos, forzados, sin consentimiento informado, cuando se oculta la verdad y se invade la intimidad y privacidad, se experimenta, controla o modifica su comportamiento, se utiliza para investigaciones científicas a personas privadas de la libertad, grupos minoritarios o miembros de las fuerzas armadas que no hayan o puedan otorgar libremente su consentimiento.
” Los avances y la tecnología en salud, en que las posibilidades que se abren a la investigación y a la experimentación son infinitas gracias al potencial de la inteligencia humana pero que, al buscar la ciencia por si misma, se cuestionan los fundamentos de la vida, la dignidad y los derechos de las personas.
” Una sociedad multicultural con diversas religiones, sistemas de creencias y valores culturales y pluralismo moral.
” El panorama actual y futuro de la salud, en calidad de atención, cobertura, accesibilidad geográfica y cultural, repercusiones en los costos por la recesión económica y el ajuste fiscal, la reducción del paquete de servicios de las E.P.S al mínimo, la clientelización del seguro de los Municipios con las A.R.S, los perfiles epidemiológicos de la población y la violencia y conflicto armado.
” Las relaciones con las colegas y el equipo humano de trabajo, en donde el respeto mutuo, el diálogo, la comprensión, la coordinación para la toma de decisiones adecuadas y oportunas en beneficio de las personas que cuida, han de privilegiarse.
” Las organizaciones gremiales y profesionales y a las instituciones, para poder ponderar, decidir y actuar en cada situación con lealtad y coherencia, así como para tener la entereza en las decisiones cuando la ética personal es contraria a las normas de la institución.
” Las condiciones de logística para el ejercicio de la enfermería, sin los requisitos básicos de: personal indispensable, infraestructura física, dotación, procedimientos técnico – administrativos, registros para el sistema de información, transporte, comunicaciones, auditoría de servicios y medidas de seguridad para el personal, condiciones socioeconómicas de trabajo, clima organizacional y ambiente laboral que ponen en riesgo a las personas, la calidad humana y técnica del cuidado y la capacidad del profesional.

Para el profesional de enfermería vivir la ética de responsabilidad y compromiso, es necesario hacerlo desde actos pequeños, intencionados y que se constituyan en una forma de vida del ejercicio cotidiano de la profesión, como hábito permanente de una ética de virtud.

Se ha incursionado sobre la naturaleza del acto del cuidado de enfermería que, por su razón ontológica, implica una ética de responsabilidad, trascendiendo la ética de la Ley natural y la de los derechos y deberes. Esta obligación moral, expresión de autonomía y libertad humanas reconoce y se compromete con la vida.

1. TRIBUNAL NACIONAL ETICO DE ENFERMERÍA, Proyecto de Ley por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad ética para el ejercicio profesional de Enfermería 5ª. Versión 2002.
2. GARZÓN ALARCÓN, Nelly. Etica en el cuidado de Enfermería. EN: Dimensiones del Cuidado Facultad de Enfermería. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1998, p. 76
3. SÁNCHEZ, Beatriz. Fenomenología un acto de indagación para el Cuidado de Enfermería. EN: Cuidado y Práctica de Enfermería. Facultad de Enfermería. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2000.
4. GRACIA GUILLEN, Diego. Pasado presente y futuro de la Etica. EN: Congreso de Bioética de América Latina y del Caribe, Memorias. Bogotá, 1998.
5. ASOCIACIÓN NACIONAL DE ENFERMERAS DE COLOMBIA, Ley 266 de 1996.
6. BOTERO BERNAL, José Fernando. Concepto Biojurídico del Estatuto Disciplinario Etico Profesional de Enfermería. Tribunal Nacional Etico de Enfermería 2000.
7. PRIETO DE ROMANO, Gloria Inés. “Responsabilidad ética del ejercicio profesional, Seminario” Responsabilidad del ejercicio de los profesionales del Sector Salud, frente a los sujetos de Cuidado. Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales. Bogotá 2002.
8. GRACIA GUILLEN, Diego. Investigación y Justicia Sanitaria. Etica y Vida 4°. Santafé de Bogotá: Búho, 1998.
9. FRY, Sara T. La Etica en la Práctica de Enfermería. Guía para la toma de decisiones. Ginebra, Suiza: Consejo Internacional de Enfermeras, 1994.

Hna. María Cecilia Gaitán Cruz
Magistrada

OBJECIÓN DE CONCIENCIA EN ENFERMERÍA

El artículo se ilustra a partir de una referencia de la antigua literatura Griega, escrita por Sófocles, Poeta trágico Griego, Antígona hija de Edipo, quien después de la muerte de su padre, volvió a Tebas, enterándose que sus dos hermanos Etéocles y Polinices se habían dado muerte mutuamente en una batalla.

Creónte, rey de Tebas, decretó Honores fúnebres para Eteócles y declaró a Poliníces traidor a la patria, ya que este militaba en filas en contra de Tebas, por lo tanto, prohibió públicamente darle sepultura para que fuese pasto para aves y objeto de la execración de cuantos lo vieran, según las ordenes del Rey, quien desobedeciera su mandato moriría lapidado. Antígona, en virtud del amor filial desobedeció las órdenes de Creonte, y realizó los ritos fúnebres a su hermano; siendo conciente de la sanción que se le infligiría por su desobediencia, se ahorcó.

Esta tragedia griega que es muy actual, presenta un cuadro de reflexiones éticas, morales y legales. Si la estudiamos a la luz del derecho positivo, la conducta de Antígona cumple con las características de lo que hoy podríamos llamar la objeción de conciencia , su objetivo no fue protestar contra la ilegalidad de la orden de Creonte, ni buscaba obtener una modificación o derogación de la orden, fue una desobediencia privada, motivada por la piedad fraternal y su obligación ética de dar sepultura a su hermano, en esta conducta se encarna la representación de un deber moral, que prima frente a las órdenes civiles del Rey, por considerarlas contrarias a los principios éticos de una persona.

Las enfermeras en el ejercicio del acto de cuidado, se ven frecuentemente en situaciones que implican dilemas éticos, porque hay conflictos entre un mandato legal y otro de la Lex Artist o de los principios morales, que originan un choque, cuando la enfermera se rehúsa a realizar una conducta relacionada con el proceso de cuidado o a colaborar directa o indirectamente en un acto de cuidado o acto médico, invocando motivos éticos, religiosos, científicos o técnicos en virtud al ejercicio de su derecho a la libertad de conciencia. Esta conducta individual, autónoma que no persigue derogar o modificar una norma y que es totalmente pacífica, se denomina objeción de conciencia . La objeción de conciencia es el dictamen de la razón que se manifiesta con el disentimiento, rehusando realizar un acto o desobedeciendo un mandato imperativo.

La Libertad de Conciencia se encuentra contemplada dentro de nuestra Constitución Nacional en el Art.18, como un derecho fundamental en el cual se garantiza la libertad de conciencia. “ Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia”. La Corte Constitucional ha dicho: “Esta libertad implica dos efectos: que cada individuo tiene derecho a regular su vida de acuerdo con sus creencias y que el Estado no tiene facultad para imponérselos; él debe tener en cuenta tales creencias para permitirle ejercer su libertad…” 1 . Esta libertad de conciencia está también respaldada por el Artículo 13 ibídem, en el cual se hace referencia a la libertad e igualdad de todas las personas y a la prohibición y discriminación por razones de religión, opinión política o filosófica, en el Artículo 16 ibídem, en el cual se consagra que todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad que también se conoce como autonomía personal y en el Artículo 19 ibídem, el cual garantiza la libertad de culto. Los derechos en mención son inalienables e inherentes a la persona y de aplicación inmediata. La trasgresión de estos derechos menoscaba la dignidad del ser humano.

El artículo 18 de la Constitución dispone que nadie será obligado a actuar contra su conciencia, de acuerdo al texto se reconoce en forma tácita el derecho de toda persona a repudiar derechos y a objetar deberes; 2 de aquí se desprende la desobediencia a una norma o a una ley también conocida como desobediencia civil y a rehusar a una acción o un acto por considerarlo que transgrede los principios morales de una persona.

Algunos tratadistas como Ortiz Hernán, diferencian la Desobediencia Civil de la Objeción de Conciencia : la Desobediencia Civil es una forma atípica de participación política, expresada con actos colectivos, ilegales (atacan el derecho positivo por considerarlo injusto e inconstitucional, no hacen uso de las acciones democráticas) públicos, no violentos, concientes que aceptan el castigo, realizados con el fin de frustrar, modificar o derogar leyes, programas o decisiones de gobierno. La Objeción de Conciencia es un acto individual, privado, no violento, de fidelidad a unos principios morales del fuero interno, no pretende el cambio ni la modificación de una ley, aquí no cabe la actuación colectiva, ni el actuar en nombre de un tercero, salvo que sea a través de un representante legal. 3

La objeción de conciencia protege la autonomía de la persona, la libertad de actuar frente a sus convicciones más íntimas, la Corte ha dicho al respecto:

“Tales convicciones e ideologías son el producto de la formación académica, social y religiosa, la cual condiciona al individuo imponiéndole modelos de comportamiento a seguir en medio de la sociedad a la cual pertenece…”. “La formación que la persona recibe y asimila, va integrando su sistema de valores, para llevarla a considerar frente a las distintas opciones que la vida en comunidad le ofrece, lo que desde su particular perspectiva es bueno, justo. equitativo, oportuno…, arrojando unos resultados exteriores que son el producto de un análisis interno cuyo ámbito es el dominio inalienable de la persona. Ese sistema de valores constituye en lo más íntimo de cada ser humano su propia conciencia, en cuyas profundidades no puede penetrar la acción del Estado, ni forma alguna de coacción.” 4

Dentro de las situaciones más corrientes a la objeción de conciencia y que a la luz de los deberes derivados de una relación laboral forman parte del acto de cuidado de enfermería y son conductas aceptadas por nuestro ordenamiento jurídico, encontramos entre otros la objeción de conciencia frente al deber de dar instrucción o aplicar algunos métodos de planificación familiar por ejemplo: dispositivo intrauterino (DIU), anticonceptivos hormonales, anticoncepción de emergencia, cuando estas prácticas van en contra de los principios morales del profesional de enfermería.

Hasta la Constitución de 1991, se contempló la libertad de conciencia como un derecho fundamental que como ya se dijo, estos derechos son de inmediato cumplimiento y en el evento de resultar vulnerados, se podrá solicitar de inmediato la protección por parte de las autoridades, es también importante aclarar que los derechos fundamentales no requieren de otros ordenamientos para ser reglamentados. Por lo tanto considero que aquellas enfermeras que dentro de su ejercicio tengan que realizar actos de enfermería que sean incompatibles con sus principios morales o religiosos, es decir van en contra de su conciencia, podrán ejercer el derecho de objeción de conciencia, y en estos casos su superior inmediato deberá buscar un profesional idóneo para dar solución a este conflicto ético, de tal forma que el profesional pueda desarrollar su ejercicio con independencia, autonomía y veracidad, dentro del fuero de sus principios morales.

El profesional que tiene en sus principios estas limitaciones deberá hacerlo explícito al asumir el cargo. La enseñanza en salud sobre anticonceptivos, es un ejemplo claro porque las personas (pacientes o sujetos de cuidado) tienen el derecho a que durante la consulta el profesional le informe sobre todos los métodos disponibles, sus mecanismos de acción, ventajas, desventajas, riesgos, signos de alarma y consecuencias del uso de cada uno de ellos, con miras a que pueda tomar su propia decisión. También se deberá hacer mención del riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y del uso del doble método para su protección. Es importante aclarar que la Resolución 412 de 2000, contempla un acápite dedicado a la norma técnica para la atención en planificación familiar a hombres y mujeres, el cual establece que el profesional deberá ofrecer información completa y suficiente sobre todos los métodos de contracepción sin exclusión alguna para la toma de decisiones por parte del usuario. Por lo tanto, la enfermera que se vaya a dedicar a esta área deberá tener claro cuales son sus limitaciones éticas y morales antes de asumir el cargo en este campo de trabajo.

Otra situación es la atención de cuidado de enfermería a la mujer que ha abortado. Su cuidado no puede negarse o ser relegado por una enfermera que no esté de acuerdo con esa práctica, la enfermera debe tener claro que el ejercicio del acto de cuidado de enfermería lleva implícito los principios específicos que son los contemplados en la Ley 266 de 1996 y los principios éticos ,no maleficencia , justicia, beneficencia, y autonomía; por otra parte, a la enfermera no se le puede obligar a participar en el procedimiento de un aborto aún cuando esta conducta fuese aceptada legalmente, si ello va en contra de los principios morales del profesional de enfermería.

La libertad de conciencia como la mayoría de derechos, no es un derecho absoluto, tiene límites, cuando la enfermera encuentra situaciones que riñen con sus principios éticos o deontológicos, debe realizar un análisis para la toma de decisiones. Un aspecto que juega un papel importante en la toma de la decisión, es el tiempo que tiene para reflexionar, si se trata de una situación de urgencias, en la que se comprometa la vida o la integridad del sujeto de cuidado, (trasfusión sanguínea, cuando el profesional de enfermería es testigo de Jehová) el cuidador no puede alegar objeción de conciencia, para este caso, su derecho a la libertad de conciencia queda subordinado frente al derecho a la vida y a la integridad del sujeto de cuidado, pero si tiene un tiempo para reflexionar, el profesional de enfermería podrá presentar la objeción de conciencia a su superior.

Muchos tratadistas dicen que el ejercicio profesional responsable implica libertad e independencia de juicio y no puede haber vida moral sin libertad ni responsabilidad plena sin independencia, pero recordemos que derechos absolutos no existen.

Finalmente, es importante tener en cuenta los límites que se pueden imponer al derecho de libertad de conciencia:

1. Asegurar el reconocimiento y respeto de los derechos y libertades de los demás (vida, integridad)

2. Preservar la seguridad, tranquilidad, salubridad que integran el orden público justo.

3. Impedir el abuso de derecho.

BIBLIOGRAFIA

1. Constitución Política de Colombia, 1991

2. Ortiz Rivas, Hernán A. Obediencia al derecho – desobediencia civil y objeción de conciencia. Edición 1ª, 1995

3. Sófocles, Edipo Rey, Antígona, Eurípides, Madea. 1ª Edición, Panamericana, 2001.

4. Simón Lorda P., Couceiro Vidal A, Barrio Cantalejo IM. Una Metodología de Análisis de los Problemas Bioéticos, Documento Universidad del Bosque.

5. Sánchez Torres, Fernando. Cartecismo de Ética Médica. Herder, 2000

6. Madrid Malo, Mario. Derechos fundamentales. 2ª. Edición. Santafé de Bogotá, 1997.

7. C.Const., Sent. T-409, Jun, 8 de 1992. M.P. José Gregorio Hernández Galindo

8 Muñoz de Bermúdez, Olga. Libertad de conciencia en el currículo oculto de la facultad de Enfermería. Repertorio de Medicina y Cirugía. Agosto. 2000.

Eugenia Santamaría Muñoz

Flor Matilde Álvarez de castillo

1 C.Const., Sent. T-409, Jun, 8 de 1992. M.P. José Gregorio Hernández Galindo.

2 Madrid Malo Gardiazabal Mario. Derechos Fundamentales, 2ª Edición. 1947. Pag. 43

3 Ortiz Rivas Hernán. Obediencia al Derecho, Desobediencia civil y objeción de Conciencia. 1ª Edición 1945.

4 C.Const., Sent. T-409, Jun, 8 de 1992. M.P. José Gregorio Hernández Galindo.

¿AUTONOMÍA PERSONAL FUNDAMENTO DE LA AUTORREGULACION EN ENFERMERÍA?

Zoila Rosa Franco Peláez 1

Para hablar de autonomía y autorregulación, se hace necesario partir de la noción de autonomía, como la capacidad que desarrolla un ser humano para autodeterminarse, tanto en lo biológico, como en relación con su entorno familiar, social, cultural y ambiental.

La autonomía como capacidad de autorregularse, el ser humano con el objeto de ejercer el uso, goce y disposición de las facultades dadas por los derechos subjetivos; se logra una vez el organismo humano ha alcanzado un desarrollo y maduración tal que le permita al cuerpo la sobrevivencia, independiente de los seres que han generado su existencia.

La autonomía del hombre y la mujer en nuestro medio, se establece con la mayoría de edad, 18 años, cuando el sujeto puede asumir por sí mismo la satisfacción de sus necesidades y las consecuencias de sus actos.

Cuando se logra la madurez biológica, se hace posible también la madurez intelectual y afectiva que se relaciona con el concepto de dignidad humana, al reconocerse así mismo y a los otros seres humanos como seres inteligentes, racionales, intuitivos y sensibles, sujeto de derechos y deberes, con un valor intrínseco y por lo tanto, en un estado social de derecho debe inspirar el respeto de sus principios constitutivos como la individualidad o carácter de único, la singularidad como carácter de distinto o diferente. La sociabilidad como carácter de pertenencia a una sociedad y la autonomía de la cual se viene hablando.

El concepto de responsabilidad, implica la autonomía y la libertad de elección y decisión en un contexto social y cultural que ha creado mecanismos de regulación para favorecer la convivencia humana y social, convivir es vivir con, porque los seres humanos siempre comparten espacios vitales donde hacen posible el desarrollo de su proyecto de vida individual y colectivo. De la libertad se deriva la autonomía para practicar la autodeterminación y la autorresponsabilidad, la que obliga a conocer, interiorizar, apropiar, aplicar y adaptar las leyes y normas promulgadas por el orden social, ético y jurídico que de alguna manera moldean las pautas para una existencia que favorezca el crecimiento, desarrollo y realización del potencial humano, para sí mismo, el grupo donde la persona se desenvuelve y la sociedad en general. El libre desarrollo de la personalidad que lleva intrínseco el principio de la autonomía tiene que ver con la madurez psicológica y con la mayor o menor capacidad intelectual y volitiva., ya que esta tiene que ver con la intervención del Estado, a mayor edad menor intervención de superiores o del Estado, asumiendo los propios derechos sin desconocer los de los demás.

Lo anterior permite plantear un símil con el nacimiento, crecimiento, desarrollo y maduración de una profesión o disciplina del conocimiento y del hacer, como es el caso de enfermería, que como oficio en sus orígenes posee una historia que le ha permitido asumir su conciencia para autorregularse como profesión con la responsabilidad humana y social que se refleja en la promulgación de la Ley 266 de 1996 que reglamenta el ejercicio de la enfermería en todo el territorio nacional y que establece precisamente los mecanismos de autorregulación, es decir la madurez alcanzada en su desarrollo le permite darse sus propias normas, para un desempeño acorde con los principios universales que fundamentan la profesión, los principios constitucionales contemplados en la Carta Magna de Colombia y las leyes de la República 2 .

Así mismo el proyecto de Ley de Código Deodontológico de Enfermería, plantea los deberes que deben orientar un ejercicio a la altura de la dignidad humana y profesional de quienes poseen el título de Enfermera/o en Colombia.

Si la libertad plantea infinidad de posibilidades de elección y decisión, la responsabilidad plantea las limitaciones a que están sometidos los individuos en su sociedad, en relación con las obligaciones, compromisos que el orden establecido determina; así como los valores profesionales que imperan.

El respeto asumido como el reconocimiento de la dignidad de las personas; la solidaridad, como la capacidad de empatía, comprensión y acompañamiento en situaciones dolorosas y vulneraciones a los derechos; la prudencia, como la disposición de guardar el secreto profesional y el conocimiento exhaustivo de una situación sobre la cual se hace necesario realizar una valoración y emitir un juicio; así como el análisis cuidadoso en el proceso de toma de decisiones y la claridad meridiana de los intereses, que se manifiestan antes de hacer una elección que de alguna manera nos afecta o puede afectar a otros. La justicia, como el conocimiento y reconocimiento de la condición humana, los derechos y las circunstancias que rodean una situación de salud – enfermedad. La bondad, como la característica humana que permite perseguir un bien para sí y para los otros en todos los cursos de acción que se tomen frente a la resolución de conflictos y solución de problemas, buscando proteger a los más débiles y vulnerables; y la hospitalidad como la actitud de acogida y comprensión de situaciones que afectan a las personas con quienes nos relacionamos y convivimos en la cotidianidad de la existencia humana y profesional.

La capacidad de autorregularse de la profesión de enfermería mediante la promulgación de las leyes que la rigen, da cuenta de la ardua tarea realizada por las enfermeras colombianas a través de amplias convocatoria realizadas por las asociaciones que las agrupan y la representan a nivel nacional, regional y local, pero sobre todo por el trabajo persistente, dedicado y comprometido de las colegas que con su actitud crítica y constructiva, sus conocimientos y aportes hicieron posible este logro.

Autonomía implica pues, educación para la toma de conciencia, conocimiento para iluminar la razón, sensibilidad social para aportar al logro de una mejor calidad de vida personal y colectiva, acción decidida y persistente para hacer realidad los sueños, alcanzar los fines y lograr la satisfacción de la labor cumplida.

El equilibrio entre el pensamiento, el sentimiento, la palabra y la acción, es lo que produce la sabiduría que hace grandes a las personas y los pueblos, dejando generación tras generación una estela de luz que hace posible mantener la esperanza siempre viva de una vida mejor, más digna, más significativa y más feliz. Esto es autonomía.

La autonomía y la autorregulación, nos enfrentan al problema de la libertad para llegar a ser lo que se quiere ser; convierte al sujeto, o colectivo no sólo en protagonista activo de su propia existencia, sino que lo hace responsable de sí mismo, ante sí, ante los demás y ante

la sociedad a la que pertenece, es decir la libertad conlleva la autorresponsabilidad, o dicho de otra manera, el ser humano es aquella persona capaz de hacerse una pregunta racional y puede dar una respuesta racional. Tanto su conocimiento como su moralidad están incluidos en este círculo. Mediante esta facultad mental e intelectual, fundamenta para dar respuesta a si mismo y a los demás, la persona resulta ser responsable: es un sujeto moral 3

Así, el sujeto moral es aquel que debe hacerse a través y mediante sus actos, conductas, comportamiento; él decide y asume las consecuencias de sus decisiones convertidas en conductas o actos determinados, elige y en sus elecciones va marcado su destino individual e histórico. Igualmente sucede con un grupo, gremio o colectivo, en su proceso de creación constante; va marcando el compás de sus logros, de sus fines, de sus relaciones. Sólo en interacción se hace posible construir y hacer realidad los acontecimientos en el medio social. Para las/los enfermeras/os el acontecimiento social, cultural y político de gran envergadura, donde su desempeño honesto, silencioso y persistente le ha merecido un espacio importante, planteando retos y nuevas posibilidades que muy seguro, conducirán su profesión hacia nuevos cursos de acción y grandes realizaciones.

Los conceptos expresados en estas páginas son de responsabilidad del autor.

1 Enfermera Magister en Enfermería y Ciencias Jurídicas. Docente de la Universidad de Caldas. Magistrada

Tribunal Nacional Ético de Enfermería.

2 Art. 26, Constitución Política de Colombia 1991

3 GONZALES LOPEZ. Luis. Del yo al nosotros Manizales, Centro de Publicaciones Universidad de Caldas. 2002.

Pág. 140 – 145.

LAS RELACIONES DEL PROFESIONAL DE ENFERMERIA CON SUS COLEGAS Y OTROS MIEMBROS DEL EQUIPO HUMANO DE SALUD

Zoila Rosa Franco Peláez *
Amparo García Ospina * *
Hna.María Cecilia Gaitan Cruz * * *

La razón y esencia de la profesión de enfermería es el cuidado de la salud y la vida de la persona, familia, comunidad y entorno. El comportamiento humano en lo relacionado con la salud y la vida trasciende la vida biológica para aplicar los principios éticos a las ciencias propias de la vida y cuidado de la salud, articulando disciplinas y profesiones; en esta dinámica, el profesional de enfermería coordina el personal de enfermería, trabaja en equipo interdisciplinario y mantiene relaciones de orden administrativo con las instituciones y organizaciones; el respeto mutuo, el diálogo y la comunicación han de fundamentar estas relaciones y su comportamiento de orden humano y laboral que se expresan como colegaje.

Este se entiende como el reconocimiento y aceptación de una persona que ha elegido la misma profesión u oficio, (caso de las auxiliares de enfermería), razón por la cual se hace sujeto de respeto, consideración y aprecio. El colegaje también presupone la alteridad en las interrelaciones profesionales, en donde con fines comunes un grupo social ha construido históricamente un cuerpo de conocimientos y prácticas que aplica para el cumplimiento de una misión caracterizada por principios éticos que lo identifican.

Colombia se enmarca dentro de un orden jurídico constitucional que en sus principios rectores establece que “Colombia es un Estado social de Derecho…. democrática, participativa, pluralista, fundada en el respeto a la dignidad humana en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran…” “El E stado reconoce sin discriminación alguna la primacía de los derechos inalienables de la persona…”. Lo anterior refiere el deber que como ciudadanas (os) tenemos frente a los demás seres humanos con quienes convivimos en la cotidianidad del quehacer profesional y humano.

Solo en el reconocimiento del otro (a) como igual en dignidad se puede asumir el colegaje, así como la aceptación de los derechos propios y ajenos base del respeto activo que se debe mantener en toda relación interpersonal. Estos derechos se ha n de vivenciar en el trabajo en equipo, para que el cuidado a la salud y la vida se dé en forma integral como proceso integrante e integrador bio – psicosocial, tanto de quien da el cuidado como de quien lo recibe.

Este artículo invita a retomar vivencias; Si usted se devuelve en el tiempo y recuerda situaciones en las que se ha sentido reconocida y estimulada, por una colega frente a una decisión o una acción tomada en forma oportuna y eficaz, experimentará nuevamente ese sentimiento de alegría y se sentirá acompañada, admirada, respetada, y a su vez, tendrá la motivación para continuar con igual tónica de crecimiento y superación y podrá sentir la solidaridad a nivel de las demás compañeras de trabajo con un sentido de pertenencia al grupo no sólo dentro de la misma disciplina, sino de los demás profesionales de la salud.

Si en forma análoga, recuerda situaciones de colegas que se han sentido descorazonadas por un comentario mal intencionado, descalificador o por un actuar desleal de colegas que buscan el beneficio personal a costa de la buena imagen de sus compañeras, esto pone a prueba la integralidad del profesional de enfermería, en especial la virtud de la discreción y de fomento de los actos ejemplarizantes.

Podrá también comparar los ambientes laborales de competitividad y los de trabajo en equipo caracterizados por cooperación, solidaridad y reconocimiento. Con la competitividad generalmente se persiguen logros y satisfacen intereses particulares, mientras que la cooperación genera un clima organizacional y laboral satisfactorio, que propicia el sentido de pertenencia, que se traduce en alegría solidaridad y creatividad permanentes dentro del grupo.

El espíritu de cooperación al igual que la prudencia y la discreción, podemos volverla un hábito de comportamiento, destacando las cualidades y la labor que realiza el compañero (a), en lugar de escudriñar y magnificar sólo las carencias, vistas desde la perspectiva, subjetividad de interpretación personal; interpretación que al ser contrastada con la persona hacia la cual está dirigida, generalmente no corresponde con el pensar, actuar, sentir y decir de la persona juzgada.

Igualmente el colegaje exige a quienes ejercen cargos de autoridad ser defensoras y abogar por condiciones dignas y justas para el ejercicio de la enfermería, asegurando calidad y cantidad de personal, infraestructura física, dotación, procedimientos técnico administrativos y medidas de seguridad, que permitan al personal de enfermería actuar con autonomía, calidad e independencia, sin las cuales no podrá dar garantía del acto de cuidado de enfermería.

Como aporte final se hace referencia a las R esponsabilidades del Profesional de Enfermería con sus colegas, mencionados por el Código de Etica de Enfermería: Guía para el desempeño del profesional de enfermería.

•  Mantener las relaciones con las colegas fundamentadas en la confianza, el respeto mutuo, la cortesía y la amabilidad. Respetar el derecho a la diferencia.

•  Reconocer su valor como personas y como profesionales.

•  Contribuir a su progreso personal y profesional.

•  Manejar con prudencia y sin complicidad la información que pueda lesionar a las colegas.

•  Ayudarles con entereza a afrontar con responsabilidad los problemas y dificultades relacionados con el ejercicio profesional.

•  Mantener los límites entre la prudencia, la lealtad y la tolerancia, para afrontar las faltas y errores que cometan en el ejercicio profesional.

•  Comunicarse en forma efectiva y respetuosa.

•  Sostener la verdad de los hechos, la transparencia y la sinceridad de las relaciones.

•  Ser solidario en sus triunfos, dificultades y fracasos. Evitar sobresalir o progresar magnificando las deficiencias y problemas de los demás.

•  Abrir espacios para la reflexión ética sobre las situaciones cotidianas de la práctica y los problemas que inciden en las relaciones y el ejercicio profesional, en las instituciones de salud, en la docencia y en las organizaciones empresariales y gremiales.

•  Conocer y respetar sus valores y el comportamiento moral.

Reflexionar, asumir y vivenciar estos aspectos éticos es un compromiso desde los actos cotidianos, intencionados y se deben constituir en una forma de vida del ejercicio diario de la profesión, como un hábito permanente del Profesional de Enfermería para asegurar un cuidado con humanismo.

BIBLIOGRAFIA:

•  ACOFAEN. Código de Etica de Enfermería: Guía para el desempeño del profesional de enfermería. Bogotá 1998.

•  Constitución Política de Colombia

•  Franco Pelaez Zoila Rosa. Desarrollo Humano y de valores en salud. Procesos Editoriales ICFES. Santafé de Bogotá 1999.

•  Posada González Nubia, Responsabilidades del Profesional del Enfermería con sus colegas. En: Persona y Bioética año IV Nro. 9 y 10 enero a agosto de 2000.

* Magistrada Tribunal Nacional Ético de Enfermería

* * Magistrada Tribunal Nacional Ético de Enfermería

* * * Magistrada Tribunal Nacional Ético de Enfermería

REFLEXIONES ÉTICAS ACERCA DE LOS REGISTROS DE ENFERMERÍA

Gloria Inés Prieto de Romano *
Eugenia Santamaría Muñoz * *

En las Páginas de Ética Profesional No. 8 de noviembre de 2001, se realizó un análisis acerca de las Notas de Enfermería , el cual incluye el concepto legal de la historia clínica, los elementos que la caracterizan, la definición de registros y notas de enfermería y las condiciones que debe tenerse en cuenta al hacer el registro. Así mismo se analiza la responsabilidad legal de la enfermera en el diligenciamiento de las notas de enfermería teniendo como referencia el acto de cuidado de enfermería.

En la presente Página de Ética Profesional, se plantean algunas reflexiones éticas que orientan la elaboración de los registros de enfermería.

Un registro de enfermería debe reflejar la relación enfermera – sujeto de cuidado (persona, familia y comunidad) la cual se basa en la confianza, ésta relación terapéutica está dada por la comunicación que es el eje del proceso de cuidado, una comunicación en la que el cuidador respeta al interlocutor como válido y tiene como meta el entendimiento mutuo y el acuerdo, por lo tanto conduce a un diálogo participativo (dialogicidad 1 ), en este sentido el cuidado presupone capacidad dialógica por parte de la enfermera.

En virtud de la valoración que hace la enfermera de la situación de salud del sujeto de cuidado establece el diagnóstico de enfermería correspondiente y a partir de él plantea la intervención de enfermería; cada una de las actividades que integran el acto de cuidado de enfermería deben quedar consignadas dentro de los registros de enfermería. Benavent y Leal consideran que la confidencialidad, el derecho a la intimidad y el secreto profesional son elementos fundamentales que deben tenerse en cuenta al elaborar los registros, así mismo el respeto a la dignidad humana.

Para las autoras los registros contienen, al menos, dos puntos para la reflexión ética, por un lado la información que incluyen los registros se relaciona con el derecho a la intimidad y con ello a la confidencialidad y el secreto profesional que debemos analizar a la luz del principio de respeto a la dignidad humana y defensa de la intimidad; y por otro la consideración del registro como una fuente para la investigación y por tanto necesaria para satisfacer el principio de contribuir al desarrollo de enfermería.

En la historia clínica se registran no solamente los datos clínicos del sujeto de cuidado, (diagnóstico, el tratamiento, el pronóstico) sino también algunos datos personales que se consideran “sensibles” y son objeto de protección especial entre estos la ideología, religión, creencias y vida sexual; estos datos forman parte del fuero interno del sujeto de cuidado, es decir de su intimidad y por tanto deben ser tratados de manera confidencial.

La confidencialidad en la relación entre la enfermera y los sujetos de cuidado es imprescindible y se entiende como la protección de la comunicación que se establece entre ellos; también puede definirse como el derecho a controlar información sobre uno mismo, es pues un derecho a la autonomía y a la libertad personal respecto a su intimidad y privacidad. La confidencialidad nos obliga a mantener informado al sujeto de cuidado de todo aquello que tenga que ver con él en reconocimiento al derecho que tienen a controlar la información sobre sí mismo. Esta afirmación genera un dilema en torno a la información que debe recibir el sujeto de cuidado y en que medida los registros que realizamos sobre su valoración, diagnóstico, evolución y situación de salud en general son de su “propiedad” y desde esta perspectiva, cabria cuestionarse la manera como llevamos a cabo los registros, su claridad, concisión y el acceso del sujeto de cuidado a los mismos.

La palabra intimidad viene del termino latino íntimus que significa interior o interno y se emplea para referirse a la esfera más profunda, inherente y reservada de la personalidad del ser humano. También se llama intimidad el ámbito de la vida familiar o asociativa, que tiene las mismas características de interioridad y reserva. Para Gafo la intimidad se refiere a “el conjunto de contenidos que definen el núcleo del ser humano y que han sido comunicados en el marco de una relación profesional” .

Es importante enfatizar que la enfermera, aunque sea por el deseo del sujeto de cuidado de recuperar su salud, es depositaria de secretos muy íntimos y muy guardados del ser humano y por tanto es deber moral de la enfermera proteger con reserva toda la información contenida en la historia clínica, salvaguardar la intimidad de las personas y dar enseñanza a los miembros del equipo de trabajo al respecto. Esta protección de reserva trasciende a la protección del clima de confianza y amistad que existe en la relación enfermera-sujeto de cuidado. Hay algunas situaciones en las que la protección a que esta sujeta tanto la confidencialidad como la intimidad pueden entrar en conflicto con la exigencia de la seguridad pública principalmente cuando están implicados los derechos de otra(s) persona(s).

El deber moral de la enfermera de respetar el derecho de intimidad que tiene el sujeto de cuidado se enmarca en el denominado secreto profesional. Gracia define el secreto como: “aquello que jamás debe de trascender”. Arroyo y otros como “el compromiso, la promesa o el pacto tácito de no divulgar lo conocido durante el

desempeño de una profesión”. En el Proyecto de Ley Deontológico de Enfermería , Articulo 18, se establece que “el profesional de enfermería guardará el secreto profesional en todos los momentos del cuidado de enfermería y aún después de la muerte de la persona, salvo las situaciones previstas en la ley”, en el parágrafo se define el secreto o sigilo profesional como “la reserva que debe guardar el profesional de enfermería para garantizar el derecho a la intimidad del sujeto de cuidado. De él forma parte todo cuanto se haya visto, oído, deducido y escrito por motivo del ejercicio de la profesión”.

El secreto profesional es considerado como una obligación moral de los profesionales de la salud, debe permitir salvaguardar la confidencialidad e intimidad de las personas, pero en algunas ocasiones surgen dilemas éticos en los que entran en conflicto el beneficio individual y el beneficio colectivo; el interés por conseguir el máximo de calidad en el cuidado brindado y la necesidad de compartir información con los miembros del equipo de salud. Sea cual sea la situación, en el análisis de estos dilemas la enfermera debe tener como criterio fundamental el respeto a la dignidad de la persona que cuida.

* Vicepresidenta Tribunal Nacional Ético de Enfermería

* * Abogada Secretaria Tribunal Nacional Ético de Enfermería

1 En la Ley 266 de 1996 que reglamenta el ejercicio de la profesión de enfermería en Colombia, se plantea como uno de los principios de la práctica la Dialogicidad éste “Fundamenta la relación enfermera – paciente – familia, comunidad, elemento esencial del proceso de cuidado de enfermería que asegura una comunicación efectiva, respetuosa, basada en relaciones interpersonales simétricas, conducentes al diálogo participativo en el cual la persona, la familia y la comunidad expresan con libertad y confianza sus necesidades y expectativas de cuidado. ”

BENAVENT GARCÉS, Amparo y LELAL CERCÓS, María Isabel. Los registros de Enfermería : Consideraciones ético-legales. http://www.svmfyc.org/grupos/Publicaciones/ConfidencialidadHCI.html

MADRID-MALO GARDIAZABAL, Mario. Derechos Fundamentales. 3R Editores, 1997

GAFO, Javier. Ética y Legislación en Enfermería. Ed. Universitas, Madrid, 1994.

GRACIA, Diego. Fundamentos de Bioética. Ed. Eudema S.A. Madrid. 1994

ARROYO GORDO, M.P. et al. Ética y legislación en Enfermería. Ed. Interamericana Mc Graw.Hill, Madrid. 1997.

Proyecto de Ley Deontológico de Enfermería. “Por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica en el ejercicio de la profesión de enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones en lo referente al capítulo IV e la ley 266 de 1996” .

LA ÉTICA EN LA ADMINISTRACIÓN DE LOS SERVICIOS DE ENFERMERÍA.

Teresa Torres de Polanía *

El direccionamiento cualificado hacia el cuidado de la salud y de la vida, bajo principios y valores éticos ha sido y tendrá que ser una preocupación constante de las enfermeras para responder asertivamente a las necesidades y expectativas de los sujetos de atención, sean éstos personas, familias o grupos de la comunidad.

Para responder a esas necesidades y expectativas, el enfoque de Gerencia del Servicio aporta elementos valiosos: la estrategia del servicio a partir de las prioridades del cuidado; los sistemas de prestación de servicios inmersos en el plan de desarrollo institucional y el personal que con el liderazgo profesional hace visible el accionar hacia el desarrollo de potencialidades humanas. Es en éste ejercicio cotidiano donde las enfermeras se ven precisadas a tomar decisiones éticas en los procesos de planeación, ejecución y evaluación.

Actuar en este sentido, ayuda a resolver múltiples dilemas éticos que se presentan a la hora de tomar decisiones administrativas o gerenciales en el sistema actual de Seguridad Social en Salud, caracterizado por la inequidad en los planes de beneficios, el alto porcentaje de población descubierto, la creciente tendencia a la privatización y a la rentabilidad económica en beneficio de unos pocos inversionistas, la asfixia presupuestal a la que están sometidas las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud – IPS, principalmente las públicas, la política de subsidio a la demanda y la contratación de personal a través de cooperativas, para reducir los salarios y acabar con las prestaciones sociales.

Dado que la administración y la gerencia de los servicios de enfermería son una actividad humana que afecta directamente tanto a quienes son sujetos del cuidado, como a quienes lo dispensan; las decisiones que se tomen deben tener claras orientaciones éticas hacia acciones justas que conlleven al disfrute de los derechos de las personas en su calidad de beneficiarios del cuidado, porque como dice Adela Cortina “Tomar tales decisiones exige cultivar las predisposiciones a tomarlas hasta que se conviertan en hábito, incluso en costumbre”. 1

Si se proporciona un cuidado igual a las personas que tienen similares necesidades de salud, se distribuye el trabajo al personal en forma equitativa y los recursos se asignan proporcionalmente con base en prioridades, se consolida el ser y el hacer en justicia del profesional de enfermería y se despierta confianza en quienes reciben su efecto. Esto es coherente con el principio de Justicia planteado en el código de ética de enfermería que hace referencia a la diferencia de trato entre desiguales y explicita que “si algunas personas tienen más necesidades que otras, deberán recibir más recursos sanitarios”. 2

Para el efecto, la organización de los servicios de hospitalización, demanda la distribución equitativa de las acciones de cuidado, del personal y de los recursos tecnológicos e insumos con base en el grado de autosuficiencia de las personas; toda vez que en los de mayor complejidad, el personal ostenta formación especializada y los equipos y materiales se ajustan a los avances tecnológicos. El problema radica en la suficiencia y en la asignación que se hace al interior de cada servicio. Implica por ejemplo, que dentro del equipo de enfermería, la o el profesional asume los cuidados que entrañan un mayor riesgo para la persona enferma y que exigen un mayor conocimiento. Sin embargo, no siempre es así: todavía se presentan situaciones en las que pacientes, aun en estado terminal, se dejan en manos de personal sin la suficiente capacitación técnico científica, lo cual se constituye en acto de injusticia, tanto con el individuo enfermo, como con la persona que realiza las acciones de cuidado.

Actuamos en justicia cuando las prioridades de cuidado se establecen y desarrollan con base en el diagnóstico individual y se le permite a cada persona ejercitar su autonomía mediante la participación en la toma de decisiones respecto a su atención; cuando el trabajo se asigna teniendo en cuenta tanto las necesidades de los pacientes como las capacidades y motivaciones del personal; cuando los recursos disponibles se manejan de forma racional para atender al mayor número de personas, se hace gestión para obtener resultados satisfactorios y se verifica su calidad.

También hacen justicia las enfermeras que se desempeñan como gerentes de instituciones del primer nivel de complejidad en diferentes partes del territorio nacional y que coordinan el Plan de Atención Básica o los programas de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad. Dicho compromiso tiene que ver con la selección de los grupos más vulnerables y desprotegidos en su estado de salud y condición socioeconómica, la definición y desarrollo de planes y programas concertados y contextualizados, el suministro oportuno de los servicios incluidos los medicamentos, la selección, vinculación y retención de personal idóneo y calidoso; y la transparencia en la adquisición, distribución y manejo de los recursos.

Creemos que son actos de injusticia, callar ante situaciones que no garantizan el derecho universal a la salud, orientar al demandante de afiliación hacia una determinada Empresa Promotora de Salud –EPS – por sospechar enfermedad de alto costo; cohonestar con la dilatación de remisiones, cirugías, exámenes de laboratorio y asignación de citas; retardar la atención de urgencias; negar procedimientos, medicamentos o equipos de alta tecnología; abusar en el cobro de cuotas moderadoras o copagos; y limitar la prestación de los servicios de promoción de la salud y prevención de la enfermedad a pesar de los emolumentos que por dicho concepto reciben las EPS dentro de la Unidad de Pago por Capitación – UPC.

Según el anexo técnico No. 1 de la Resolución 1439 de 2002, el Sistema Obligatorio de Garantía de la Calidad exige a todas las IPS la definición y documentación de los procedimientos, las guías de atención y los “protocolos de enfermería”, exigencia que se puede convertir en magnífica oportunidad para dar respuesta a interrogantes que surgen cuando se está en actitud vigilante frente al tema de justicia. Pero no basta con tener escrito y documentado lo planteado en la norma; necesitamos poseer los conocimientos, la idoneidad, la capacidad y la solvencia suficientes para ponerlos en práctica con la diligencia, oportunidad y seguridad requerida por el sujeto de cuidado, lo cual amerita procesos de formación permanente y tener en mente que independiente del tipo de organización en donde se desempeñe el profesional de enfermería, siempre tendrá la oportunidad de actuar en justicia y con honestidad.

Es pertinente decir para finalizar, que como líderes del equipo de enfermería, nos corresponde acompañar, asesorar y permanecer alertas ante el comportamiento y desarrollo de las acciones por parte de las personas que nos ayudan a cumplir lo planeado, mediante mecanismos de inducción, seguimiento, educación y retroalimentación permanente con respecto a la calidad de la atención y el trabajo realizado. Por supuesto que para exigir justicia de éste personal se necesita ser justo en su trato, superar inequidades y barreras de comunicación.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

•  CORTINA, Adela. Construir confianza. Ética de la empresa en la sociedad de la información y las comunicaciones. Madrid: Trotta. 2003. p. 186

•  ACOFAEN. Código de Ética de Enfermería. Bogotá: ACOFAEN. 1998. p. 14

BIBLIOGRAFÍA

GARZÓN, Nelly. Toma de decisiones éticas. En Memorias Cátedra Manuel Ancízar. I Semestre de 2001. Ética y bioética. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2002

SÁNCHEZ, Clara Inés y otras: Gerencia. Guía de Intervención en Enfermería basada en la Evidencia Científica. ACOFAEN – ISS. 1998.

Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Proyecto de ley por el cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad ética deontológica para el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia. 5ª Versión 2002.

* Magistrada Tribunal Nacional Ético de Enfermería

EN LA ENFERMERIA : ¿EL PODER Y LA AUTORIDAD PARA QUÉ?

Con frecuencia el poder y la autoridad se confunden debido a la estrecha, relación que existe entre ellos. Se hace necesario establecer con claridad, que es cada uno de ellos, cual es su relación con el desempeño de los profesionales de la Enfermería y con la Ética y cuales son las implicaciones de su ejercicio adecuado o inadecuado, en el ambiente de trabajo.

¿QUÉ ES EL PODER?

Poder es esa energía básica requerida para iniciar y continuar una acción que convierta la intensión en realidad. Es la fuerza personal que permite influir en los demás. Conviene también tener en cuenta que el poder es interpersonal y genera una relación de dependencia derivada de múltiples factores, tales como los conocimientos, las habilidades, las relaciones y la autoridad.

El poder proviene de diversas fuentes formales: El de recompensa se deriva de la obediencia; el coercitivo se basa en el temor al castigo; el legítimo se desprende de la posición oficial dentro de una jerarquía; el de referencia se da en la identificación con una persona y lo que ésta representa y finalmente, el de experiencia se deriva de los conocimientos, las habilidades y la información.

También existen fuentes informales de poder, tales como la educación, la forma de ser, la cercanía, los valores, las creencias, las costumbres y la amistad, entre otras.

¿QUÉ ES LA AUTORIDAD?

La autoridad es el poder formal y legítimo, y está determinada por una estructura que implica reglas, papeles y relaciones. Es inherente al cargo. Está tradicionalmente definida como de línea, de staff y funcional. La de línea hace referencia a niveles determinados por la jerarquía; la de staff no tiene privilegios de mando sino obligaciones de asesoría y asistencia cuando le son requeridas; la funcional ó de especialista suele estar limitada al desempeño de ésta responsabilidad durante un período de tiempo establecido.

¿CÓMO SE RELACIONAN EL PODER Y LA AUTORIDAD CON LA PROFESION DE ENFERMERIA?

La Enfermera es una líder y el buen líder hace recto uso del poder y la autoridad.

Dentro de las funciones que le competen a la Enfermera se encuentran la administración del cuidado y de organismos o instituciones relacionadas con los procesos de salud – enfermedad, bienestar y calidad de vida de las personas, familias, grupos y comunidades. En el desempeño de éste rol, hace uso del poder y la autoridad con las personas a su cargo con las cuales trabaja, interactúa, se comunica y motiva para alcanzar objetivos comunes.

La forma en que la Enfermera asume el poder y la autoridad en los equipos de enfermería o de salud, es determinante para el crecimiento de las personas y las instituciones.

El ejercicio adecuado del poder y la autoridad por parte de la Enfermera traerá beneficios tales como: La creación de ambientes de trabajo positivos; el respeto por los seres humanos; el interés genuino por las personas y sus circunstancias; la consideración de todas las ideas, habilidades y aspiraciones; el fomento de la participación creativa, proactiva y en equipo; la fé en las habilidades y el valor de cada individuo; el reconocimiento y la motivación necesarias; la exactitud y excelencia en el cumplimiento y el desarrollo del sentido de pertenencia al grupo y a la institución, entre otros.

En sentido opuesto a lo anterior, el ejercicio inadecuado del poder y la autoridad por parte de la Enfermera , acarreará explotación, sometimiento, manipulación, competencia malsana, irrespeto, conflicto permanente, inadecuadas relaciones, falta de cooperación, ineficiencia y ambientes de trabajo negativos.

La Enfermera debe desarrollar con los equipos de salud y enfermería, poder y autoridad integradores y alimentarios; es decir, que ejercen influencias de cooperación y beneficio para todos. En el logro de este ideal, el primer paso requerido es el examen personal y la respuesta sincera de la Enfermera a preguntas como: ¿Me gustan las personas?, ¿A ellas les gusta estar conmigo?, ¿Me participan con facilidad sus deseos y problemas?, ¿Doy el crédito y el reconocimiento necesarios?, ¿Pienso con frecuencia cómo se sienten los demás?, ¿Valoro a las personas en todo lo que ellas significan?

En New Orleans se usa el término “Lagniappe” para denominar a las acciones, servicios o cosas extra que las personas hacen o dan para asegurar la satisfacción de otros. En el ejercicio del poder y la autoridad, la Enfermera debe tener conciencia y practicar el “Lagniappe”, de tal manera que aporte valor agregado a su servicio y a su desempeño, en pro de las personas, las familias y los grupos.

¿CUÁLES SON LAS IMPLICACIONES ÉTICAS DEL EJERCICIO DEL PODER Y LA AUTORIDAD?

Las formas de exceso, lucha, seducción y abuso del poder y la autoridad, en detrimento de las personas son ampliamente conocidas. Aún a sabiendas de que son necesarios para el progreso de la humanidad, el poder y la autoridad son mirados con recelo y desconfianza debido al mal uso que los seres humanos hacemos de ellos. Dado que el poder y la autoridad surgen entre las personas cuando actúan libre y conjuntamente, su práctica ética se logra en el momento en que: Responden a los intereses correlacionados y reales de todos; en su ejercicio se reconoce como personas a aquellos con quienes se convive y están puestos al servicio y a la transformación de los seres humanos.

En la práctica del poder y la autoridad, las personas deben comprometerse a comunicar a quienes los rodean, visión, significado y confianza por lo que son, por lo que hacen y por lo que los rodea. Para ello se requiere que los lideres se concentren más en organizar que en controlar; permitan la expresión más que reprimirla y promuevan la evolución de las personas más que desatenderlas y tratarlas con indiferencia.

Para el recto y virtuoso uso del poder y la autoridad se requiere de compromiso, responsabilidad, transparencia moral, ejemplo de vida y valorización y respeto por las personas, dado que se influye socialmente a través de ellos.

La profesión de Enfermería, humanística por excelencia, con un marcado impacto social, exige de las Enfermeras el perfeccionamiento constante desde lo personal y lo profesional para hacer de su ejercicio profesional una obra de arte reconfortante y nutridora para ella misma y los demás seres humanos que la rodean.

“La raíz y el núcleo de toda ética es el reconocimiento de los congéneres como personas, como seres concretos, no abstractos, en relación reciproca y que por ello, están afectados por nuestra acción u omisión”. J osé Gilberto Osorio.

BIBLIOGRAFÍA

MARRINER, Administración de Enfermería. Edit Interamericana, México 1995.
WILES, Técnicas de Supervisión. Ed. Trillas, México 1996
OSORIO, Gilberto. Bioética en las Organizaciones de Salud. Edit. Universidad del Valle. Cali Colombia 1994
SAVATER, Fernando. Política para Amador. Edit. Ariel. Barcelona España 1997.

Martha Lucía Flórez de Jaimes
Profesora Escuela de Enfermería UIS
Magistrada Tribunal Nacional Etico de Enfermería

Bogotá, D.C., mayo de 2007

LA ÉTICA Y HUMANIZACIÓN DEL CUIDADO DE ENFERMERÍA

Relacionar y articular el sentido humanístico al desarrollo científico y técnico de la profesión de Enfermería, es un compromiso ético que tiene la enfermera como cuidadora de otras personas, incluso de sí misma, es necesario por lo tanto, motivar la reflexión y discusión entre los profesionales de Enfermería sobre el tema de la humanización y su relación con su quehacer cotidiano, como es el cuidar.

En Colombia como en la mayoría de países, la formación de los profesionales en el área de la Salud , continúa siendo fuerte en las ciencias básicas biomédicas y en las áreas específicas de su campo de acción (profesiológico), desde la perspectiva científica y técnica de su disciplina, pero débil en la formación humanística, incurriendo en la carencia de espacios académicos de profundización ética, bioética psicológica, sociológica y antropológica, entre otros, en donde el futuro profesional reconozca a la persona, no solamente desde su vulnerabilidad física, sino también, como aquel ser con necesidad de ejercer su libertad, autodeterminación, identidad cultural y plenitud espiritual, es decir, el reconocimiento de su integridad corpórea, psicológica, social, cultural y espiritual. La formación humanística del profesional de la salud y de la enfermera en particular, le facilitará una permanente reflexión y análisis honesto de sus actos, desde sus valores personales, los valores profesionales y los principios éticos comunes a todos los profesionales de la salud como son: beneficencia – no maleficencia, autonomía y justicia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), preocupada por esta situación, explora medidas con las cuales se minimice el abismo entre la formación profesional, el sistema de salud, la tecnología y el trato humanizado. Reto que ha motivado la promulgación de la política de formación integral para el desarrollo humano de los profesionales de la salud, en búsqueda de la protección de los derechos de las personas, a partir del lema: “ Trato humanizado a la persona sana y enferma” ; este organismo enfatiza que la Humanización : “Es un proceso de comunicación y apoyo mutuo entre las personas, encausada hacia la transformación y comprensión del espíritu esencial de la vida” .

La humanización en el área de la salud busca:

Unir esfuerzos y optimizar recursos entre el profesional, la persona y su familia, para la búsqueda de soluciones oportunas y de calidad.

Encaminar a los profesionales hacia un desarrollo social integral que trascienda hacia los sujetos de cuidado.
El disfrute pleno de la vida y su entorno, mediante dinámicas de armonía para la convivencia social.
Desarrollar el valor de la compasión, concebido como la identificación del profesional con el dolor o sufrimiento de la persona que cuida.

Mundialmente, la profesión de Enfermería, es reconocida como un: “Servicio esencial para la humanidad y constituye un capital humano de suma importancia para el campo de la salud por su aporte al cuidado del proceso vital humano, por su enlace dinámico entre los sistemas de Salud y las poblaciones, por su contribución al logro de mejores condiciones de vida y por la felicidad de las personas” .

En la última década, la dinámica sociopolítica del país, ha generado muchas reformas de tipo legislativo, relacionadas con el sector salud y específicamente con la profesión de Enfermería, vale la pena destacar entre ellas: la Ley 266 de 1996, “Por la cual se reglamenta la profesión de Enfermería en Colombia y se dictan otras disposiciones” y la Ley 911 de 2004, “Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones”, marco ético legal que impone a los profesionales un mejoramiento en la calidad técnica, científica y humanística del servicio que enfermería proporciona a la sociedad.

En este contexto ético legal, se hace énfasis en el fin de la profesión de Enfermería, como es dar cuidado integral de salud a la persona, a la familia, la comunidad y a su entorno, así mismo, se define el “Acto de Cuidado de Enfermería como el ser y esencia del ejercicio de la profesión fundamentado en sus propias teorías y tecnologías y en conocimientos actualizados de las ciencias biológicas, sociales y humanísticas” , proceso que se da a partir de una relación interpersonal humanizada entre la persona quien cuida y la persona sujeto del cuidado.

Relación que se constituye en la base de la humanización y esta en la concepción de ser humano, entendido como la persona en todas sus dimensiones: biológica, sicológica, social, cultural y espiritual, es decir, comprenderlo como un “ser integral, totalitario, único e irrepetible que involucrado en un contexto particular piensa, siente y actúa de acuerdo con un conjunto propio de valores, creencias, prácticas, características y experiencias vividas a lo largo de la vida que lo hacen mucho más de lo que a simple vista es observable” , quien amerita una visión y cuidado holístico de parte de un profesional competente para ello.

Según la colega Nelly Garzón, en la “relación enfermera (o) y sujeto de cuidado es indispensable respetar su individualidad, su dignidad, sus derechos, sus necesidades, su cultura, su historia y el ejercicio de su autonomía” . Expresión coherente con los fundamentos éticos que guían la práctica de Enfermería, la Ley 266 y la Ley 911, el proceso de humanización en el ejercicio de la Enfermería , se propicia incluyendo cuatro aspectos fundamentales e interdependientes: la díalogicidad, los valores personales, los principios éticos que orientan el cuidado de Enfermería y la calidad técnica y científica.

Entre las estrategias que favorecen el proceso de humanización en la práctica de Enfermería se plantean:

Profundización en la concepción de persona mediante un análisis de las diferentes Teorías de Enfermería y su aplicación en el área de desempeño.
Promulgación, interiorización y proyección de los valores profesionales y principios éticos, establecidos en la Ley 266 de 1996 y la Ley 911 de 2004.

Consolidación de grupos de estudio, análisis y reflexión acerca de las vivencias y experiencias de cuidado en el quehacer cotidiano.
Conformación y dinamismo de los Comités de ética y bioética de las instituciones del sector salud.
Autogestión del crecimiento humano como persona y como profesional, mediante procesos de cualificación permanente.
Decisión y actuación en el marco de una ética de la responsabilidad, previendo dinámicas de evaluación y realimentación.

Estos elementos de reflexión y estrategias orientan al profesional de Enfermería en las diferentes áreas de desempeño, ya sea en la asistencia, en la docencia, en la investigación y/o en la administración, porque independientemente de su dedicación, persiste el ser humano como actor esencial en los diferentes procesos del cuidado de la salud.

MARIA RUBELlA ARIAS DE OSPINA
Magistrada
Tribunal Nacional Ético de Enfermería.

Bogotá, D.C., Octubre de 2007

Declaración de Ceará en torno a la humanización. Conferencia Internacional sobre Humanización. Fortaleza Ciará. Brasil, noviembre 2-4 de 2000

GARZÓN A, Nelly. Et al . Fortalecimiento de la Ética y Bioética en la Educación y en las prácticas de Enfermería, Bogotá: ACOPAEN, 1999.

Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Ley 911. Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológico para el ejercicio de la profesión en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones. Bogotá: TNEE, oct. 5 de 2004.

PRIETO de ROMANO, Gloria Inés. Humanización del Cuidado de Enfermería. ACOFAEN. Boletín Latinoamericano de Ética y Enfermería. Año 4 Nº 4, enero – diciembre 2000.

GARZÓN ALARCÓN, Nelly. Ética profesional y Teorías de Enfermería. Universidad de la Sabana. Facultad de Enfermería. Revista AQUICHAN. Año 5. Vol. 5 Nº 1, octubre 2005.

CONSENTIMIENTO INFORMADO EN ENFERMERÍA*

Bogotá, D.C., marzo de 2009

En la última década ha surgido un interés en la comunidad de enfermería por profundizar conceptualmente en el Consentimiento Informado – CI – y su aplicación en el cuidado.  Esto se debe al vertiginoso cambio que ha tenido la relación que se establece entre la enfermera y las personas que solicitan sus servicios en términos de un mayor respeto por la dignidad y autodeterminación del sujeto de cuidado y las consecuencias de diversa índole que de allí se derivan, entre ellas las éticas y legales.

El Tribunal Nacional Ético de Enfermería – TNEE – con el fin de contribuir a dicha profundización, publicó en las páginas de ética profesional No 7, escrita por la Magistrada Hermana María Cecilia Gaitán Cruz,[1]  un análisis sobre el concepto, clases, Condiciones, excepciones, alcance e implicaciones del consentimiento informado y su relación con la investigación.  Además se escogió este tema como eje principal de discusión para el III Encuentro de Tribunales Éticos de Enfermería, celebrado en octubre de 2008.  En la presente Página de Ética Profesional se describe el marco ético legal del Consentimiento Informado, enfatizando lo correspondiente a la profesión de enfermería y las conclusiones del panel desarrollado sobre el tema en dicho encuentro.

En la búsqueda del sentido del quehacer de enfermería, con miras a lograr su plena comprensión, la puesta en práctica de aspectos tales como el CI, exige de los profesionales de enfermería en primer lugar, una reflexión personal que lo lleve a clarificar el paradigma de persona que posee, el cual tendrá grandes repercusiones en la forma como establece relaciones terapéuticas, desarrolla sus habilidades de comunicación y crea una actitud de acercamiento empático y de abogacía por las personas que requieren sus servicios.

En segundo lugar, comprender que para enfermería el CI debe ser un  proceso gradual y permanente, de profundo significado ético, producto de una relación de confianza, que reconozca al otro como persona digna, autónoma, libre, con capacidades y voluntad.  Un deber derivado de sus responsabilidades como enfermera y no una acción descontextualizada, defensiva, protocolaria y delegada.

El CI exige también de enfermería una reflexión continua a cerca de su conveniencia y estrategias para su aplicación con miras al logro de consensos y el establecimiento de políticas que nos lleven a actuar como una disciplina humanizada y edificadora.

El CI tiene un marco de referencia ético, esta es la razón por la cual los códigos deontológicos, en este caso los de la profesión de enfermería, han incorporado la necesidad de respetar la autonomía de la persona que recibe el cuidado.

En este sentido el Consejo Internacional de Enfermería, CIE,  en las actualizaciones del código Deontológico para la profesión de enfermería, (años 2000 y 2005) reafirma que la enfermera:

“se cerciora de que la persona, la familia o la comunidad reciben información suficiente para fundamentar el consentimiento informado que den a los cuidados y a los tratamientos relacionados”

Por otra parte en el Código de Ética de la Federación Panamericana de Profesionales de Enfermería, FEPPEN,  (1984) se establecen los “Deberes hacia la sociedad” y aunque no se hace referencia específica al término “consentimiento informado” se afirma, en lo relacionado con la “decisión del paciente y familia en materia de salud” lo siguiente:

“La enfermera o profesional debe reconocer el derecho que tiene el individuo sano o enfermo para decidir si acepta, rechaza o pone término a la atención en salud.  Este concepto se aplica también para los menores  de edad o incapacitados para decidir, a través de las familias responsables o representantes legales…”

En nuestro medio el Código de Ética de Enfermería: “Guía para el desempeño del profesional de enfermería” (1998) de la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería, ACOFAEN, en el aparte “Responsabilidades de la enfermera con las personas que reciben sus servicios”, dice:

“(1,2…)

8 Dar información adecuada, suficiente y oportuna a la persona, familia y comunidad de acuerdo con sus necesidades, solicitud y capacidad de comprensión, para:

–          Conocer sus condiciones de salud y tratamiento

–          Asegurar el ejercicio de su autonomía

–          Obtener su consentimiento informado para los procedimientos de diagnóstico, tratamiento, cuidado e investigación…”

Posteriormente en la ley 911 de 2004 “Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones”, se plantea:

“Artículo 6.  El profesional de enfermería deberá informar y solicitar el consentimiento a la persona, a la familia, o  a los grupos comunitarios, previa realización de las intervenciones de cuidado de enfermería, con el objeto de que conozcan su conveniencia y posibles efectos no deseados, a fin de que puedan manifestar su aceptación o su oposición a ellas.  De igual manera, deberá proceder cuando ellos sean sujetos de prácticas de docencia o de investigación de enfermería.”

En relación al marco legal, además de lo señalado en líneas precedentes, también fundamenta el CI se incluye el decálogo de los Derechos del Paciente promulgados en Colombia mediante la Resolución No. 13437, 1 de noviembre de 1991, el cual establece:

Artículo primero, numeral 2:

“Su derecho a disfrutar de una comunicación clara y plena con el médico, apropiada a sus condiciones psicológicas y sociales, que le permita obtener toda la información necesaria respecto a la enfermedad que padece, así como a los procedimientos y tratamientos que se le vayan a practicar y al pronóstico y riesgos que dicho tratamiento conlleve.  También su derecho a que él, sus familiares o representantes en caso de inconsciencia y minoría de edad consientan o rechacen éstos procedimientos dejando expresa constancia ojala escrita de sus decisión”.

En la práctica el derecho que tiene el paciente a una comunicación clara y plena se ha ampliado al deber que tienen todos los profesionales de la salud a proporcionarla; no solamente el médico.

Posteriormente el Sistema Obligatorio de la Garantía de Calidad de la Atención en Salud de Colombia, mencionado anteriormente, estipula en la Resolución No. 001474 del 7 de noviembre de 2002 en el aparte correspondiente a los derechos del paciente, numeral 5.3 la exigencia de obtener el consentimiento informado del paciente. “Si aplica en ese momento”.

Como se deduce de los conceptos anteriores, la obtención del consentimiento informado por parte del sujeto de cuidado es una exigencia tanto ética como legal que debe cumplir el profesional de enfermería y en él, la información es el elemento más importante.

¿Cuál sería la información adecuada? ¿Es igual para todas las personas? Las respuestas a estas preguntas no son claras y dependen en gran parte de indagar todo aquello que el paciente considere necesario para tomar su propia decisión.  Hay claridad en que la información debe apuntar a lo más significativo que pueda incidir en la decisión del paciente, hacer algo diferente como ofrecer información en exceso podría resultar contraproducente, generando un efecto negativo al punto de lograr el rechazo del paciente al tratamiento por simple que este sea.
Conclusiones Panel CI en Enfermería

Las conclusiones a que llegaron los asistentes al III Encuentro de Tribunales Éticos de Enfermería,  se plantean como guía para la aplicación del CI en el ejercicio de la profesión. Entre las más importantes se resaltan las siguientes:

ü  El consentimiento informado es un proceso gradual y permanente de comunicación más que un acto formal aislado, implica una relación interpersonal entre el profesional de enfermería y el sujeto de cuidado.

ü  El consentimiento informado exige unas condiciones por parte del profesional de enfermería como es su disposición de ofrecer información veraz y clara, incluyendo descripción del procedimiento, los beneficios, riesgos y efectos previsibles, recibir de la persona que cuida preguntas, expresiones e impresiones, evitar coacción, coerción y manipulación para obtener la decisión autónoma y generar confianza y credibilidad con el fin de establecer una comunicación asertiva.

ü  Teniendo en cuenta que el consentimiento informado en enfermería se fundamenta en la relación interpersonal enfermera-sujeto de cuidado, los  profesionales deben profundizar en la ética comunicativa, dialógica o discursiva y en los principios y valores éticos que guían el desempeño profesional.

ü  Para que la decisión que tome la persona sea considerada autónoma, el consentimiento informado debe cumplir las siguientes condiciones: que la persona sea capaz de tomar decisiones, que se tomen de manera voluntaria y libre y que se adopten tras comprender y ponderar la información recibida.

ü  Es necesario que el profesional de enfermería recuerde y profundice en el significado del proceso de enfermería, en cada una de sus etapas y en la necesidad de obtener el consentimiento de la persona o sujeto de cuidado en cada una de ellas.  En este sentido el consentimiento informado en enfermería surge del diagnóstico de enfermería, del plan de cuidado de las intervenciones propias de enfermería.

ü  El consentimiento informado es concebido como un deber del profesional de enfermería tratante o cuidador, en virtud del cual por ningún motivo podrá delegarse en un profesional de diferente disciplina o peor aún convertirse, solamente, en una exigencia o trámite legal y administrativo.

ü  Es importante señalar que el documento de consentimiento informado debe permitir que el sujeto de cuidado o su representante, autorice o desautorice la intervención de cuidado de enfermería, la cual en todos los casos se hará con el nombre del sujeto de cuidado o su representante, la identificación y la firma.

ü  Todas las investigaciones realizadas por enfermeras, independiente del método utilizado, requiere del consentimiento informado escrito, el cual debe  diseñarse como parte del capítulo de aspectos inherentes a la ética desde el diseño del protocolo.

ü  En las prácticas académicas el consentimiento informado lo solicitará la docente con participación del estudiante, de ninguna manera se forzará la decisión de la persona sujeto de cuidado, prima el ejercicio de su autonomía.

ü  La aplicación del consentimiento informado en el área comunitaria también es una exigencia ética y legal, se sugiere utilizar como técnica para su obtención los grupos focales.

ü  Se identifican varios referentes para el análisis, diseño y aplicación del consentimiento informado en enfermería entre estos: las competencias profesionales, los protocolos de cuidado de enfermería, la complejidad de cuidado y la descripción de cargos del personal de enfermería.

ü  Las intervenciones de enfermería dirigidas a menores de edad, requieren del asentimiento del niño y del consentimiento informado escrito de los padres o adulto responsable del menor o el representante legal.

ü  En caso de personas con capacidad limitada para dar el consentimiento informado escrito, éste lo darán los padres o tutores o la institución en la que se encuentran internados.

ü  Se resalta que el consentimiento informado no reemplaza, en ningún caso, las notas de enfermería, las cuales a su vez puede contener el consentimiento de las personas para ciertos procedimientos del cuidado.

ü  La decisión del procedimiento de consentimiento informado, los formatos, los momentos de aplicación etc., están mediados por las normas políticas o criterios orientadores establecidos en cada institución de salud.

A manera de cierre de las presentes conclusiones los profesionales de enfermería participantes en el encuentro hacen la siguiente reflexión: El consentimiento informado es un proceso en el que el ser humano a partir de los valores de libertad, respeto, confianza, prudencia, comprensión y voluntad, y ejerciendo el principio de autonomía toma una decisión con responsabilidad ética.

* Compiladoras: Magistrada Gloria Inés Prieto de Romano. Presidenta.  Magistrada Martha Lucia Flórez de Jaimes. Vicepresidenta

[1] GAITAN  CRUZ, Maria Cecília Hermana. Consentimiento informado. Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Páginas de Ética Profesional, No. 7, noviembre 2001.

Bogotá, D. C., noviembre 2009

PRINCIPIOS ÉTICOS QUE GUÍAN LA  INVESTIGACIÓN DE ENFERMERÍA

Los desarrollos y avances en los modelos conceptuales y teorías de enfermería, así como los cambios sociales y políticos en el sistema de prestación de los servicios de salud, han hecho necesaria la investigación del ejercicio de la enfermería y del efecto de su práctica en el cuidado de la persona (sana o enferma), la familia y los grupos comunitarios. Su objetivo fundamental es crear y mantener una sólida base científica para la práctica de enfermería que promueva los mejores resultados en la persona.

De acuerdo con el CIE la investigación de enfermería se orienta a comprender los mecanismos fundamentales que influyen en la capacidad de las personas, familias y comunidades, para mantener o fomentar un funcionamiento óptimo y reducir al mínimo los efectos negativos de la enfermedad.  También debe dirigirse a: los resultados de sus intervenciones para conseguir la calidad y la eficacia en los costos de la atención de enfermería; al conocimiento de las políticas y sistemas de prestación eficaz y eficiente de los cuidados de enfermería;  la conciencia de la profesión y de su evolución histórica;  la comprensión de las directrices éticas para la prestación de los servicios de enfermería;  y el conocimiento de los sistemas que preparan eficazmente a las enfermeras para cumplir el mandato social, actual y futuro, de la profesión.[1]

Tal como se plantea en la Ley 911 de 2004[2], Articulo 29 “En los procesos de investigación en que el profesional de enfermería participe o adelante, deberá salvaguardar la dignidad, la integridad y los derechos de los seres humanos, como principio ético fundamental. Con este fin, conocerá y aplicara las disposiciones éticas y legales vigentes sobre la materia y las declaraciones internacionales que la ley colombiana adopte, así como las declaraciones de las organizaciones de enfermería nacionales e internacionales”

Así mismo, en todo el proceso investigativo el profesional de enfermería tendrá  en cuenta los principios éticos que la orientan, entre estos se consideran fundamentales los siguientes: Respeto por la persona, Totalidad e Integridad[3], Beneficencia, Justicia, Confidencialidad  y Precaución.

Respeto por la persona. En el ámbito de las ciencias de la salud hay diversos principios éticos que deben tenerse en cuenta al realizar investigaciones que involucran a los seres humanos y todos ellos se derivan de uno principal que es el respeto por la persona y su dignidad. La razón de que este sea el principio primordial se deduce del hecho de que el objetivo principal de la investigación es contribuir al bien de la persona; en este sentido el respeto implica una actitud interior del investigador que no pierde de vista el bien de la persona a la hora de investigar.

Se relaciona con el principio de autonomía que significa, respetar a las personas como individuos libres y tener en cuenta sus decisiones emanantes de sus valores y convicciones personales. Con este principio se reconoce el deber de respetar la libertad individual que tiene cada persona para determinar sus propias acciones[4]. El reconocimiento de la autonomía  de la persona se da ética y jurídicamente con el respeto a su integridad, sus derechos y con el consentimiento informado.

El consentimiento informado es un proceso el cual se inicia con la relación interpersonal enfermera(o) sujeto de cuidado e incluye la información que la enfermera investigadora le da al participante potencial sobre: los objetivos, los beneficios, los posibles riesgos y las condiciones para su participación o retiro.

La enfermera debe asegurarse que el futuro participante haya comprendido  todos los  aspectos relacionados con su inclusión en la investigación  y debe quedar constancia, preferiblemente por escrito de su aceptación y de que su decisión de participar no fue coaccionada.

Totalidad e Integridad. Visión unitaria de la persona(s) ubicada en un tiempo y espacio  determinados, con una historia personal que debemos reconocer y respetar. Implica considerar en  forma articulada todas sus dimensiones: corporal, psicológica, social y axiológica. Desde el punto de vista de la investigación se debe extremar la prevención del riesgo durante todo el proceso y responder civil y penalmente por cualquier daño que se cause.

Beneficencia. Es la obligación ética de llevar al máximo los posibles beneficios y reducir al mínimo los riesgos este concepto se basa en el axioma hipocrático  “ante todo no hacer daño”, lo que implica para los sujetos de investigación que los riesgos sean razonables en relación con los beneficios esperados que el diseño de investigación sea apropiado y que los investigadores (la enfermera) sean competentes para conducir la investigación y para asegurar el bienestar de los participantes, idealmente debe desprenderse un beneficio inmediato potencial para el sujeto que participa, en un estudio además del beneficio para la comunidad.

Justicia. Exige tratar a las personas con la misma consideración sin hacer discriminaciones de raza, ideología, sexo, condiciones sociocultural etc. La aplicación de este principio en la investigación exige igualdad de oportunidades para todos, aceptando  que en casos similares la persona(s) debe(n) ser tratada(s) de forma similar, es decir que la distribución de los recursos, de los riesgos y de  los beneficios de la investigación se debe hacer de manera equitativa.

Confidencialidad. Es un derecho del sujeto de investigación a que todos los datos recolectados en la misma sean tratados con reserva y secreto. Por tanto la información que se obtenga durante el desarrollo de la investigación  solo será conocida por otros  con fines estrictamente  académicos y científicos, presentando resultados  de manera global. Se debe guardar en reserva el nombre de las personas y de las instituciones en las que se realiza la investigación salvo en aquellos casos en que se tenga su consentimiento para divulgarlos.

Precaución. Este principio se entiende como una actitud de responsabilidad que exige la evaluación de las posibles consecuencias dañinas de la investigación para los seres humanos. Pero tales consecuencias o deben ser imaginadas arbitrariamente sino que debe existir una base científica  para suponer que puedan producirse aunque no haya certeza. Significa abstenerse  de intervenir cuando se pueda imaginar un mal y tener presente que en  ninguna actividad humana hay riesgo cero.

Además de los principios descritos una de las responsabilidades éticas de la enfermera(o) es el respeto por la propiedad intelectual. La enfermera investigadora debe respetar la propiedad intelectual de los autores consultados, los colegas, estudiantes y otros profesionales[5], en este sentido debe citar y registrar de forma veraz los conceptos retomados de otros y el aporte de los mismos a la investigación.

Así mismo es recomendable que la enfermera sea un miembro estable de los Comités de Ética de la Investigación con el fin de velar por el respeto  de las personas sujeto de las mismas,  esta responsabilidad conlleva el compromiso profesional de  prepararse y actualizarse continuamente en ética, bioética y en la metodología científica.

 

Para finalizar es preciso enfatizar que en caso de presentarse un conflicto entre los principios que se han expuesto prima el principio de respeto a la persona sobre todos los demás pues se debe privilegiar el respeto por su dignidad y por sus decisiones libres y voluntarias.

 

PRINCIPIOS ÉTICOS QUE GUÍAN LA  INVESTIGACIÓN DE ENFERMERÍA

Los desarrollos y avances en los modelos conceptuales y teorías de enfermería, así como los cambios sociales y políticos en el sistema de prestación de los servicios de salud, han hecho necesaria la investigación del ejercicio de la enfermería y del efecto de su práctica en el cuidado de la persona (sana o enferma), la familia y los grupos comunitarios. Su objetivo fundamental es crear y mantener una sólida base científica para la práctica de enfermería que promueva los mejores resultados en la persona.

De acuerdo con el CIE la investigación de enfermería se orienta a comprender los mecanismos fundamentales que influyen en la capacidad de las personas, familias y comunidades, para mantener o fomentar un funcionamiento óptimo y reducir al mínimo los efectos negativos de la enfermedad.  También debe dirigirse a: los resultados de sus intervenciones para conseguir la calidad y la eficacia en los costos de la atención de enfermería; al conocimiento de las políticas y sistemas de prestación eficaz y eficiente de los cuidados de enfermería;  la conciencia de la profesión y de su evolución histórica;  la comprensión de las directrices éticas para la prestación de los servicios de enfermería;  y el conocimiento de los sistemas que preparan eficazmente a las enfermeras para cumplir el mandato social, actual y futuro, de la profesión.[1]

Tal como se plantea en la Ley 911 de 2004[2], Articulo 29 “En los procesos de investigación en que el profesional de enfermería participe o adelante, deberá salvaguardar la dignidad, la integridad y los derechos de los seres humanos, como principio ético fundamental. Con este fin, conocerá y aplicara las disposiciones éticas y legales vigentes sobre la materia y las declaraciones internacionales que la ley colombiana adopte, así como las declaraciones de las organizaciones de enfermería nacionales e internacionales”

Así mismo, en todo el proceso investigativo el profesional de enfermería tendrá  en cuenta los principios éticos que la orientan, entre estos se consideran fundamentales los siguientes: Respeto por la persona, Totalidad e Integridad[3], Beneficencia, Justicia, Confidencialidad  y Precaución.

Respeto por la persona. En el ámbito de las ciencias de la salud hay diversos principios éticos que deben tenerse en cuenta al realizar investigaciones que involucran a los seres humanos y todos ellos se derivan de uno principal que es el respeto por la persona y su dignidad. La razón de que este sea el principio primordial se deduce del hecho de que el objetivo principal de la investigación es contribuir al bien de la persona; en este sentido el respeto implica una actitud interior del investigador que no pierde de vista el bien de la persona a la hora de investigar.

Se relaciona con el principio de autonomía que significa, respetar a las personas como individuos libres y tener en cuenta sus decisiones emanantes de sus valores y convicciones personales. Con este principio se reconoce el deber de respetar la libertad individual que tiene cada persona para determinar sus propias acciones[4]. El reconocimiento de la autonomía  de la persona se da ética y jurídicamente con el respeto a su integridad, sus derechos y con el consentimiento informado.

El consentimiento informado es un proceso el cual se inicia con la relación interpersonal enfermera(o) sujeto de cuidado e incluye la información que la enfermera investigadora le da al participante potencial sobre: los objetivos, los beneficios, los posibles riesgos y las condiciones para su participación o retiro.

La enfermera debe asegurarse que el futuro participante haya comprendido  todos los  aspectos relacionados con su inclusión en la investigación  y debe quedar constancia, preferiblemente por escrito de su aceptación y de que su decisión de participar no fue coaccionada.

Totalidad e Integridad. Visión unitaria de la persona(s) ubicada en un tiempo y espacio  determinados, con una historia personal que debemos reconocer y respetar. Implica considerar en  forma articulada todas sus dimensiones: corporal, psicológica, social y axiológica. Desde el punto de vista de la investigación se debe extremar la prevención del riesgo durante todo el proceso y responder civil y penalmente por cualquier daño que se cause.

Beneficencia. Es la obligación ética de llevar al máximo los posibles beneficios y reducir al mínimo los riesgos este concepto se basa en el axioma hipocrático  “ante todo no hacer daño”, lo que implica para los sujetos de investigación que los riesgos sean razonables en relación con los beneficios esperados que el diseño de investigación sea apropiado y que los investigadores (la enfermera) sean competentes para conducir la investigación y para asegurar el bienestar de los participantes, idealmente debe desprenderse un beneficio inmediato potencial para el sujeto que participa, en un estudio además del beneficio para la comunidad.

Justicia. Exige tratar a las personas con la misma consideración sin hacer discriminaciones de raza, ideología, sexo, condiciones sociocultural etc. La aplicación de este principio en la investigación exige igualdad de oportunidades para todos, aceptando  que en casos similares la persona(s) debe(n) ser tratada(s) de forma similar, es decir que la distribución de los recursos, de los riesgos y de  los beneficios de la investigación se debe hacer de manera equitativa.

Confidencialidad. Es un derecho del sujeto de investigación a que todos los datos recolectados en la misma sean tratados con reserva y secreto. Por tanto la información que se obtenga durante el desarrollo de la investigación  solo será conocida por otros  con fines estrictamente  académicos y científicos, presentando resultados  de manera global. Se debe guardar en reserva el nombre de las personas y de las instituciones en las que se realiza la investigación salvo en aquellos casos en que se tenga su consentimiento para divulgarlos.

Precaución. Este principio se entiende como una actitud de responsabilidad que exige la evaluación de las posibles consecuencias dañinas de la investigación para los seres humanos. Pero tales consecuencias o deben ser imaginadas arbitrariamente sino que debe existir una base científica  para suponer que puedan producirse aunque no haya certeza. Significa abstenerse  de intervenir cuando se pueda imaginar un mal y tener presente que en  ninguna actividad humana hay riesgo cero.

Además de los principios descritos una de las responsabilidades éticas de la enfermera(o) es el respeto por la propiedad intelectual. La enfermera investigadora debe respetar la propiedad intelectual de los autores consultados, los colegas, estudiantes y otros profesionales[5], en este sentido debe citar y registrar de forma veraz los conceptos retomados de otros y el aporte de los mismos a la investigación.

Así mismo es recomendable que la enfermera sea un miembro estable de los Comités de Ética de la Investigación con el fin de velar por el respeto  de las personas sujeto de las mismas,  esta responsabilidad conlleva el compromiso profesional de  prepararse y actualizarse continuamente en ética, bioética y en la metodología científica.

Para finalizar es preciso enfatizar que en caso de presentarse un conflicto entre los principios que se han expuesto prima el principio de respeto a la persona sobre todos los demás pues se debe privilegiar el respeto por su dignidad y por sus decisiones libres y voluntarias.

Magistradas:

Gloria Inés Prieto de Romano
Rocío Quintero Tabares

[1] Consejo Internacional de Enfermeras. Declaración sobre: Investigación de enfermería.   Revisada 2007

[2] Republica de Colombia Gobierno Nacional. Ley 911 de 2004 (octubre 5) “Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones”. Articulo 29, pagina 25

[3] CELY GALINDO, Gilberto S.J. Bioética Humanismo Científico Emergente. Segunda edición. Bogota  D. C.: JAVEGRAF. 2009

[4] FRY, Sara.  La ética en la práctica de enfermería. Guía  para la toma de decisiones éticas. Ginebra., Suiza: Consejo Internacional de Enfermería, 1994, pagina 29

[5] …… Ley 911 de 2004.  Articulo 34. Op.cit

PÁGINA DE ÉTICA PROFESIONAL No.19  
Bogotá, D. C., noviembre 2011
REFLEXIONES ÉTICAS ACERCA  DE LOS ERRORES EN EL CUIDADO DE ENFERMERÌA
Quiero invitar a los lectores a reflexionar acerca de uno de los aspectos que ha sido y será inevitable en el cuidado de enfermería: los errores en la práctica profesional. Inevitable porque los errores son derivados de la imperfección humana; sin embargo, son controlables y por tanto se puede disminuir su incidencia. Para ello, parece interesante, partir de los conceptos de acto humano, acto moral, acto moral profesional.
Acto Humano. El acto humano puede entenderse como toda acción voluntaria de la persona, propuesta por el entendimiento, previa deliberación interior; en los actos humanos intervienen tres elementos, a saber: La conciencia psicológica, es decir el conocimiento; incluye la advertencia del acto, en qué consiste, los medios para realizarlo, los fines y las consecuencias, esto es la conveniencia o inconveniencia. La voluntad: un acto voluntario es el que procede de un principio intrínseco con conocimiento del fin. Los efectos o resultados de las acciones son también voluntarios, al igual que las omisiones, siempre que se hubieren previsto y fuera obligación evitarlo. La libertad: es la capacidad de elegir, es autodeterminación, es poder hacer lo que se quiere hacer, lo que la persona considera bueno; implica responsabilidad.
Ahora, para que un acto humano se considere acto moral, tiene que ser realizado por una persona libre y racional, esto es, con capacidad para responder por él, y así mismo justificarlo con razones válidas; esto es, por un sujeto moral. El acto moral tiene dos referentes: la conciencia moral o sea los propios principios y valores  de la persona; y la conciencia social, o sea los principios y valores sociales.
*Magistrada Tribunal Nacional ëtico de Enfermería.

Por otra parte, tanto  la moral como la ley califican el acto humano en dos categorías mutuamente excluyentes, para lo cual, la una y la otra, consideran las circunstancias de tiempo modo y lugar, como atenuantes o agravantes.

La moral califica los actos humanos como buenos o malos. Acto bueno: todo aquello que coincide con la idea del bien, y que persigue el bien como objetivo. El acto bueno moralmente, contribuye a la perfección de la persona. Acto malo: es el acto que coincide con la idea del mal en términos subjetivos. El acto malo es la desviación de la voluntad humana de las reglas del orden moral. El acto malo no deja de ser malo aunque logre consecuencias buenas, esto apoya un dogma universal de la ética: el fin no justifica los medios.
El acto humano desde el punto de vista legal, se califica como: Correcto: acto libre de errores o defectos, conforme a las reglas, normas, procedimientos o leyes establecidas.Incorrecto es un acto con errores; fuera de leyes, normas, procedimientos. El acto incorrecto,  legalmente se constituye en delito.
Acto Profesional 
Es aquel que realiza el profesional, en cumplimiento de los objetivos y funciones propias de su profesión. La ley 911 de 2004, dice  acerca del acto profesional de la enfermería: “El acto  de  cuidado de enfermería es el ser y la esencia de la Profesión. Se fundamenta en sus propias teorías y tecnologías y en conocimientos actualizados de las ciencias biológicas, sociales y humanísticas”1. El acto de cuidado de enfermería se consolida en la relación con el usuario; relación entre personas, en la que una persona, el paciente, generalmente le pide ayuda a otra con capacidad de darla, el profesional en enfermería.
Villa y Molina, en un artículo sobre la responsabilidad de la práctica de enfermería, dicen: “Los actos en salud deben garantizar la integridad física, psicológica, social y moral, por tanto no sólo la misión de las instituciones de salud, sino el quehacer de los funcionarios, ha de basarse en la ética, la moral y los derechos constitucionales”2.
Ahora, ¿Cuándo un acto profesional es un acto moral? El acto de cuidado de enfermería es un acto moral cuando se fundamenta: a) En la conciencia moral del enfermero, es decir en sus valores, principios y creencias. Por ello, la formación moral de los profesionales en enfermería debe hacer de éstos, baluartes del respeto a la dignidad humana, y a los derechos humanos, baluartes de honestidad, de justicia, de solidaridad, baluartes del compromiso de ayudar, de hacer el bien. b) En los lineamientos del código deontológico de la profesión. c) En la moral social, expresada en las leyes: La Constitución Política, la ley 100 de 1993 o de seguridad social en Colombia, la ley 1164 del talento humano en salud, sentencia C-355/2006 de la Corte Constitucional Colombiana que despenaliza el aborto en tres circunstancias; las resoluciones del Ministerio de Salud 8430 de 1993, la 13437 de 1991 y otras.
El acto de cuidado de enfermería, implica doble responsabilidad: moral y legal. Implica además, doble sentido: por una parte con el usuario respecto a los daños causados; por otra parte con la profesión, su dignificación; no podemos desconocer de ninguna manera, las implicaciones que los actos profesionales traen para la institución.
Respecto a la doble responsabilidad de los actos profesionales, me parece válida la consideración que hacen las investigadoras de la Universidad de Antioquia respecto a los errores en el cuidado de la salud: “Ha sido difícil delimitar la responsabilidad civil de la moral, porque si bien en teoría son diferentes, en la práctica se conjugan; el daño moral, los abogados lo refieren a los perjuicios económicos, en cambio los moralistas hablan de efectos morales y normatividad moral, como aspectos necesarios para la convivencia, entre ellos los derechos del paciente y los deberes del funcionario”3.
¿Qué es un error en la atención de salud? 
Error según la Real Academia  Española4, es: “concepto equivocado o juicio falso. Acción desacertada o equivocada”. Según Rugeles  es: “… falla de una acción planeada para obtener un resultado premeditado, o la utilización de una acción o plan equivocado para la obtención de un resultado. No todos los errores resultan en lesión”.5
El error con daño a la persona se denomina caso o evento adverso. “El caso adverso puede definirse como el daño o lesión causados por el modo en que los profesionales de la atención de salud han gestionado la enfermedad o condición del paciente, y no por la propia enfermedad o condición…”6.
Al respecto el Ministerio de Protección Social, en su resolución 1446 de 2006, dice: “Entendemos como eventos adversos a las lesiones o complicaciones involuntarias que ocurren durante la atención en salud, los cuales son más atribuibles a ésta que a la enfermedad subyacente y que pueden conducir a la muerte, la incapacidad o al deterioro en el estado de salud del paciente, a la demora del alta, a la prolongación del tiempo de estancia hospitalizado y al incremento de los costos de no-calidad. Por extensión, también aplicamos este concepto a situaciones relacionadas con procesos no asistenciales que potencialmente pueden incidir en la ocurrencia de las situaciones arriba mencionadas.”7
En términos modernos, y finales  la década del 70, cuando apareció el principalísimo de Tom Beauchamp y James Childress, se habla de No-maleficencia, para referirse al mandato de no hacer daño. La no-maleficencia se considera un principio de primer nivel, es decir, exigible por el usuario; no es negociable.
Los errores de los enfermeros se traducen, por parte del usuario, en demandas ante las autoridades y en quejas ante los tribunales de ética de las profesiones. Las quejas de los usuarios de los servicios de salud, se producen porque según su percepción se cometió un error en su atención; las quejas son pues, una legítima expresión de sus derechos ciudadanos y así lo debemos considerar los profesionales y las instituciones de salud, así lo tenemos que reconocer  los Tribunales Éticos de  Enfermería
Es importante hacer la diferencia entre los errores que se convierten en quejas por parte de los usuarios y, los errores detectados en cada entidad de salud registrados y analizados por ésta. Los primeros corresponden a la inconformidad del usuario y pueden coincidir o no con los registrados en las instituciones, los cuales la mayoría de las veces,  son denunciados por los mismos profesionales responsables del hecho.
En los errores que se cometen en el cuidado de enfermería, intervienen factores personales del enfermero, factores institucionales. Tanto las profesiones como las instituciones involucran factores técnico-científicos. A continuación se presenta una lista (no terminada), resultado de la experiencia personal y de la consulta a profesionales experimentados.
Factores Personales que favorecen la comisión de errores. 
  • Desconocimiento: de la situación del usuario, del saber científico, del procedimiento a seguir.
  • Falta de habilidad mental,  técnica y de comunicación.
  • Cansancio por exceso de trabajo, falta de sueño.
  • Falta de interés y compromiso con el usuario; puede deberse a hastío o a desmotivación profesional.
  • Dificultades para informar, para pedir asesoría, para reconocer una incapacitado una deficiencia.
  • Desapego de la institución derivada, en parte por  malas condiciones laborales.
  • Defectos de concentración debido a: condiciones medio ambientales tales como ruido, calor, frío interrupción de personas; problemas personales, o preocupaciones de cualquier índole.
  • Falta de experiencia en el área de trabajo.
  • Exceder sus funciones y responsabilidades.
Factores Institucionales que favorecen la comisión de errores. 
 
  • Falta de procesos administrativos y clínicos claros y/o desconocidos por los profesionales. Por ejemplo: procesos pre quirúrgicos, solicitud y aplicación de medicamentos, admisión, identificación y egreso de pacientes.
  • Falta de guías de manejo claras y/o desconocidas por los profesionales. Por ejemplo, para reanimación cerebro cardiopulmonar en adultos y neonatos.
  • Defectos en sistemas de selección, de asignación  y de distribución de personal (no justos, no equilibrados), para atender las necesidades de cuidado de los usuarios.
  • Cultura institucional defectuosa para motivar el reconocimiento, registro y análisis de los errores con miras a bajar la incidencia.
  • Cultura institucional de comunicación vertical, no participativa. Organización piramidal y hegemonías profesionales o de antigüedad, excluyente. Dotación con materiales y equipos defectuosos, no acordes con los avances tecnológicos, o en cantidad insuficiente.
¿Qué hacer para evitar los errores en el cuidado de la salud? 
Creo que no existen fórmulas mágicas; creo también que la reflexión constante alrededor de todos y cada uno de los errores permite tanto al profesional en enfermería como a las instituciones, disminuir su incidencia; igualmente, creo que mantener ciertas condiciones institucionales y personales ayudan a controlar la comisión de errores. Quiero presentar sólo una muestra de esas condiciones.
Condiciones Institucionales.
  • Procesos y procedimientos claros tanto administrativos y como clínicos y su amplia divulgación.
  • Programas de entrenamiento y re- entrenamiento en el área de trabajo.
  • Protocolos o guías de manejo construidos con participación del personal y divulgados plenamente en la institución.
  • Cultura institucional para  facilitar  el reconocimiento,  registro y análisis de los errores con miras a  bajar la incidencia.
  • Cultura institucional de comunicación horizontal e incluyente.
  • Sistemas de selección, asignación y distribución de personal, justa y equilibrada para atender las necesidades de cuidado de los usuarios.
  • Dotación con materiales y equipos acordes con los avances tecnológicos y en cantidad suficiente; programa de mantenimiento preventivo.
  • Cultura institucional que promueva al cuidado con calidad.
  • Promover la investigación respecto a los eventos adversos.
  • Promover el trabajo en equipo.
Condiciones Personales.
  • Permanente interés por conocer, evaluar y actualizar los procesos administrativos y clínicos.
  • Interés para  buscar la actualización permanente en conocimientos científicos y tecnológicos para que sus actos  ayuden  al bienestar de la persona y no a hacerle daño.
  • Interés por el cumplimiento, evaluación y actualización de guías de manejo.
  • Conciencia de la vulnerabilidad de errar y capacidad para reconocer, registrar y analizar  los errores.
  • Compromiso para ayudar a los usuarios y apego a la institución.
  • Trabajar con especial  atención y concentración en su quehacer.
  • Tener presente la función social de su profesión.
  • Clarificar y tener presente valores y principios morales personales, profesionales, sociales.
  • Conocer y tener en cuenta los valores personales de cada paciente.
  • Poner en práctica el concepto de calidad.
  • Desarrollar  la capacidad para trabajar en equipo.
       Para terminar quiero dejar en la mente de los lectores esta frase:
 En el cuidado de enfermería los errores se constituyen en faltas a la ética y éstas a su vez se constituyen en errores. 
Magistrada: Ángela Lopera de Peña

PÁGINA DE ÉTICA PROFESIONAL No.20

Bogotá, D. C., noviembre 2011

LA INVESTIGACIÓN EN ENFERMERÍA DESDE LO ÉTICO Y LO BIOÉTICO

En los últimos decenios, la dinámica de la globalización, las tendencias y avances técnico científicos producto de la investigación, han generado situaciones o dilemas éticos en quienes la gestionan, como son los investigadores, y en aquellas personas sujetos de este proceso.

Cuando se aborda un proceso investigativo, se interactúa con principios y valores éticos de los actores participantes, conjugándose roles y actitudes motivadores de incertidumbre frente al manejo entorno a la ética y bioética de los procesos metodológicos relacionados con la integralidad del ser humano, quien es concebido como persona con unas dimensiones: morales, éticas y espirituales, capaz de generar procesos científicos y / o participar para recibir beneficios de ellos.

La Ética se considera como una ciencia práctica que estudia el comportamiento de los seres humanos, quienes conviven socialmente bajo una serie de normas que permiten ordenar sus actuaciones acorde con el grupo social al que pertenece.

En esta conferencia se pretende analizar la ética y la bioética desde la concepción y aplicación en los estudios de investigación relacionados con temas y problemas del área de las Ciencias de la Salud, cuyo propósito no sólo se circunscribe a la revisión de conceptos e implicaciones, sino también en demostrar su interrelación en la enseñanza e investigación como procesos de formación de los estudiantes de Enfermería en las Instituciones Educativas.

La Bioética como ciencia asociada a la actividad científica con la vida humana, cobra suma importancia como consecuencia de los desafortunados sucesos cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. A raíz de estos desafueros con el pueblo judío, fueron juzgados y condenados médicos y militares en el Juicio de Nuremberg, como producto de él se creó el Código de Nuremberg (1947). En 1964, la Asociación Médica Mundial emite la llamada Declaración de Helsinki (última versión, 2000), código que establece una serie de recomendaciones para las investigaciones clínicas y utilización de placebos.

En el año 1978 la Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos en el Campo de las Ciencias Biomédicas y del Comportamiento, publica el Informe Belmont, con directrices para la protección de los individuos que participen como sujetos de experimentación en Biomedicina, basados en los principios de: autonomíabeneficencia y justicia.

Para la bioeticista Carla Saenz,acogiendo los lineamientos del Informe de Belmont, relacionados con los principios, recomienda unos requisitos para la formulación de estudios con seres humanos:

Valor social: El proyecto debe buscar mejoras en la salud y bienestar de las personas, en correspondencia con el principio de la beneficencia.
 

Validez científica: La investigación plantea métodos válidos que garantizan un rigor metodológico y permite hacer deducciones generales?

Selección justa de los sujetos: La selección de las personas involucradas en el estudio se realiza con criterios científicos, de tal manera que se propicien procesos para la minimización de riesgos y maximización de beneficios potenciales.

Balance favorable entre riesgos y beneficios: En todo proyecto de investigación en el área de la salud y afines, debe valorarse permanentemente la garantía de minimizar los riesgos y maximizar los beneficios, logrando que los beneficios superen los riesgos.

Revisión técnica del protocolo: Los procesos de revisión y evaluación por expertos debe ser integral, desde lo técnico – científico y lo ético, de ahí la importancia de la intervención directa del Comité de Ética en la investigación.

Consentimiento informado: Es fundamental que los autores de la investigación cuenten con el protocolo específico del consentimiento obtenido por las personas participantes en el estudio, a la luz de la norma establecida en su país.

Valor del respeto: En todo proceso investigativo debe estar inmerso este valor, el cual se hace visible a través de la protección y privacidad de la información; de permitir de manera expresa a las personas la voluntad de participar o retirarse del estudio; de monitorear permanentemente su bienestar; y mantener una información reciproca entre los investigadores y las personas participantes.

La veeduría constante de estos requisitos y principios éticos universales, son parámetros que conllevan a catalogar un estudio de investigación en el marco ético apropiado.

En Colombia en el año de 1993 el Ministerio de Salud emitió la Resolución 0008430, mediante la cual se establecen las normas científicas y técnicas para la administración de la investigación en salud con seres humanos, legislación que enfatiza en la minimización de riesgos y maximización de beneficios. Los tipos de riesgo los categoriza, así:

  1. Sin riesgo: Estudios documentales retrospectivos
  2. Riesgo mínimo: Estudios prospectivos que manejan procedimientos básicos para diagnóstico y terapéutica
  3. Riesgo mayor que el mínimo: Estudios con probabilidad de afectar a la persona es significativa. Ensayos nuevos para innovación diagnóstica y terapéutica que ameritan experimentación

 

Igualmente, surge la necesidad de los comités de ética para la investigación científica, cuyos objetivos son:

  1. Velar porque se cumplan los principios y internacionales
  2. Asegurar la protección de la dignidad de las experimentación

Los comités de ética en investigación, deben ser grupos de profesionales multidisciplinarios, con independencia de influencias políticas, institucionales y comerciales, con competencia y eficiencia ética y moral en su trabajo para la evaluación de los proyectos de investigación propuestos por grupos, quienes incursionan en la experimentación con seres humanos.

Los comités de ética en la ciencia y la tecnología, no se limitan a analizar los problemas éticos de la investigación con seres humanos, sino que comprenden todos los campos de la investigación. Tampoco se limitan a la ética de los comportamientos individuales, sino que abarcan el análisis ético de las comunidades y de las instituciones científicas. Se ocupan de las exigencias éticas de la producción de conocimiento científico, incluyendo el manejo, la interpretación y la publicidad de los resultados de la investigación. Por último, consideran los efectos de la investigación, en particular, los de la aplicación de nueva tecnología, un campo de creciente demanda para fundamentar políticas públicas y elaborar legislación.

Los comités de bioética surgieron a mediados del siglo XX para la protección de los derechos de las personas que se encontraran en la posición de sujetos de investigaciones médicas. Su campo se fue ampliando hasta incorporar el análisis de temas moralmente controvertidos en la práctica médica, en particular los relacionados con el principio y el fin de la vida, como la interrupción de la gestación y la eutanasia, y, desde hace algunos años, aquellos vinculados con la investigación genética y la reproducción humana. Esta última área también atañe a los comités de ética en ciencia y tecnología.

Otro tipo de comités de bioética funcionan en hospitales y clínicas con el objeto de preservar los derechos de los pacientes como usuarios de servicios y/o sujetos de investigación e intervenir en posibles discordias entre ellos y las instituciones prestadoras de servicios de salud.

La investigación en salud busca:

  1. El conocimiento de los procesos biológicos y psicológicos en los seres humanos.
  2. Vínculos entre las causas de enfermedad, la práctica médica y la estructura social.
  3. Medios para la prevención y control de los problemas de salud.
  4. El conocimiento y evaluación de los efectos nocivos del ambiente en la
  5. Métodos y técnicas para la prestación de los servicios de salud y a la producción de insumos para la salud.

La investigación clínica, es aquella indagación dedicada a responder y aclarar interrogantes sobre procedimientos diagnósticos y terapéuticos aplicados a personas enfermas. En ella interactúan varios elementos: personas, investigadores, procesos y sociedad.

La persona sujeto de investigación, merece:

  1. Respeto a su dignidad humana
  2. Procesos benéficos
  3. Ejercer su autonomía
  4. Protección de su Vulnerabilidad

Los investigadores, deben:

  1. Ser idóneos en el ejercicio de su rol
  2. Estar comprometidos con los procesos
  3. Evitar intereses propios
  4. Aplicar el principio de no maleficencia

Los procesos, deben ser:

  1. Apropiados para la búsqueda de los objetivos de la investigación
  2. Acordes con el diseño metodológico
  3. Benéficos para las personas sujetos de investigación
  4. Equitativos para los participantes
La sociedad, debe:
  1. Cumplir la justicia distributiva
  2. Exigir selección equitativa de las personas
  3. Facilitar la publicación de resultados
  4. Propiciar la igualdad y la equidad

Para Brevis y Sanhueza,2 la Enfermería lentamente se va introduciendo en el ámbito de la investigación experimental con seres humanos y será un deber y una obligación moral capacitarse en esta área del conocimiento científico. Por lo tanto, su misión es integrar estos Comités de ética, propiciar investigaciones de orden cuantitativo y cualitativo con más fuerza, crear documentos de consentimiento informado para diferentes procedimientos o técnicas, crear instrumentos de evaluación y de seguimiento de protocolos y compartir su saber a través de la publicación de los resultados obtenidos.

En cualquier investigación existe un conflicto ético por el hecho de intervenir en un ser humano, ya que a diferencia de la experimentación con objetos, se trata de personas, y por lo tanto no hay simulación, es una realidad. La ética en general y la ética de la investigación en particular tienen que incluir la dimensión interna (el alma, el espíritu), o se convierten en impersonales y formalistas.

Crear conciencia es el primer paso para que la Enfermería desarrolle esta área del conocimiento, y esto debe suceder cuando son estudiantes, enfocándolos principalmente en los principios éticos y los valores morales que se deben aplicar en todo el proceso de investigación, desde la presentación de la propuesta, selección de sujetos, consentimiento informado, recolección y análisis de datos hasta la publicación y difusión de resultados, es necesario que conozcan cuál es el valor que esto otorga a la vida humana.

Es importante desarrollar investigaciones en ética que se relacionan con la ética del cuidado, comportamiento y responsabilidad de los investigadores, aplicación de los principios éticos y valores morales en la práctica de la Enfermería en diferentes escenarios.

El consentimiento informado debe abordarse, mediante un protocolo básico, el cual incluya:

  1. Objetivos, naturaleza, metodología, estrategias, beneficios esperados y aportes del estudio de investigación
  2. Riesgos para las personas participantes, nivel de participación y compromiso adquirido
  3. Claridad de la participación voluntaria tanto para la inclusión como para su retiro
  4. Sistema de compensación en caso de daños o lesiones
  5. Garantía de la confidencialidad de la información

 

Si bien es cierto que la investigación gestionada por el profesional en Enfermería es mayoritariamente de tipo social, aunque existen algunas investigaciones de corte experimental, el profesional puede integrar un grupo que las efectúe, debiendo tener entonces por obligación conocer todos los aspectos antes descritos para juzgar pertinente su participación. Aunque sus investigaciones sean preferentemente sociales, las exigencias éticas son las mismas en todas las etapas del proceso de investigación.

Como lo expresa Ospina:3El impacto y las consecuencias de muchos estudios de investigación en el área de la salud pueden ser impredecibles. Aquí la responsabilidad moral del científico será mayor desde la ética personal que desde la ética profesional e indudablemente, la dinámica de la ciencia hace parte de los dilemas éticos propios del quehacer científico, por lo tanto, el científico no es una persona aislada sino que hace parte de una verdadera comunidad científica en la que la bioética tiene un sitio y un sentido preferencial, de ahí, la pertinencia de los códigos éticos de las profesiones basados en los derechos humanos.

La Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería (ACOFAEN) en sus políticas y directrices propone a la academia:

  1. Crear conciencia en el estudiante y en el investigador de Enfermería acerca de los valores morales y principios éticos en los procesos de: propuesta, proyecto, consentimiento informado, recolección y análisis de datos, publicación y divulgación de resultados.
  2. Desarrollar investigaciones en ética del cuidado, comportamiento y responsabilidad de los investigadores, aplicación de valores y principios en la práctica de Enfermería.
  3. Participar y dinamizar grupos de investigación comunitario desde la dimensión ética.
  4. Contribuir en la formación de comités de ética en las instituciones y liderar su funcionamiento.
  5. Participar y dinamizar el funcionamiento de los comités de ética.
  6. Conocer y aplicar la normatividad nacional e internacional sobre la ética de la investigación

 

Diego Gracia4 ha elaborado y propuesto a los Comités de Ética Hospitalaria un método para la valoración ética de los casos clínicos e investigaciones en salud, cuyos puntos fundamentales del análisis ético, se originan a partir de la calidad técnica y científica del protocolo de investigación:

Desde su calidad técnica y científica:

1. Análisis crítico de sus objetivos: Razón de ser y búsqueda de beneficios.
2. Análisis crítico del diseño: Tipo de diseño, métodos y técnicas para obtener la información y resultados.
3. Análisis crítico del proceso de evaluación y control de la calidad de los procedimientos.
4. Análisis crítico de la metodología: Obtención de muestras y métodos estadísticos.
5. Análisis crítico del grupo investigador: Trayectoria y experticia del investigador principal y co-investigadores y la institución responsable.
 

Desde su contexto ético:

  1. Análisis crítico del consentimiento informado.
  2. Análisis crítico de la relación riesgo-beneficio.
  3. Análisis crítico de la selección equitativa de la muestra.

Los procesos de investigación, sean dinamizados en modalidad cuantitativa, modalidad cualitativa o Enfermería basada en la evidencia, debe primar la responsabilidad ética frente a la responsabilidad científica y técnica. Para orientar en este sentido a la comunidad científica, en la última conferencia mundial de investigación realizada en el mes de julio de 2010, surge la Declaración de Singapur, la cual enfatiza en la integralidad de la investigación científica.

“La investigación es moralmente asumible, esto es el ejercicio de la Enfermería basada en la práctica”
Gracia Álvarez Andrés – Enfermera experta en Bioética


 

1. Sáenz, Carla. Requisitos y principios éticos para la investigación científica. New York: OPS: Comité de Ética, 2010.
2. Brevis Urrutia, Ivonne y Sanhueza Alvarado, Olivia. La Bioética en la Enseñanza y la Investigación en Enfermería. En: Revista Cubana Enfermería 2007; 23 (3)
3. Ospina G., Luis Fernando. Ética en la Investigación. En: Memorias Cátedra Manuel Ancízar Ética y Bioética. Bogotá D.C.: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Enfermería, 2001.
4. Gracia Guillen, Diego. Investigación en sujetos humanos: Implicaciones lógicas, históricas y éticas. En: Pautas Éticas de Investigación en sujetos humanos: Nuevas perspectivas, 2003. P.125 – 126.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  1. ALADEFE y Universidad de Antioquia. VII Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería: Tendencias y desafíos. Medellín: Biblioteca Lascasas, 2006.
  2. Álvarez Andrés, Gracia. Ética en Investigación de Enfermería. En: Memorias Congreso de Ética y Bioética. 2003.
  3. Feinholz klip, Dafna. Comités de Ética Hospitalaria de Bioética y Ética en Investigación. Encuentro Nacional de Bioética, Comisión Nacional de Bioética, abril 17 de 2007.
  4. Duran de Villalobos, María Mercedes. Enfermería: Desarrollo teórico e Investigativo. Bogotá: Facultad de Enfermería, Universidad Nacional de Colombia, Proyecto Innovar, 1998.
  5. Garzón Alarcón, Nelly. La ética de investigación y la investigación en ética. . En: Directrices para la formación en ética Bioética en los Programas de Enfermería. Bogotá: ACOFAEN, 2005.
  6. Gonzalez Avila, Manuel. Aspectos éticos de la investigación cualitativa. En: Revista Iberoamericana de Educación, ética y formación universitaria. No. 29. Mayo – agosto, 2002.
  7. Lolas S., Fernando y Quezada S., Álvaro. Pautas Éticas de Investigación en sujetos humanos: Nuevas perspectivas, OPS – OMS, Programa Regional, 2003.
  8. Pineda, Elia Beatriz; DE ALVARADO, Eva Luz y CANALES, Francisca. Metodología de la Investigación: Manual para el desarrollo del personal de salud. 3 ed. Washington: OPS, 2008.
  9. Polit, Denise F. y HUNGLER, Bernadette P. Investigación Científica en Ciencias de la Salud. 6 ed. México: McGRAW-HILL – INTERAMERICANA, 1997.

 

*Licenciada en Enfermería, Universidad de Caldas. Diplomado en Prospectiva, Universidad de Ibagué. Maestría en Ciencias de la Educación: Investigación y Docencia Universitaria, Universidad Santo Tomás de Aquino. Magistrada de Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Docente – investigadora Universidad Libre Seccional Pereira.

Magistrada: María Rubelia Arias de Ospina

 PÁGINA DE ÉTICA PROFESIONAL No.21

Bogotá, D. C., Septiembre 2012

LA FELICIDAD OTRA RESPONSABILIDAD DEL PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

Antes de hablar de la felicidad, quiero hablar de otras responsabilidades del profesional de enfermería, y para ello los invito a centrarnos en el artículo 3º de la ley 911 de 2004 que dice “El acto de cuidado de enfermería es el ser y la esencia de la Profesión. Se fundamenta en sus propias teorías y tecnologías y en el conocimiento actualizado de las ciencias biológicas, sociales y humanísticas. Se da apartir de la comunicación y relación interpersonal humanizada entre el profesional de enfermería y el ser humano, sujeto de cuidado…”. El artículo 11 de la misma ley dice: “El profesional de enfermería deberá garantizar cuidados  de calidad a quienes reciben sus servicios. Tal garantía no debe entenderse en relación con los resultados de la intervención profesional dado que el ejercicio de la enfermería implica una obligación de medios y no de resultados…”1 La ley 266 de1966, en su artículo 3, definición y propósito de la profesión enfermería, dice: “…Tiene como fin dar cuidado integral de salud a la persona, a la familia, la comunidad y su entorno; ayudar a desarrollar al máximo los potenciales individuales y colectivas para mantener práctica de vida saludables…”2.

En consecuencia, y sin lugar a dudas, la responsabilidad del profesional en enfermería es frente a esto: frente al cuidado de enfermería y su calidad. La pregunta lógica es entonces, ¿Cómo responder, a ello? ¿Cómo responder por un cuidado de enfermería de calidad?

Antes de tratar de contestar las preguntas, quiero repasar el significado de la palabra responsabilidad. “Responsabilidad viene del verbo responder y significa en ética hacerse cargo de lo realizado frente al afectado”. Acción y efecto de responder por una obligación.
Dar cuenta de los actos, ante sí mismo y ante los demás3.

Así como la libertad, también la responsabilidad está en la raíz de la ética como elemento constitutivo,siendo exigible sin que sea explícitamente formulada como un principio adicional. La naturaleza humana es de responsabilidad, o dicho en otra forma, los seres humanos somos por naturaleza responsables, o estamos condenados a ser responsables.

Ahora, volvamos a la pregunta: ¿Cómo responder por un cuidado de enfermería de calidad? Creo que la respuesta tiene una perspectiva tridimensional porque tiene que ver con tres dimensiones entrelazadas e inseparables, las cuales con fines didácticos mane-
jaré una a una:

LA RESPONSABILIDAD FRENTE A LA COMUNIDAD: DIMENSIÓN SOCIAL

Zapata y Molina, en un artículo sobre la responsabilidad de la práctica de enfermería, dicen: “Los actos en salud deben garantizar la integridad física, psicológica, social y moral, por tanto no sólo la misión de las instituciones de salud, sino el quehacer de los funcionarios, ha de basarse en la ética, la moral y los derechos constitucionales”4.

Esto en términos de la ley 911 de 2004 es “…garantizar cuidados de calidad a quienes reciben sus servicios…”; la calidad según S. Orrego y A.C. Ortiz , es un “criterio técnico científico para los profesionales y el grado de satisfacción para los usuarios; es decir comporta los aspectos técnicos, científicos y metodológicos, así como las relaciones y las percepciones”5. La OMS, define como requisitos de la calidad de salud: alto nivel
de excelencia profesional (tiene que ver con la no-maleficencia), uso eficiente de los recursos (tiene que ver con justicia), mínimos riesgos para el paciente (no-maleficencia), alto grado de satisfacción del usuario (beneficencia). No-maleficencia, justicia, beneficencia, tres principios de la Bioética.

Bien es sabido que el acto de cuidado de enfermería, implica doble responsabilidad: moral y legal. Implica además, doble sentido: por una parte con el usuario, el compromiso de ayuda en el cuidado de su salud;por otra parte con la profesión, el cumplimiento de sus cánones, su desarrollo y actualización; no podemos desconocer de ninguna manera, las implicaciones que los actos profesionales traen para la institución donde éste labora.

Con fundamento en la misma ley 911, art. 11 “…La valoración ética del cuidado de enfermería deberá teneren cuenta las circunstancias de tiempo, modo y lugar…” y en el art. 5°, que habla de las condiciones para el ejercicio de la enfermería, quiero plantear una reflexión que tiene que ver con el medio laboral de las enfermeras; me refiero a la intermediación en la contratación. La intermediación desplaza la responsabilidad de la empresa intermediaria con la enfermera; inclusive pueden eliminarse algunas responsabilidades, tales como prestaciones sociales, seguridad social, planeación de horarios de trabajo; facilita,adicionalmente, que el profesional desplace su responsabilidad hacia la empresa contratante y pueda así no responder frente a los usuarios a quienes les presta el servicio. En la práctica, las empresas intermediarias someten al profesional de enfermería a condiciones de trabajo proscritas en hospitales hace muchísimo tiempo para el personal contratado directamente: turnos prolongados y trabajo en áreas diferentes a su calificación y a su historia laboral. Si en estas condiciones de trabajo impuestas por la empresa, el profesional de enfermería comete un error, ¿quién es el responsable? ¿De quién es la responsabilidad? ¡Esta es la reflexión!

Otra reflexión: las condiciones determinadas por las instituciones intermediarias doblegan la autonomía de los profesionales frente a la necesidad de trabajar. Entonces, la pregunta puede ser: ¿Hay responsabilidad del profesional cuando la decisión de iniciar o continuar un trabajo se hace con la presión de falta de oferta laboral?

Al respecto el Concejo Internacional de Enfermeras, CIE, “denuncia las prácticas de contratación carentes de ética por las que se explota a las enfermeras/os o que inducen a éstas a aceptar responsabilidades y condiciones de trabajo incompatibles con sus cualificaciones, capacidades y experiencia”6.

A mi juicio, el profesional en enfermería en ejercicio, cumple con las condiciones de un sujeto moral: libertad y racionalidad. La racionalidad, su inteligencia, su conocimiento, su preparación profesional le permiten conocer en qué consiste cada acción que realiza, cuáles son la consecuencias algunas previsibles otras, no. La libertad permite decidir si un acto se ejecuta o se omite; en consideración, es necesario tener en cuenta que en este medio laboral se detectan circunstancias en las que se manipula la voluntad del profesional para obligarlo a ejecutar una acción o impedir que se haga, con planteamientos como este: Es su decisión pero detrás de su puesto, hay muchas personas.

Mi consideración es que el profesional siempre conserva su responsabilidad. ¿Es válido arriesgar la calidad del cuidado de enfermería para conservar el trabajo? ¿Es válido tomar decisiones con base en esta jerarquía De valores sin considerar los códigos deontológicos, los que obligan a proteger la vida y la integridad de los usuarios de los servicios de salud? La ética de la responsabilidad, atribuye responsabilidades a los individuos a partir del presupuesto de que cada acto humano ha sido libremente elegido por un agente moral, quien siempre es responsable por sus decisiones y las consecuencias de ellas. ¡Les dejo a ustedes esta inquietud!

RESPONSABILIDAD FRENTE A LA PROFESIÓN: DIMENSIÓN PROFESIONAL

En el ejercicio, el profesional de enfermería tiene responsabilidad con el desarrollo de su profesión y con sus colegas. En este sentido la búsqueda de la autonomía profesional será su primera responsabilidad; otra, será la generación de conocimientos propios que le permitan su evolución; por tanto, la investigación será un mecanismo liberador para una competencia sana y como lo plantea el Consejo Técnico Nacional “…por el conocimiento y el ejercicio de derechos y deberes…”7

En cuanto a la relación con las colegas, siempre me ha inquietado la permanente queja de la falta de colegaje por parte de las enfermeras; la situación no parece tan alarmante según el Estudio de clima ético hospitalario en tres instituciones hospitalarias de Bogotá, Colombia8, gestado en el Comité Regional de Ética de ACOFAEN. En este estudio se aplicó un cuestionario a 219 enfermeras, “se encontró que el 38% con frecuencia y el 25% siempre perciben ayuda cuando los colegas son incapaces de tomar decisiones por sí solos.
Sin embargo, el 32% sugiere falta colegaje en cuanto a la escucha y 36% (78) en la ayuda frente a los problemas relacionados con el cuidado del paciente; un 37% (81) percibe falta de colegaje tanto de sus colegas como de su superior”.

El Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana9, dice que colegaje viene del Latín, de cum: con, ileguere: escoger, es decir, apoyar a los compañeras/as de profesión. Según Franco, García y Gaitán“…el respeto mutuo, el diálogo y la comunicación han de fundamentar estas relaciones (alrededor del cuidado) y su comportamiento de orden humano y laboral que se expresan como colegaje. Éste se entiende como el reconocimiento y aceptación de una persona que ha elegido la misma profesión u oficio, (caso de las auxiliares de enfermería), razón por la cual se hace sujeto de respeto, consideración y aprecio. El colegaje también presupone la alteridad (condición de ser otro) en las interrelaciones profesionales, en donde con fines comunes un grupo social ha construido históricamente un cuerpo de conocimientos y prácticas que aplica para el cumplimiento de una misión caracterizada por principios éticos que lo identifican”.10

La ley 911 de 2004, también le da importancia a este tema y le dedica el capítulo II: Responsabilidad del profesional de enfermería con sus colegas y otros miembros del recurso humano de salud, el cual en resumen plantea que las relaciones deben ser de respeto, mediado por el
dialogo y la comunicación; evitarse la competencia desleal, las conductas lesivas, tales como ultrajes, físicos o psicológicos, injurias, calumnias o falsos testimonios.

Igualmente en la dimensión profesional, quiero mencionar porque es parte de la responsabili- dad, la importancia de la participación en las decisiones políticas de salud; para ello es necesario que la enfermera se forme; al respecto Alba Lucía Ramírez en su blog Formación ético
política y Enfermería en Colombia dice: “La formación política va de la mano con la ética. Es un “ACTO DE CONCIENCIA” que desciende intacto, sobre la realidad social transformándola. Es necesario: conocimiento, organización y carácter”11.

Así mis queridos colegas que si queremos perfeccionar el cumplimiento de la responsabilidad profesional, cambiar la enfermería, la atención de salud de los colombianos y la formación académica de las enfermeras tenemos que formarnos para participar en las decisiones políticas; es una invitación formal.

RESPONSABILIDAD FRENTE A SI MISMA/O, DIMENSIÓN INDIVIDUAL O PERSONAL:
EL SER DE LA ENFERMERA/O.

Esta dimensión es el soporte de las otras dos y tiene que ver con la enfermera/o como sujeto moral, como persona responsable de su vida y de su felicidad; entendida ésta como estado placentero de la persona consigo misma y con su entorno; la felicidad es un concepto subjetivo,individual; conseguirlo depende de los intereses, de la estructura psicológica y del medio social en el cual cada quien ha vivido12. La felicidad es la plenitud de la realización humana; de esto se han ocupado escuelas filosóficas las cuales explican la felicidad desde diferentes tendencias: Placer, posesión de bienes materiales, virtud, conocimiento, entre otras. Peter Singer en el prefacio de su libro Ética para vivir mejor empieza preguntando “¿Queda todavía algo por lo que vivir? ¿Vale la pena aspirar a algo aparte del dinero, el amor y la protección de la propia familia?” Y a través del libro, espero haberlo interpretado bien, plantea que a través de la ética, es decir de la reflexión permanente acerca
de lo que hacemos, podemos vivir mejor y dice: “Al nivel más fundamental del pensamiento ético debo considerar los intereses de mis enemigos tanto como los de mis amigos, y los intereses de los desconocidos como los de mis familiares”13. Esto significa que se es ético en tanto la persona salga del egoísmo y considere al otro. Para Peter Singer “Vivir éticamente es mirar el mundo con una perspectiva más amplia y actuar en consecuencia”14.

En el caso particular de los profesionales en enfermería, nada produce más felicidad, ustedes lo dirán, que sentir la satisfacción de las personas con nuestro cuidado, que verificar que hemos cumplido con las metas de cuidado, que el resultado de la evaluación de la salud, indica que el cuidado de enfermería ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Otro aspecto que nos ayuda a ser felices es asumir los derechos como seres humanos, como profesionales en enfermería, como mujeres, como hombres. Yo veo la diferencia entre tener derechos y asumirlos; esto implica una gran responsabilidad consigo mismo y por supuesto un gran esfuerzo. Entre estos derechos, la libertad de continuar en el ejercicio de la enfermería con la de responsabilidad de la búsqueda para despejar los caminos cuando están sembrados de dificultades, para ejercer la enfermería con dignidad. O de cambiar de trabajo ante la posibilidad de que esta decisión sea más sana para el profesional en enfermería, para la sociedad y para la profesión; la enfermería desgasta, es difícil cargar en el espíritu los problemas, las tristezas, las angustias de las personas a quienes cuidamos como también la muerte; es sano pensar que existe el derecho a la equivocación, a errar, a reconocer que hay otras posibilidades, otros caminos. Así no cabe el conformismo…sólo es válida la búsqueda de la felicidad en el ejercicio de la enfermería. Recordemos el poema de Neruda: “Muere lentamente quien no cambia
de vida cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor…”

Para finalizar quiero dejar unas preguntas que invitan a una reflexión permanente: ¿Qué es la vida para mí? ¿Cuál es la vida que quiero vivir? ¿La enfermería me hace feliz, me siento orgullosa/o de ella, me siento en capacidad de aportar a su desarrollo? ¿Me gusta, disfruto ayudando a la comunidad a cuidar de su salud o por el contrario, lo hago porque me toca, porque fue lo que escogí?
 

Ángela Lopera de Peña 
Presidenta Tribunal Nacional Ético de Enfermería
Conferencia presentada en el VI Encuentro de Tribunales Eticos de Enfermería

 __________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
1CONGRESO REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 911. Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica….Diario Oficial 45.693 de 6octubre de 2006
2CONGRESO REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley266. Por al cual se reglamenta la profesión de enfermería en Colombia y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial 42.710 del 5 de febrero de 1966
3MARTÍNEZ E. Leonor y MARTÍNEZ R., Hugo. Diccionario de Filosofía, Panamericana, Bogotá, 1996
4ZAPATA VILLA, A. y MOLINA MARÍN, G. Responsabilidad en la Práctica de Enfermería. En: Investigación y Educación en enfermería. Vol. XIII, N°2, 51-84, septiembre de 1995. Universidad de Antioquia, Facultad de Enfermería, Medellín , 1995
5ORREGO, S. Y ORTIZ, A.C. Calidad del cuidado de enfermería. http/tone.udea.edu.co/revista/sep2001/Calidad%20del%20cuidado.htm
6ASOCIACIÓN NACIONAL DE ENFERMERAS DE COLOMBIA (ANEC). Contratación ética de enfermeras Declaración de posición del CIE. Publicación oficial. Nº 58, Bogotá, 2002
7CONSEJO TÉCNICO NACIONAL DE ENFERMERÍA. Declaración sobre el deterioro de las condiciones laborales del profesional de enfermería en Colombia. Bogotá, D.C., 29 mayo de 2010
8MUÑOZ, Olga y otras. Estudio clima ético hospitalario en tres instituciones hospitalarias de Bogotá, Colombia.Revista Enfermería Universitaria ENEO-UNAM. Vol. 5. No. 2 Abril-Junio 2008
9DICCIONARIO ETIMOLÓGICO DE LA LENGUA CASTELLANA. 2ed. Editorial Bruguera, Barcelona, 1977.
10FRANCO, Z.R.GARCIA. C. GAITÁN, M.C. Relaciones del profesional de enfermería con sus colegas y otros miembros del equipo humano de salud. Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Página de Ética N°12
11RAMÍREZ Alba lucía, blog Formación ético política y Enfermería en Colombia
12MARTÍNEZ E. Leonor y MARTÍNEZ R., Hugo. Diccionario de Filosofía, Panamericana, Bogotá, 1996
13SINGER, Peter, Ética para vivir mejor. 2ed.Ariel, Córcega, 1995 Ibíd., Pág.209
14Ibídem

IMPORTANCIA DE  LA COMUNICACIÓN COMO MEDIO  DE RESPETO A  LA  DIGNIDAD  HUMANA

ÁNGELA  LOPERA DE PEÑA

Enfermera, Especialista en Bioética

Magistrada Presidenta Tribunal Nacional

Ético de Enfermería (TNEE)

Bogotá, febrero de 2013

 

 

 

Apreciados colegas y estudiantes de enfermería,  me gustaría estar frente a ustedes para  que luego de una profunda reflexión individual, podamos dialogar  acerca de la importancia de comunicación  como medio de respeto a la dignidad humana, dicho  en otros términos,  la comunicación  condición sine qua non del cuidado de enfermería. Mi motivación por este trabajo surgió de  este dato: aproximadamente  el 42% de las quejas presentadas a los tribunales éticos de enfermería, se relacionan con problemas de comunicación con el paciente, con las colegas y con el equipo de salud.

Este trabajo  está inmerso en el   marco ético deontológico de la  profesión de Enfermería, en el ámbito internacional y nacional de Colombia, como también en el orden constitucional y de los derechos humanos.

En el ámbito internacional, hago referencia a los dictámenes del Consejo Internacional de Enfermeras, CIE, organización  que le ha asignado a la enfermera la función de abogacía así: “…considera a la enfermera como el defensor de los derechos de los pacientes dentro del sistema de atención de salud”[1]. Hago también referencia  a la salud como un derecho fundamental; al concepto de salud basado en derechos, para expresar que quien cuida la salud de un ser humano, en este caso la  enfermera, entenderá que el derecho del otro a la salud, se convierte para el profesional en un deber. Esta concepción lleva al campo de la igualdad a dos personas, también con diferencias: el ser humano usuario del servicio (cuidado de enfermería) quien  necesita ayuda, y a la enfermera que puede darla. Un ejemplo de normatividad es el código de ética del Colegio Real de Enfermería (RCN) en el Reino Unido (1976) dice: “La responsabilidad primaria de las enfermeras es proteger y aumentar el bienestar  y la dignidad de todo individuo a su cuidado”[2], sin embargo muchas veces sucede lo contrario, reducen la dignidad de los enfermos que siempre son vulnerables, están en un ámbito desconocido, tienen que usar camisa de dormir aun si pueden  caminar, y es de día. “Es casi imposible conversar en términos de igualdad con otra persona cuando uno viste ropa de dormir y ella está uniformada”[3].

La Declaración de los Derechos Humanos, en su artículo 1, dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” y en el artículo 7: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”

En el ámbito nacional, el código deontológico de la  Enfermería en Colombia (ley 911 de 2004)[4], dice en su artículo 3°:

El acto de cuidado de Enfermería es el ser y la esencia de la Profesión… Se da a partir de  la comunicación y relación  interpersonal humanizada  entre el profesional de  enfermería  y el ser humano, sujeto de cuidado…

En su artículo 14:

La actitud del profesional de enfermería con el sujeto de cuidado será de apoyo, prudencia y adecuada comunicación e información. Adoptará una conducta respetuosa y tolerante frente a las creencias, valores culturales y convicciones religiosas de los sujetos de cuidado.

El artículo 19 de la misma ley, dice:

Las relaciones del profesional de enfermería con sus colegas y otros miembros del recurso humano en salud o del orden administrativo deberán fundamentarse en el respeto mutuo, independientemente del nivel jerárquico.

El profesional de enfermería actuará teniendo en cuenta que  la coordinación entre los integrantes  del recurso humano en salud  exige diálogo y comunicación, que permita la toma de decisiones adecuadas y oportunas en beneficio de los usuarios de la salud.

Mi intención con este escrito es hacer  un pequeño aporte para trasformar  a través de la educación, las habilidades y actitudes para la comunicación de las enfermeras considerando lo que dice Vidal[5] “…el proceso enseñanza aprendizaje de un individuo no tiene un principio y un fin,… sino que es un camino que dura toda la vida”.

En este momento, les propongo que revisemos juntas el concepto de persona como punto de partida  de este diálogo. Lo que escribo a continuación es un pequeño resumen; ustedes podrán ampliarlo  consultando la vasta  bibliografía que  existe respecto a este tema.

El sujeto del cuidado de la Enfermería es el ser humano; el ser humano es persona cuando posee inteligencia y libertad para actuar y  tiene poder para apropiarse de la realidad. Persona, entonces, es aquel ser vivo capaz de razonar y de hacer uso de su libertad para  direccionar su vida, para darle sentido a su existencia y poder ser feliz. La persona, tiene autonomía para escoger la vida que quiere vivir y obedecer la ley  moral que se ha dado a sí misma. La persona reconoce el medio a su alrededor a través de los sentidos y puede construir conocimiento interpretando las percepciones del medio; se interrelaciona con otras personas a través de comunicación

Este concepto tiene implicaciones  para la enfermera, ¿verdad? ¿Puede  escribir  tres de estas implicaciones?

 

1.____________________________________________________

2.___________________________________________________

  1. ___________________________________________________

Además,  desde su naturaleza,  la persona tiene dignidad; la dignidad es el valor por el sólo hecho de ser persona. Por esta condición natural de los seres humanos, todos somos iguales; todas las personas somos fines en sí mismas y merecemos igual consideración y respeto.  El valor de la igualdad exige el aprendizaje de que a pesar de las diferencias, genéticas y culturales,  todas las personas son iguales.

¿La persona  a quien yo cuido es igual a mí?

De hecho, todas las teorías normativas del orden social parecen haber exigido la igualdad de algo. La igualdad, por ejemplo, representa un papel preponderante en la teoría de la justicia de John Rawls enunciada como igualdad de libertades, de distribución de bienes elementales, igualdad de oportunidades. La igualdad es uno de los derechos humanos de primera generación. El ejercicio de la enfermería, está estrechamente ligado a la ética y por tanto a la dignidad humana, en tanto que su obligación social de defensa de la vida y el cuidado de la salud,  llevan implícito el respeto a la dignidad humana.

¿Y qué es el respeto o, mejor dicho,  la  enfermera cómo puede expresar el respeto por la persona a quien cuida?

El respeto puede expresarse dando al usuario la mejor calidad  de cuidado de Enfermería; haciendo gala de  una comunicación asertiva, efectiva;  considerando al sujeto de cuidado como interlocutor válido, respetando sus creencias y valores. El respeto por el  sujeto de cuidado  se evidencia además,   con el respeto  de la enfermera por su propia dignidad,  y su consideración  de los propios derechos como ciudadana.

El ejercicio de la profesión de  Enfermería gira alrededor de los seres humanos; en consecuencia  se me ocurre la pregunta

¿Qué debe hacer una enfermera diligente, responsable, prudente, que quiere dar un cuidado de Enfermería con la calidad que se merece la persona? ¿Cuál es el deber de la enfermera?

Hablar de respeto a  la dignidad en el cuidado de Enfermería es  establecer una relación significativa  entre la persona a quien se cuida  y la enfermera; esto se logra a través del diálogo, de la comunicación. La comunicación misma hace parte del cuidado cotidiano, desde el primer contacto o relación interpersonal de la enfermera (o) con el usuario, más aún cuando se da enseñanza a las personas para desarrollar competencias para su autocuidado; cuando se informa acerca de un procedimiento, de los avances en su estado de salud, de los trámites de egreso o para obtener el medicamento y de la manera cómo usarlo; cuando se escuchan las  angustias, tristezas, preocupaciones  porque esto es una forma de terapia emocional.

Llamar por su nombre a la persona a quien se cuida                            expresa  respeto.

Aprender a comunicarse   con las personas a quienes cuida es un reto para el profesional en Enfermería; no puede dejarse al azar.

En consecuencia de lo anterior, les propongo  que entremos al tema de la comunicación y su relación con la dignidad humana. Para ello, me permito sugerirles que hablemos un poco la de comunicación, entendida como “Carácter específico de las relaciones humanas en cuanto son, o pueden ser relaciones de comprensión recíproca o participación”[6], la comunicación es la posibilidad de poder relacionarse. Cuando la comunicación es clara, concisa, rápida y trasmite  contundentemente lo que se quiere, se habla  de comunicación asertiva; esto es una comunicación que hace entender al máximo el mensaje; la asertividad incluye elegancia, y respeto por los demás; se complementa con la comunicación efectiva, la cual implica que la persona se sienta en libertad de comentar sobre cualquier asunto, muestre sus sentimientos, se sienta segura y se apoye en sí misma. Exprese lo que quiere decir y así sea entendido por su interlocutor.

Algo más sobre comunicación

La comunicación por parte de la enfermera debe generar confianza si se quiere influir en el paciente y su familia en procesos educativos orientadores que mejoren las capacidades individuales o colectivas; para obtener la respuesta  esperada, la enfermera debe conocer primero que todo el nombre de la persona a quien cuida, sus costumbres, su cultura alrededor de la salud: cuáles son las creencias acerca del origen y evolución de la enfermedad, cuáles las creencias respecto a  métodos curativos y  en general los mitos, las visiones, los símbolos, las creencias y valores, aprendidos y trasmitidos de generación en generación en una comunidad. Porque, según Martha Lucía Vásquez, “El cuidado como cuidado es universal, pero esa universalidad se enmarca en la diversidad generada por la cultura”[7] y esta diversidad cultural es garante de vida.

Acerca de las formas de comunicación

Para comunicarnos usamos símbolos: letras, palabras, gestos. La palabra es el elemento básico de la comunicación verbal, y es la más usada en la relación de cuidado de Enfermería. La palabra puede ser utilizada para pedir, enseñar, engañar, regañar, consolar, informar, ordenar, destruir, lamentar y para muchas otras cosas; lo cálido de las palabras puede tranquilizar; la aridez de las palabras puede desanimar, intranquilizar, producir enfermedad o incluso la muerte. ¡Qué impacto pueden ser las palabras!

Los movimientos y expresiones corporales pueden ser indicio de respuesta emocional; la expresión corporal está marcada por rasgos biológicos tales como irritabilidad; y culturales como por ejemplo, el dedo índice al piso o arriba para indicar mala  situación o buena situación, en nuestra cultura.  “El kinées es la menor unidad de movimiento corporal y varios kinés forman un kinema; por ejemplo una expresión de desagrado  compromete kinés de la región frontal, de los arcos superciliares, de la nariz y la boca; varios kinemas en su articulación forman gestemas los cuales puede formarse en cualquier región del cuerpo; y son manifestación de tristeza, alegría, desagrado, aceptación, rechazo, atención, indiferencia, interés, desinterés, paciencia, impaciencia…”[8]. En el estudio de Morales, Puerta y Gómez[9], se encontró que  familiares  y pacientes determinaron la calidad del cuidado de  Enfermería por el trato cariñoso, que se inicia con la identificación del paciente por su nombre. También la calma y la paciencia para manejar situaciones difíciles.

 

Identificar  a  la persona a quien se cuida  por su nombre,

es muestra  de respeto.

La interacción-comunicación fue para ellos un aspecto importante y fue positivo por explicaciones claras, en lenguaje sencillo que les ayudara a entender la complejidad de los términos médicos. Destacan los gestos de amabilidad  como la sonrisa, mirarlos cuando les hablan, la buena presentación; consideraron  gratificantes las palmaditas en la espalda, el apretón de manos. En cuanto a lo que  desagrada  a familiares y pacientes están el mal genio: regaños, tono de voz fuerte, ceño fruncido, gestos bruscos  y excluyentes como cerrar la puerta para apartarlos de la familia.

¡Interesante  el resultado de este estudio!

Invito a una reflexión  sobre la manera como cada quien se comunica con la persona a quien cuida.

 

Para terminar, espero haber expuesto  con claridad la relación entre  comunicación y respeto a la dignidad humana. Espero igualmente, haber dejado suficiente motivación a los lectores para avanzar cada día en la apropiación de elementos adecuados  hasta convertirse en virtuosos  de la  comunicación.

Por último,  sugiero  a las enfermeras y estudiantes  que hayan leído este artículo, su autoevaluación reflexionado acerca de sus fortalezas y debilidades en su  comunicación con los pacientes. ¿Qué debe fortalecer y qué debe cambiar  para mejorar la comunicación  con los pacientes?

      Mirar a la cara, una sonrisa,  un apretón de manos, una palmaditaen la espalda, son gestos apreciado en la comunicación.

 

[1] FRY, Sara. La ética en la práctica de  la  enfermería CONSEJO INTERNACIONAL DE ENFERMERAS, CIE. Ginebra, 1994. Pág.50.

[2] RUMBOLD, Graham, Ética en Enfermería. Traducción de  Ma. Teresa Aguilar. McGraw-Hill Interamericana, México, 2000, Pág. 69.

[3] Ibíd., Pág. 70

[4] CONGRESO REPUBLICA DE COLOMBIA. Ley 911. Por la cual se dictan disposiciones en materia  de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial 45.693 del 6  de octubre de 2006.

[5] VIDAL, Susana. Una propuesta  Educativa de Bioética para  América Latina. Programa de Educación Permanente en Bioética. Red Bioética. Bioética Clínica y Social UNESCO. Córdoba 2012.Pág.11

[6] MARTINEZ ECHEVERRI, Leonor y MARTINEZ ECHEVERRI, Hugo. Diccionario de Filosofía, Panamericana. Bogotá, 1966

[7] VÁSQUEZ T. Martha Lucía. El valor del cuidado cultural, en Cátedra Manuel Ancízar: Cuidado de la  vida. Facultad de Enfermería. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, 2006. Pág. 108

[8] MORALES,  J. M, PUERTA, A.M, GÓMEZ, M.M. La comunicación entre el personal de enfermería, el paciente y la familia en algunos servicios hospitalarios médico quirúrgicos. Medellín, 2002 en Actualizaciones en Enfermería. Vol. 4, N°3, Septiembre 2001; Pág. 9

[9] Ibíd. Pág. 11

 PÁGINA  DE  ÉTICA  PROFESIONAL  No.23

Conducta Responsable en Enfermería
Sonia Echeverri Serrano

Mayo 2013

Las ideas desarrolladas en el presente escrito pretenden plantear que el tema de la
Conducta Responsable, usualmente aplicada a la ciencia y a la investigación, enrique-
cería en gran medida la profesión de enfermería.

La probidad de la comunidad científica en la producción de conocimiento -Conducta
Responsable en Investigación- es un tópico que se ha venido estudiando a la luz de la
ética desde hace algunos años. De igual manera que la sociedad espera que los cientí-
ficos asuman la investigación con honestidad, integridad, responsabilidad, rectitud, y
que los resultados obtenidos reflejen precisión sin sesgos, la comunidad científica
confía en que sus pares informen resultados válidos, confiables y replicables(1).

La relación entre estos dos actores principales: la sociedad y la comunidad científica,
basada en la confianza, es lo que ha permitido el gran avance de la ciencia y la tecno-
logía en el siglo XX, en el presente, y lo hará posible en el futuro.

Según Perelis y colaboradores, esta confianza se construye a partir de:

1. La Honestidad (transmisión de información verídica e información de compromisos
adquiridos).
2. La Exactitud (presentación de resultados con precisión y sin errores).
3. La Eficiencia (utilización adecuada de los recursos),
4. La Objetividad (expresión imparcial de datos y resultados, sin perjuicios
inadecuados)(1,2).

A pesar de que ciertos errores, como los llamados “honrados”, y aún los causados por
negligencia(3), o que pequeñas imprecisiones puedan ser consideradas “mentiras blancas”
o intrascendentes por no producir daño alguno evidente, son causantes de gran decepción
tanto de la sociedad como de los científicos puesto que va horadando la confianza y
credibilidad, además de poner en riesgo el corazón de la investigación misma: el recono-
cimiento y respeto de la sociedad en general hacia la comunidad científica(1,3).

En el mundo de la ética, la ciencia y tecnología se reconoce que tanto el conflicto de
intereses, la asignación de créditos y práctica de autorías, la falsificación y fabri-
cación de datos como el plagio (“usar ideas o palabras de otra persona sin dar el crédito
apropiado”)(3)son situaciones que a todas luces atentan contra la correcta producción
de conocimiento: la investigación y la publicación de resultados.

Es posible que la competencia por conseguir recursos para la investigación,escasa y
altamente disputada en entidades gubernamentales de la mayoría de los países del mundo,
pero en especial de aquellos en vía de desarrollo, sumada a la exigencia de mostrar
resultados haya llevado a algunos científicos a prácticas de conducta irresponsable. A
principios de 1980 apareció el primer reporte de casos deshonestos de investigadores
que “publicaron bajo su propio nombre docenas de artículos previamente publicados por
otros, falsificaron y fabricaron resultados de investigaciones de una u otra forma”(1).

Un investigador que se involucra en estas prácticas pone en riesgo su carrera científica.
Infracciones mínimas pueden terminar siendo severamente castigadas pues cada vez más la
sociedad enfoca sus esfuerzos en evitar que estos desmanes sucedan (2,4,5). Infortuna-
damente muchas de estas faltas a la ética no trascienden y quedan en la intimidad de
los grupos de investigación o llegan a ser del conocimiento de los Comités de Ética e
Investigación institucional.

En general, y gracias al papel vigilante que en la actualidad han asumido los medios de
comunicación, una mala conducta en la ciencia sale fácilmente a la luz pública. Esta
posición mediática que puede llegar a ser molesta, por excesiva, amarillista, morbosa
y “desinformada”,ayuda a ejercer el control social sobre la comunidad científica,
resultando en muchos casos una garantía para impedir que las consecuencias de conductas
irresponsables de investigadores queden en el ámbito privado y puedan causar o seguir
causando daño a la sociedad científica resultados falsificados, omisión de resultados
adversos de nuevos medicamentos, efectos secundarios altamente indeseables, etc.).

Así las cosas, cabe la pregunta acerca de qué tanto esta problemática atañe a la profe-
sión de enfermería en el campo de la investigación. Se habla de “enfermeras y responsa-
bilidad en el ejercicio de la profesión”, de códigos de ética, de códigos deontológicos,
pero no se aborda directamente el tema de “conducta responsable” del profesional en
enfermería; se espera que el ejercicio de la profesión se desarrolle asumiendo al
paciente en forma holística y entendiendo que una persona enferma es un individuo a
todas luces vulnerable que necesita ser cuidado desde el punto de vista moral, ético,
bioético y jurídico. De hecho, se propone incluir en la historia clínica su axiograma
como elemento indispensable del registro del paciente.

Tradicionalmente el profesional en enfermería se desempeña en cuatro grandes áreas, la
asistencia o cuidado clínico, la docencia, la administración o gerencia y la investiga-
ción, todo esto enmarcado en importantes campos de acción: público, privado, comunitario,
hospitalario, domiciliario y ambulatorios; y diferentes formas de desempeño: individual,
en grupos inter o multidisciplinarios, autónoma, empresaria, entre muchos otros.

Independiente del área, campo y formas de desempeño del profesional en enfermería, la
sociedad tiene una imagen preconcebida de una enfermera motivada por un ideal,una
mística, una vocación a semejanza de Florence Nightingale, ícono reconocido y venerado
por la sociedad a través de los años. Según A.L Velandia: “su foco principal es el
paciente como individuo,con una personalidad y necesidades específicas”…“Surgen otras
formas contradictorias en la imagen de la enfermera: Aquella que la califica en el papel
de ‘ser útil’ y aquella que la ubica en el papel ‘de compromiso’. La primera se motiva
en términos de metas que no trascienden sus necesidades particulares. EI rol de su
trabajo se inicia con el día y termina al entregar el turno. Esta imagen surge del
conocimiento vago y simplista de la enfermera del pasado para realizar estrictamente
un trabajo y se libra de los componentes que relacionan su propia actividad con elementos
mayores y de más trascendencia personal y profesional”(6).

Es interesante observar cómo, en contraposición a esta imagen ancestral de la enfermera
surge una profesional inquieta, con deseos de adquirir conocimientos, de avanzar en su
preparación académica, de alcanzar niveles de especialización, maestría y doctorado.
Retomando a Velandia: “EI papel ‘de compromiso’ une a dos metas de la educación profe-
sional: la educación para el crecimiento personal y la educación para la responsabilidad
de hoy y de mañana, para la verdadera contribución social de la profesión, la educación
tanto para la propia realización del individuo como para prestar servicios de alta
calidad”(6).

Estoy convencida, de que más que promover y proclamar las responsabilidades que tiene la
enfermera en los diferentes campos de desempeño (por ejemplo, A.L. Velandia plantea tres:
su ejercicio profesional como enfermera, su condición de trabajador de la salud y sus
deberes y derechos como ciudadanos) debe insistirse en el desarrollo de una conciencia
moral y una ética profesional, que le impida actuar en forma irresponsable, a que todas
sus acciones representen esa conducta responsable que sea el faro que guíe su actuar
personal y su desempeño profesional.

Más allá de leyes de enfermería, de códigos deontológicos, de reglamentos internos,de
códigos de ética, la generación actual de profesionales en enfermería a través de gremios,
asociaciones y concejos nacionales e internacionales, tribunales de ética, comités de ética
e investigación, comités regionales de ética, etc., está en la obligación, como legado histó-
rico, de promover en la sociedad, en la comunidad científica, en los trabajadores de la
salud y en los colegas en ciernes, el precepto de que todas las actuaciones deben estar
regidas por una conciencia moral, además de una ética civil y profesional, que motive
conductas responsables. Es necesario que se obre con el convencimiento de qué es lo correcto
y no por el temor a un castigo, al peso de la ley,a las investigaciones o procesos discipli-
narios y al escarmiento público, entre otras.

Es perentorio que se tomen medidas para que el discurso acerca de la responsabilidad del
profesional en enfermería se convierta en una realidad, no en algo etéreo, que se predica
pero no se aplica. Es indispensable que tales responsabilidades se asuman, se interioricen
y se proyecten en forma de conducta responsable que sirvan de ejemplo a la sociedad. Solo
así se rescatará y perdurará la confianza entre los dos actores principales, de cara a la
sociedad y entre los miembros de la comunidad científica.

_______________________________________________________________________________________________________________________

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Perelis LD, Palmero AG, Roitman AJ. Conducta Responsable en Investigación.
Definiciones y aplicaciones. Ejemplificación a través de un caso argentino: el caso
Crotoxina. Revista Redbioética/UNESCO. 2012;1(5):43- 54.
2. Steneck N. ORI Introduction to the Responsible Conduct of Research. Department of
Health & Human Service. USA, Revised Edition 2007. Disponible en:
http://ori.hhs.gov/documents/rcrintro.pdf. Consultado en octubre de 2012.
3. Comité de Ciencia, Ingeniería y Política Pública, Academia Nacional de Ciencias,
Academia Nacional de Ingeniería, Instituto de Medicina. Ser científico: La conducta
responsable en la investigación Prensa de la Academia Nacional Washington, D.C. 1995.
Disponible en:http://www.nap.edu/readingroom/books/obas/index.html. Consultado en
octubre de 2012.
4. Colombia, Congreso de la República. Ley 23 de 1982: sobre derechos de autor.
Bogotá: Diario oficial. Disponible en:http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/
Consultado en octubre de 2012.
5. Colombia, Congreso de la República. 1032 del 22 de junio del 2006: por la cual
se modifican los artículos 257, 271, 272 y 306 del Código Penal. Bogotá: Diario
oficial. Disponible en: http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2006/
ley_1032_2006.html. Consultado en octubre de 2012.
6. Velandia de Varela AL. Tres campos de acción de la enfermera: como profesional,
como trabajadora y como ciudadana. Revista ANEC. Año XVI, No. 44, Bogotá, Julio –
Diciembre, 1985. p. 23.

CÓMO ME GUSTARÍA LA ENFERMERÍA DEL FUTURO

 

 

Ángela Lopera de Peña,
Presidenta
Tribunal Nacional Ético de Enfermería
Bogotá, D.C. agosto de 2013

 

Expondré a ustedes mis sueños acerca de la enfermería,  aquella que yo posiblemente
no podré ver, disfrutar, ni vivir;  para ello haré referencia a la educación en
enfermería, al cuidado de enfermería y a las enfermeras.

Respecto a la educación. Durante mi vida profesional, he sido testigo de los es-
fuerzos tan importantes  que durante décadas ha hecho  la profesión de  enfermería,
como también de sus logros en la formación de un profesional capaz de participar en
la solución de los problemas de salud del país.

Estos esfuerzos tendrán que  continuar  por parte de las instituciones de educación
para dar cumplimiento al  mandato constitucional  de formar ciudadanos capaces de
construir la paz, de construir un país sin exclusiones; formar hombres libres y
honrados, comprometidos consigo mismos, con su familia y con su país. Estos es-
fuerzos tendrán que continuar  para lograr   formar el profesional en  enfermería
que el país necesita: con deseo y capacidad de ayuda, inteligente,  inquieto, con
capacidad de expresión escrita y verbal, de argumentación, de liderazgo y  todas
las demás condiciones que puedan hacer del estudiante un profesional excelente,
y que además sienta que la enfermería lo  hace una persona feliz.

La educación  debe profundizar en los valores  universales que fundamenten el
ejercicio profesional  alrededor del respeto a dignidad humana; en el liderazgo
para formar enfermeras capaces de ejercer influencia social; enfermeras que puedan
ejercer  el poder proveniente de la fuente  de un amplio conocimiento acerca de la
salud, de las teorías de la enfermería y  del cuidado de enfermería, de la proble-
mática de salud y que puedan participar en su  solución. Líderes que sean capaces
de sostener con el equipo de salud relaciones de igual a igual porque su saber y
capacidad de argumentación le han permitido ganar espacios jamás imaginados.

El sector educativo debe formar enfermeras que puedan ejercer  poder para abogar
por los derechos de la población, para participar en  las decisiones del sector
salud tanto en beneficio de la comunidad como de los profesionales. Enfermeras
que  desarrollen autonomía profesional y en esta forma puedan responder por la
función social de la enfermería: cuidar la  salud y la vida.

El país necesita enfermeras que puedan beber de dos fuentes del poder: del saber,
y de la  palabra; armas estas poderosas, que si se conjugan y potencializan con
capacidad de liderazgo, permiten hacer proposiciones de cambio importantes  para
mejorar la calidad de atención de salud, tal como lo hicieron las enfermeras
canadienses. En Canadá, las enfermeras  en contacto directo con los  usuarios
del sistema de salud, constituyeron un grupo de expertos de gran importancia
que  pudieron representar los intereses de los individuos, las instituciones
y el propio estado y pudieron incidir  fundamentalmente en  el desarrollo de la
atención domiciliaria y en los  avances de  la promoción de la salud en su país.
Esta condición de la enfermera (o), le permitirá ejercer su profesión en términos
de calidad y perfeccionar la contribución al desarrollo del país.

Todo lo anterior, requiere por parte de las universidades tener un personal docente
que conozca a fondo que ser profesor universitario significa ser líder del proceso
enseñanza-aprendizaje; entendiendo el liderazgo como guía, orientación y acompa-
ñamiento; ser un profesor líder es motivar  al  estudiante para su desarrollo inte-
gral, para que evolucione y crezca en su propio  conocimiento y en el área del cono-
cimiento elegida, desconfiando de los absolutos y al mismo tiempo confiando que es
mejor conocer que desconocer.

Ser profesor universitario, significa  ser guía y motivación para que el estudiante
crezca en habilidades, en capacidades para relacionarse; despertar la curiosidad,
construir con él nuevos conocimientos, propiciar el conocimiento mutuo, en el que
el poder sólo se vislumbre como capacidad de los dos para crecer juntos  en forma
integral. Ser docente universitario es formar en valores, introducir una serie de
ideas en el ideario del estudiante, facilitar el desarrollo en el  estudiante de
la capacidad de razonar y argumentar lógicamente. Para que esto sea posible es
necesario establecer una relación de confianza profesor-estudiante; en la que el
profesor pueda no sólo escuchar todas las inquietudes del estudiante, sino
adelantarse a sus necesidades y temores tanto en el salón de clases como en los
campos de práctica, frente al  usuario de los servicios de salud. Una rela-
ción en la que el estudiante vea en el profesor una  autoridad moral en todo el
sentido de la palabra. Así sueño la docencia universitaria.

Sueño también con una enfermería cada día más empoderada  para decidir  sobre su
rumbo, para responder ante  la sociedad  por la formación de los profesionales, y
por el cuidado de la salud de las  personas sanas y enfermas; para participar en
las decisiones de las políticas de salud del país,  para  ganar espacio en el ima-
ginario social  como una profesión que trabaja por la salud de los colombianos
con excelentes resultados y cambiar así  la imagen que la sociedad tiene de la
enfermera ya que actualmente su imagen,es distorsionada o no reconoce a la
enfermera como un profesional de valor social igual a otros profesionales de
la salud.

Este poder tiene que darse o ejercerse desde el ámbito institucional de enfermería:
Asociación Colombiana de Facultades y Escuelas de Enfermería, ACOFAEN; Asociación
Nacional de Enfermeras, ANEC;  Tribunales de Ética, Consejo Técnico Nacional,
asociaciones científicas y gremiales y todo tipo de organizaciones profesionales,
en lo cual se ve en este momento un  gran avance por un  movimiento integrado
entre estos entes regidores de la enfermería. Recordemos a Foucault, mencionado
por Plebani  “…el poder no es una propiedad, sino una estrategia, donde sus
efectos son atribuidos a dispositivos, maniobras, tácticas y técnicas de
funcionamiento. El Poder es una red productiva que atraviesa todo el cuerpo
social y cuya función, en principio, no es represiva” “el Poder produce cosas,
induce placer, forma saber, crea discursos”.

¿Cuál es mi sueño respecto al cuidado de enfermería?

Que el cuidado de enfermería que requiera toda persona en este país en cualquier
nivel de atención sea dado por un profesional en enfermería  con gran calidad
humana, centrado en el respeto a la dignidad de los seres humanos, en la justicia
y en los derechos humanos; fundamentado en el conocimiento producto de la inves-
tigación científica y rigurosa de los problemas de  salud. Un cuidado de enfermería
en el que la tecnología sea usada sólo como  un medio de vida, no como el fin del
cuidado ni un modo de prolongar la muerte.

Sueño con un cuidado de enfermería de calidad en todos los ámbitos del territorio
nacional, y por tanto,  fundamentado en una relación de confianza entre las partes,
en la que medie el  diálogo,  la comunicación entre dos seres iguales y diferentes
también. Diferencia que sólo radica en que una de las personas requiere ayuda y la
otra,la enfermera, puede darla .

Quisiera que las enfermeras  aprecien la comunicación como  la más  importante
estrategia en el cuidado de enfermería para aliviar el dolor y el sufrimiento en
los seres humanos. Comunicación que incluye  no sólo el hablarle al sujeto de
cuidado de su situación de su salud y de las acciones  para su auto cuidado sino
también, la escucha del relato de los sentimientos,  problemas, temores de las
personas a quienes se cuida; la comunicación incluye también respuesta a las
preguntas;  incluye una voz de aliento, el  alimento de la esperanza y la
motivación por la vida. Un abrazo, un apretón de manos, un beso pueden ser más
terapéuticos que cualquier medicamento  o procedimiento. Por ello, saber comuni-
carse es todo un reto para el profesional en enfermería; creo que vale  la pena ganar
este reto para poder ser un  profesional  íntegro. Así me sueño el cuidado de  enfer-
mería… y estos son mis sueños…



BIBLIOGRAFÍA

DELORS, Jaques, en La Educación encierra un tesoro. Santillana. UNESCO, Madrid,
1996.
FRY Sara. La ética en la toma de decisiones. Consejo Internacional de Enfermeras
(CIE). Ginebra, 1994.
LOPERA DE PEÑA, Ángela. Ética y Bioética. Orión Editores, Bogotá, D.C., 2005.
OSORIO HOYOS, José Gilberto. Fundamentos pedagógicos para la formación ética.
Universidad del Valle. Cali, Colombia, 1993.
ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMÉRICANOS. Educación para la paz en el hemisferio:
elementos de reflexión para la construcción del programa (Documento
presentado por la Misión Permanente de Colombia) Bogotá – Colombia, Septiembre de
1999.
PLEBANI, Viviana Inés. El poder pasa por nosotros. Enfermería Global Vol. 2, Núm. 2 (2003):
2. Universidad Nacional del Mar del Plata. Argentina.
ROUSSEAU, Jean-Jacques El Contrato Social. Traducido por Jorge Carrier Vélez. Edicomunicación. Barcelona, 1994.
SAVATER, Fernando. El valor de educar. Ariel, Barcelona, 1997.
THOMPSON, Joyce Bebe y THOMPSON, Henry. Ética en Enfermería. Traducido por
Gloria Sierra. El Manual Moderno, México, 1984.
UNESCO. Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI. Paris, 1994,

ABORTO: REFLEXIONES ÉTICAS

ANGELA LOPERA DE PEÑA
Bogotá, D.C., noviembre de 2013

El aborto como dice Garrafa, “… encuadra en aquellas situaciones que se
mantienen tenazmente en el guión de la comedia humana desde los tiempos
del Antiguo Testamento”1.

Espero en esta conferencia dar elementos de reflexión a estudiantes y
profesionales en enfermería para que clarifiquen y definan su postura
frente al aborto, la cual no importa si es en contra o a favor; lo que
sí importa es que siempre se respete la dignidad de la mujer y por tanto
sus decisiones. Incluiré los siguientes aspectos:

1. Aspectos epidemiológicos del aborto
2. El aborto para las mujeres y la sociedad
3. Controversia sobre el aborto
4. Aspectos legales del aborto en Colombia: Sentencia C-335/06 y sus
implicaciones
5. Objeción de conciencia y aborto

ASPECTOS EPIDEMIOLÓGICOS DEL ABORTO

En cuanto a los aspectos epidemiológicos, hay que decir que en Colombia
el aborto provocado es un problema de salud pública, como lo demuestran
las cifras actuales:

1. 400.000 abortos
2. 1 de cada 4 mujeres entre 15 y 55 años, ha abortado. “Aunque la
mayoría (79,2%) de las mujeres que han abortado acepta haber tenido
sólo un aborto; una quinta parte (20,8%) ha tenido dos o más abortos;
3,4% un tercer aborto y 1,2% cuatro o más abortos. En términos abso-
lutos esto equivale aproximadamente a 1.200.000 mujeres con un solo
aborto, 220.000 con dos, 50.000 con tres y 18.000 con cuatro abortos
o más, según población 1993 proyectada a 1995”2.
3. 24% de las gestaciones terminan en aborto
4. En los últimos 20 años, la tasa de abortos ha aumentado en 8%
5. 2 de cada 3 Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS)
que podría dar atención postaborto, no lo hace.
6. La mortalidad materna en Colombia es de 109.9 x 1.000 nacidos vivos;
de esta cifra el 16% está a cargo del aborto.

La mujer que se ha provocado un aborto puede morir por hemorragia y por
septicemia, producidas por el uso de métodos inadecuados y sépticos. Son
pocas las mujeres que tienen la posibilidad de pagar los costos del aborto
a profesionales que lo realizan en sitios decorosos y donde controlan los
riegos de enfermar o morir que tiene el procedimiento. Las que mueren son
aquellas que en un momento de desespero se sumergen también en la clandes-
tinidad y se ponen en las manos de quien les proponga alguna “solución
barata al problema” sin importar los riesgos y a veces sin conocerlos.
O en el mejor de los casos proceden a hacerse sus propias maniobras usando
los más variados métodos: medicamentos, utensilios de diferente índole y
brebajes, golpes, exponiéndose a todo riesgo de enfermar y morir.

EL ABORTO PARA MUJERES Y LA SOCIEDAD

¿Por qué abortan las mujeres?

En Colombia y podría decirse que en el mundo entero, las mujeres abortan
por muchas y variadas razones:

Porque la gestación y la maternidad truncan su proyecto de vida; por
miedo a la responsabilidad; porque son niñas en gestación; por miedo
al abandono por parte la pareja, por parte la familia y también por
la sociedad; por sentimiento de culpa, por pobreza, por abandono;
por presión de la pareja o de la familia; porque su gestación es
producto de violación sexual; porque consideran que el número de hijos
que tienen es suficiente; y por muchas otras razones que resultan
innumerables.

Todas estas causas involucran aspectos económicos, sociales y culturales
y una sola razón: una gestación no deseada, es decir un verdadero embarazo.
La Organización Mundial de la Salud calcula que de los 210 millones de
embarazos que ocurren en el mundo, 2 de cada 5 (80 millones) son no
planeados y 46 millones (58%) terminan interrumpiéndose. 19 millones de
estas interrupciones ocurren en países donde el aborto es ilegal3.

A pesar del peligro que representa para la salud de la mujer, el aborto
inseguro sigue siendo un recurso utilizado por millones de mujeres para
terminar con embarazos no deseados, de tal forma que cada año fallecen
en el mundo alrededor de 600.000. La mujer puede considerar muy poderosas
sus razones, sin embargo, la decisión de abortar no es fácil. Le genera
miedo a ser estigmatizada, a perder la vida, a ser castigada por las leyes
divina y humana; le genera sentimiento de culpa, angustia, tristeza, a
veces indignación por sentirse presionada a hacerlo. Es un conflicto para
la mujer: abortar, no abortar. No es una decisión fácil, la mujer no se
siente bien y muchas padecen gran sufrimiento.

¿Por qué no abortan las mujeres?

Para responder esta pregunta, trascribo apartes del libro El carnaval
de los desencuentros-La construcción de los Derechos Humanos y
Reproductivos en Adolescentes4 , resultado de una investigación de la
Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario.

Esto dice una niña entre 10 y 14 años: “N1: yo pienso que las mujeres que
abortan son muy irresponsables porque si ellas tienen relaciones sexuales
con un hombre saben que tiene que cuidarse…”. El análisis de los autores:
“…muchas instituciones abordan el tema del aborto desde una perspectiva
moralista, o mejor desde la perspectiva de sus agentes, en este caso los
maestros y maestras quienes no escapan a la valoración negativa hegemónica
del aborto… En muchas de las instituciones educativas incluidas en este
estudio, utilizan como elemento didáctico un video producido por grupos
conservadores religiosos que muestra el aborto por aspiración. Las
imágenes refuerzan la idea de la vida que se asesina y del pecado en el
que incurre las mujeres que lo practican”.

Otro testimonio: “Pues yo nunca abortaría ¿por qué? Primero que todo
porque un niño necesita vivir, necesita la vida…”. Los autores dicen:
“En ninguno de los testimonios… se encontraron fragmentos de relato que
hablen de las consecuencias de abortos mal practicados, de la
problemática de salud pública que subyace al fenómeno o de los temas de
violencia sexual que discuten los grupos de mujeres que ven al aborto
como una decisión que les corresponde como un derecho…”

Esto dice una mujer entre 15 y 19 años: “Para mí el aborto es lo más
horrible que puede hacer una persona…quitarle al vida a una persona
que no tiene la culpa de los errores que cometemos nosotros”. Los autores
dicen: “Las afirmaciones sobre quitar la vida a una persona y el pecado
que representa este acto, se repiten en los discursos de las adolescentes,
sin que se cuestione cuándo un embrión comienza a ser persona, discusión
ética ya clásica…” entre defensores y contradictores del aborto.

Otro testimonio: “Yo sí, yo si pensé en abortarlo con unas pastillas, pero
a lo último me arrepentí porque yo dije: -si yo me puse allá a abrir las
piernas, pues las voy a abrir para afrontar la realidad…” “Pues primero
que todo, mi mamá sabía y me decía: -si usted aborta yo la mando a la
cárcel…si usted aborta se la lleva el diablo…”

Por lo anteriormente expuesto yo deduzco que las mujeres ante una gestación
no deseada, no abortan porque

Su proyecto de vida es la maternidad; por desconocimiento de los derechos
sexuales y reproductivos de la mujer, consecuencia posiblemente del rechazo
de la Iglesia y de autoridades civiles para que este tema sea parte de la
formación integral de niños y adolescentes en escuelas y colegios; por la
influencia hegemónica de la Iglesia y de autoridades civiles de rechazo al
uso de anticonceptivos, el rechazo a la práctica del aborto y a las
relaciones sexuales fuera del matrimonio; por miedo al castigo de Dios
se la lleva el diablo) y de la justicia terrenal (la mando a la cárcel);
por sentimiento de culpa derivado de las relaciones sexuales extramatri-
moniales y tener el hijo libera de la culpa.

Por otra parte, el aborto genera conflicto a la sociedad y muy especialmente
a los médicos y enfermeras porque a través de la consulta prenatal, las
mujeres les piden la práctica del aborto.

Este conflicto tiene variedad de causas determinantes entre los profe-
sionales de la salud, algunas son:

1. Durante todo el tiempo de formación, a estos profesionales se les ha
enseñado el valor de la vida y el respeto por ella. Han aprendido que el
objetivo de la Medicina y de la Enfermería es proteger y cuidar la vida.
2. Porque posiblemente no han podido responderse científicamente cuándo se
inicia la vida la vida humana (¿desde zigoto?, ¿embrión?, ¿feto?,
¿al momento de nacer?).
3. Porque la Filosofía tampoco ayuda, ya que no ha definido a partir de
cuándo el ser concebido adquiere estatus humano respetable moralmente.
4. En Colombia, porque a pesar de que la sentencia de la Corte
Constitucional 355 del 2006 (C-355-06), liberó la penalización en tres
circunstancias puntuales, los médicos y enfermeras no la han asimilado
en su justa dimensión; como también porque muchas mujeres en gestación
no deseada quedan por fuera de la ley, aunque sus argumentos moralmente,
sean convincentes para los profesionales.
5. Las creencias religiosas cuando las religiones prohíben el aborto.

Aun después la sentencia C-335-06, se han presentado casos que testifican
por un lado, los conflictos que el aborto puede producir en los profe-
sionales de la salud; por otro lado cómo la influencia de las creencias
religiosas priman sobre las leyes, en Colombia. Evidencia de ello es la
columna escrita por F. Thomas5 en El Tiempo del 12 de junio de 2007; como
también lo publicado por Ana Cristina Gonzales, coordinadora de La Mesa por
la Vida y la Salud de Mujeres, en un libro cuyo título es: La aplicación
práctica de la causal de salud: un análisis de casos desde los derechos
humanos6. En este libro se analizan 9 casos en los que fue negado el
aborto a pesar de estar dentro de las indicaciones legales.

Entre las conclusiones de este análisis, se plantean las siguientes:

1. No es función de los profesionales de la salud, hacer la correspondencia
entre la fecha de violación declarada por la mujer y las semanas de
gestación.
2. En todos los casos, la objeción de conciencia del profesional debe estar
acompañada de una remisión adecuada a otro profesional competente para
hacer la interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
3. Los prejuicios religiosos de los profesionales no pueden primar sobre
la protección de la salud de la mujer.
4. Las creencias morales de los profesionales de la salud no pueden
interferir en la decisión autónoma de la mujer.
5. Si la información es sesgada especialmente en la sobrestimación
del riesgo, se está violando el derecho a la información.
6. El diagnóstico de la malformación severa del feto constituye un riego
para la salud física y mental de la mujer.

Por mi parte, considero que la mujer que quiere abortar necesita ayuda de
los profesionales de la salud, no su abandono. Sea cual sea la postura personal
frente al aborto, el profesional deberá evaluar con la mujer las circunstancias
y ser el apoyo, no la presión, para que ella pueda tomar decisiones racionales,
las cuales el profesional tiene que respetar por obligación legal y ética.

CONTROVERSIA SOBRE EL ABORTO

La controversia sobre el aborto es un conflicto de derechos; por tanto no sobra
recordar que quien tiene personalidad jurídica, tiene un derecho cierto a la vida
y a otros derechos fundamentales como a la libertad (en todas sus especificaciones),
a la igualdad, a la salud, a la dignidad. ¿Cuáles derechos?

1. El derecho a la vida, integridad personal, salud y autonomía reproductiva,
le permite a la mujer no poner en riesgo o peligro su vida por la gestación.
Ninguna mujer puede ser forzada a tener una gestación o un aborto; tampoco
podrá ser sometida a una intervención (inseminación artificial o trasplante
de óvulo fecundado) sin su decisión libre e informada.
2. El derecho de vivir asignado al feto en razón a su condición de individuo de la
especie humana, su condición personal y por lo tanto su dignidad. Para la
Biología estas condiciones están dadas desde el fin la implantación; para la
Iglesia Católica desde la concepción; para algunos filósofos desde que termina
la implantación y para otros desde que empieza la órgano-génesis.
3. Derecho a la privacidad o intimidad, consagrado en el artículo 15 de nuestra
Constitución, así; “Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal
y familiar y a su buen nombre…” La decisión de tener o no un hijo, es un asunto
que sólo atañe a la mujer y es ella quien debe tener siempre la última palabra.
4. Libre desarrollo de la personalidad. Es el derecho que tiene toda persona a tomar
su vida en sus propias manos y a decidir por sí misma los asuntos que le atañen.
Decidir su propio proyecto de vida, darle su propio sentido a su existencia. Ser
autónoma y no recibir normas de afuera, sino de sí misma. El libre desarrollo de
la personalidad, que no es más que una manifestación de la libertad, está
consagrada en el artículo 16 de nuestra Constitución Política y obliga y limita
al legislador, incluido el legislador penal, quien no puede obligar a las
mujeres a tener hijos no deseados contra su voluntad. Obligar contra la voluntad,
es una modalidad de esclavitud (prohibida en el art. 17 de la Constitución) y
privilegiar una concepción particular, sobre el mundo, desconociendo otras
concepciones igualmente legítimas y respetables, también lo es.
5. Igualdad7 por una parte de género; tanto hombres como mujeres tiene derecho al
acceso a servicios de salud reproductiva y sexual: planificación familiar,
atención durante enfermedades de trasmisión sexual, histerectomías, prosta-
tectomías; en consecuencia, las mujeres cuya elección es interrumpir el
embarazo no deseado, también se les debe asegurar una atención segura,
temprana y acorde con sus necesidades.
6. Igualdad también entre las mujeres. Todas tienen los mismos derechos, tanto
aquellas que pueden sufragar los gastos de un procedimiento en condiciones
de asepsia y privacidad requeridas, como aquellas que no tienen dinero para
pagar.

SITUACIÓN LEGAL DEL ABORTO EN COLOMBIA

En Colombia, hasta el año 2006, prácticamente estaba penalizado plenamente el
aborto de acuerdo con el Código Penal o ley 599 de 2000, artículos 122, 123, 124.

Estos artículos fueron demandados mediante acción de inconstitucionalidad ante
la Corte Constitucional por Mónica Roa. En el año 2006, se produce pronuncia
decisión de fondo a esta demanda mediante la sentencia C-355/06 de la Corte
Constitucional la que en su parte resolutoria dice: “… administrando justicia
en nombre del pueblo colombiano, resuelve:

“… Tercero. Declarar EXEQUIBLE el artículo 122 de la Ley 599 de 2000, en el
entendido que no se incurre en delito de aborto, cuando con la voluntad de la
mujer, la interrupción del embarazo se produzca en los siguientes casos:
(i) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la
salud de la mujer, certificada por un médico; (ii) Cuando exista grave
malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico;
y, (iii) Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente
denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento,
abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no
consentidas , o de incesto….”

Según Mónica Roa, “Es importante que no se calificó el peligro como inminente
o grave: es simplemente peligro; que usa el concepto de salud de la OMS,
que incluye salud mental; y que un médico es el que debe certificar el
cuadro: no es una junta médica ni un comité de bioética de un hospital ni
un médico especialista en algo en particular”8.

Es importante anotar acá que en la Sentencia T-585-2010, la Corte Constitucional
indicó que existe en Colombia un derecho fundamental a la interrupción
voluntaria del embarazo en cabeza de las mujeres que se encuentran incursas
en las tres hipótesis despenalizadas (Sentencia C-355-2006), derivado del
contenido de los derechos fundamentales a la dignidad humana, al libre
desarrollo de la personalidad, a la vida y a la salud física y mental y
que se inscribe en la categoría de los derechos reproductivos.

De todos modos no todas las mujeres que decidan abortar, están incluidas
en estas tres circunstancias; las mujeres que permitan el aborto en
circunstancias diferentes a las determinadas por la C-355/06, como también
a quien lo realice, se les aplicarán la pena determinada en el Código Penal
Colombiano (Ley 599 de 2000).

IMPLICACIONES DE LA SENTENCIA C-355/06

La sentencia C-355/06 tiene varias implicaciones y para varios estamentos:

Para las mujeres

1. Conocer los alcances de la sentencia, y así empoderarse de los derechos:
Las mujeres tienen derecho a un concepto médico respecto a los riesgos de
la gestación, tienen derecho a una valoración de las condiciones del feto;
tienen derecho a que las autoridades respectivas, en Colombia les reciban
sus denuncia “… de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo
o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas,
o de incesto….”.
2. Asumir que es su decisión abortar o no abortar, que esa decisión es suya,
es autónoma, sin presiones externas para lo uno o para lo otro. Asumir que
tienen derecho al libre desarrollo de la personalidad, como lo plantea también
el preámbulo de la sentencia C-355/06 basada en el artículo 16 del Constitución
Política de Colombia (CPC).
3. Continuar la lucha para la sentencia C-355/06 sea reconocida y respetada por
la sociedad colombiana en toda su magnitud y tal vez más adelante ampliar la ley
a otras las circunstancias de gestaciones no deseadas, tal como lo ha propuesto
el Ministerio de Justicia en cabeza de la doctora Ruth Stella Correa Palacio;
despenalización amplia del aborto en Colombia.
4. Hacer uso de esa libertad con responsabilidad, esto quiere decir que si la
mujer tiene vida sexual activa y no desea hijos, debe utilizar los métodos
de planificación familiar con la asesoría de enfermeras y médicos calificados
en el asunto.
5. Tener en cuenta que ser autónomo implica reflexionar antes de actuar, pensar,
pedir asesoría, conocer los derechos, cumplir los deberes.

Para los hombres

1. Conocer también los alcances de la sentencia; reconocer y respetar la
autonomía de la mujer en este asunto, como lo dice el magistrado sustanciador
de la sentencia C-355/06: “… Así entonces, la autonomía personal se está
afectando por las limitaciones a la libre elección y materialización de
planes de vida implícitos en las restricciones que para la madre presupone el
embarazo, la crianza del hijo una vez nacido, su educación y formación, etc.”
2. Responsabilidad. Esto es, hacer la conexión entre acto sexual y reproducción
porque al parecer los hombres, o le dejan esta responsabilidad de cuidarse
(de un embarazo) a la mujer y la mujer la asume, o no la tienen muy clara
o no le dan importancia posiblemente porque pueden “desembarazarse” con
mayor facilidad que la mujer. La responsabilidad de la gestación y/o
prevención de la misma es de dos: del hombre y la mujer que participan
en el acto sexual.

Para el sector salud

1. Una mayor preparación del personal de salud para apoyar a las parejas o,
individualmente al hombre y a la mujer para evitar gestaciones no deseadas.
2. Enfermeras, auxiliares de enfermería, médicos también conocer los alcances
de la sentencia y las implicaciones para cada uno, de acuerdo con sus funciones
y responsabilidades con la mujer en gestación no deseada. Clarificar sus
valores y posturas frente al aborto, no sólo en relación con la sentencia,
la cual se convirtió en una expresión de la conciencia social, sino desde
la propia conciencia moral y así hacer explícita con fundamentos serios,
la objeción de conciencia, si fuere del caso. De lo contrario, proceder a
la atención de mujeres que decidan abortar, en los términos que dicta la
sentencia C-335/06, y de una manera tal que siempre se respete su dignidad.
3. Todos los trabajadores de la salud, ejercitarse en la tolerancia y en el
respeto por la diferencia, se esté de acuerdo o no con el aborto, considerar
que habrá compañeros de equipo que piensan diferente.

Para el Estado

1. Unas políticas claras de prevención de gestaciones no deseadas, unos
programas que permitan disponer de medios educativos masivos y efectivos,
al alcance de todas las mujeres y de todos los hombres para prevenir
gestaciones no deseadas. Aclaro que en los casos mencionados por la C-355/06,
algunas de las gestaciones pueden ser deseadas, pero a la larga se hacen
inconvenientes (cuando la gestación pone en peligro la vida de la madre, y
en caso de malformaciones fetales).
2. Establecer los mecanismos necesarios para proteger los derechos de la mujer
a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad y a su autonomía para
decidir abortar o no abortar.

El Estado, ha tomado cartas en el asunto, pues en diciembre del 2006, el
Ministerio de la Protección social estableció las normas técnicas para la
interrupción voluntaria del embarazo (IVE), adaptadas de ABORTO SIN RIESGO:
GUIÁ TÉCNICA Y DE POLÍTICAS PARA SISTEMAS DE SALUD. OMS, Ginebra, 2003. Esta
guía contiene análisis de las cifras de aborto, habla de consentimiento
informado, de la protección de la privacidad a la mujer, de los diferentes
métodos del procedimiento, del manejo de complicaciones entre otros aspectos.
En los anexos determina los procedimientos relacionados con la IVE incluidos
en el POS. Recomiendo su consulta a todos los profesionales de la salud que
por su trabajo, estén involucrados con el tema.

OBJECIÓN DE CONCIENCIA Y ABORTO

Quiero adentrarme en el tema de la objeción de conciencia el cual ha generado
en el personal de salud muchas inquietudes, a raíz de la sentencia C-355/06.

La objeción de conciencia es un derecho fundamental consagrado en el artículo
18 de la CPC, así: “Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será
molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas
ni obligado a actuar contra su conciencia”.

“La objeción de conciencia es un derecho humano que se ejerce cuando el
contenido o los deberes que impone una norma legal se oponen a las normas
éticas o convicciones morales de una persona. La objeción, por tanto,
entra en juego cuando se da un choque –a veces dramático- entre la norma
legal que impone un “hacer” y la norma ética o moral que se opone a esa
actuación9.

” La objeción de conciencia puede definirse también como el derecho que
tienen las personas a negarse a realizar un acto que violente su conciencia
moral, porque contradice sus creencias, principios y valores.

¿Qué dice nuestro código deontológico al respecto?

Ley 911 de 2004, “Por la cual se dictan disposiciones en materia de
responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de enfermería
en Colombia…” en el parágrafo del artículo 9º, dice: “en los casos en que
la ley o las normas de las instituciones permitan procedimientos que
vulneren la vida, la dignidad y los derechos de los seres humanos, el
profesional de enfermería podrá hacer uso de la objeción de conciencia,
sin que por esto se le pueda menoscabar sus derechos o imponérsele
sanciones”10. Enfermería, entonces considera la objeción de conciencia
como un derecho y además como alternativa, no es un mandato; es decir
se respeta la conciencia moral de la enfermera.

La Corte Constitucional, en la sentencia en mención dice: “Cabe recordar
además, que la objeción de conciencia no es un derecho del cual son
titulares las personas jurídicas, o el Estado. Sólo es posible reconocerlo
a personas naturales, de manera que no pueden existir clínicas, hospitales,
centros de salud o cualquiera que sea el nombre con que se les denomine,
que presenten objeción de conciencia a la práctica de un aborto cuando
se reúnan las condiciones señaladas en esta sentencia. En lo que respecta
a las personas naturales, cabe advertir, que la objeción de conciencia hace
referencia a una convicción de carácter religioso debidamente fundamentada,
y por tanto no se trata de poner en juego la opinión del médico en torno a
si está o no de acuerdo con el aborto, y tampoco puede implicar el
desconocimiento de los derechos fundamentales de las mujeres; por lo que,
en caso de alegarse por un médico la objeción de conciencia, debe proceder
inmediatamente a remitir a la mujer que se encuentre en las hipótesis
previstas a otro médico que si pueda llevar a cabo el aborto, sin perjuicio
de que posteriormente se determine si la objeción de conciencia era
procedente y pertinente, a través de los mecanismos establecidos por la
profesión médica”. Este planteamiento es claro respecto a las personas
y es congruente con el artículo 18 de la CPC.

Diferente es para las Instituciones, específicamente las religiosas
o aquellas que nunca han aceptado la práctica del aborto; estas tendrán
que sustentar su negativa, posiblemente en su misión y sus principios.
Sin embrago en el foro sobre el aborto realizado por ANALBE el 22 de
septiembre de 2006, en la Universidad Militar Nueva Granada, el Ministro
de Protección Social, doctor Diego Palacio fue claro en su planteamiento
cuando dijo que las instituciones de salud que reciban recursos del
Estado no podrán negarse al cumplimiento de la sentencia C-355/06
de la Corte Constitucional.

Al respecto la sentencia T-388 de la Corte Constitucional dice:
“Ninguna entidad prestadora de salud – sea pública o privada, confesional
o laica – puede negarse a la interrupción voluntaria del embarazo cuando
la mujer se encuentra bajo los supuestos establecidos en la sentencia
C-355 de 2006 – cualquiera que sea el tipo de afiliación a la seguridad
social que tenga la mujer y con independencia de su condición social,
económica, edad, capacidad de pago, orientación sexual o etnia -.”

Estoy plenamente de acuerdo con el ejercicio de la autonomía del
profesional, para negarse a realizar un aborto con base en sus
creencias, principios y valores. Sin embargo la objeción de
conciencia me genera dos grandes preocupaciones porque bajo su
amparo se puede:

Vulnerar la autonomía de la mujer, al hacer caso omiso de su solicitud
de abortar o al no proceder a la remisión a otro médico que si pueda dar
la atención que solicita y merece la mujer. Me parece importante aclarar
que cuando un profesional hace objeción de conciencia no está eximido de
hacer los trámites de remisión de la paciente a otro médico e incluso a
otra institución si fuere del caso. Tampoco puede, ni ética ni legalmente,
tratar de disuadir a la mujer de su decisión ya que esto sería intromisión
en su privacidad. Considero conveniente que quien opte por la objeción de
conciencia y en su trabajo le sea imperativo atender a mujeres que soliciten
el aborto, tome las decisiones oportunas acordes con su postura personal y
las funciones institucionales para no generar perjuicios a las mujeres ni a
la institución, esto quiere decir que informará a la institución en el momento
de su contratación tal condición.

Vulnerar los derechos del personal de salud, en forma de discriminación por
compañeros de trabajo e instituciones derivados de la postura frente al aborto.
Al respecto la sentencia T_388, dice; “Ni las mujeres que optan por interrumpir
voluntariamente su embarazo bajo las hipótesis previstas en la sentencia C-355
de 2006, ni quienes atienden su solicitud, pueden ser víctimas de discriminación
o de prácticas que limiten de alguna forma o impidan su acceso al lugar de
trabajo o a centros educativos o su afiliación al sistema general de salud
o riesgos profesionales”

En ambos casos se enfrentan dos poderes de pesos diferentes: la mujer frente
al médico; el personal de salud frente a la institución. De este
enfrentamiento pueden salir perdedores los dos poderes de más bajo peso: la
mujer en gestación y el empleado que no comparta los principios, valores y
creencias acerca del aborto con su institución.

Para finalizar, quiero abogar para que toda la sociedad, asuma la sentencia
355 de 2006, como una decisión que protege los derechos de la mujer, y por
lo tanto no tiene sentido inventar trabas que faciliten su violación. Les
digo a las mujeres, que asuman sus derechos sexuales y reproductivos con
plena libertad y autonomía y que sepan que cuentan con mecanismos suficientes
para delatar toda irregularidad en la prestación de los servicios de salud
relacionados con el aborto en las condiciones que determina la C-355/06.

__________________________________________________________________________________________________________________________

1 GARRAFA, Volmei. Bioética y Salud Pública. Programa de Educación Permanente
en Bioética. Bioética Clínica, Córdoba, 2012
*Enfermera, Especialista en Bioética, presidenta Tribunal Nacional Ético
de Enfermería

2 ZAMUDIO, Lucero. El aborto como problema de salud pública: caso Colombia.
Boletín Epidemiológico Distrital /SDS Vol. 2, No 4, febrero de 1997

3 REPÚBLICA DE COLOMBIA. MINISTERIO DE PROTECCIÓN SOCIAL. Norma técnica
para la atención de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Adaptado
de “Aborto sin riesgo: Guía técnica y de políticas para sistemas de salud”
– Organización Mundial de la Salud – Ginebra 2003. Bogotá, D.C., diciembre
de 2006

PACHECO SANCHEZ Y OTROS. El Carnaval de  desencuentros –La construcción de
los Derechos Humanos. Sexuales y Reproductivos en adolescentes. Compiladores:
Carlos Iván Pacheco, Carolina Latorre y Carolina Enríquez. Universidad del
Rosario, Facultad de Medicina, Bogotá, D.C., 2007, Pág.74,75,83,84

THOMAS, Florence. Atropello a un derecho  constitucional. El Tiempo. Página
editorial. Bogotá, 12 junio de 2007.

GONZALES, A.C. La aplicación práctica de la causal de salud: un análisis
de casos desde los derechos humanos. Cotidiano Mujer, Bogotá, D.C., marzo
de 2011
 

7 hrw.org. Derechos humanos y el acceso al aborto

8 ROA, M. entrevista realizada por Mariana Carvajal www.un-nstraw.org/revista/hypermail/alltickers/fr/1182.html – 23k –

9 ANDOC. www.andoc.es/objecion.asp

10 CONGRESO REPÚBLICA DE COLOMBIA.  Ley 911 de 2004, por la cual se dictan
disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio
de la enfermería… Diario Oficial 45.693. Bogotá, D.C. 2004

LA IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN EL EJERCICIO DEL  PROFESIONAL EN ENFERMERÍA

 María Rubelia Arias de Ospina*

Febrero de 2014

Como parte de la motivación personal y profesional en calidad de magistrada y en el marco de la celebración del día internacional de Enfermería, me propuse realizar una reflexión contextualizada en la dinámica actual del quehacer ético para que los colegas en ejercicio de la Enfermería den una mirada consciente y humanizada a su labor cotidiana.

Inicio esta reflexión retomando las palabras expresadas por la colega Nelly Garzón Alarcón[1], cuando al indagar a estudiantes y profesionales en cursos de posgrados orientados por ella, acerca de las dificultades que han tenido  en la aplicación de la ética y en qué aspectos no ha sido suficiente su preparación académica, identificaron la falta de conocimientos y de habilidad para la toma de decisiones éticas, considerando ésta área como la más débil durante su formación. Sin embargo, una vez la maestra Garzón induce al grupo de estudiantes a la realización de ejercicios de aplicación, encontró: “interesante, enriquecedor y útil este proceso, porque toca aspectos humanos y científicos que plantean dilemas éticos que pasaron inadvertidos o se les dio poca importancia durante su formación universitaria y durante los años de ejercicio profesional”[2], referente que nos invita a que en nuestros entornos tanto laboral, como gremial, dediquemos espacios de tiempo para el análisis y la reflexión ética de situaciones en Enfermería de la cotidianidad.

Si bien, ha sido política del Consejo Internacional de Enfermería (CIE), del Centro Colaborativo de la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), y de la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería (ACOFAEN), en su programa de fortalecimiento de la Ética en la Educación y en la práctica de Enfermería, se ha logrado un impacto a nivel de la formación universitaria, al incluirse la humanización, la ética y la Bioética como eje transversal en los planes de estudio de los programas de pregrado en Enfermería y más aún, con la apertura de programas de cualificación y formación avanzada  a nivel de especialización, maestría y doctorado en Ética y Bioética en universidades colombianas, estrategia que ha favorecido y garantizado la obtención y aplicación del conocimiento sobre esta temática por parte de los nuevos egresados; pero es responsabilidad de quienes somos estudiosos de la ética, trascender de las aulas de clase hacia los ambientes laborales y sociales, propiciando momentos de discusión, análisis y reflexión de nuestro actuar personal y profesional con una postura desde lo ético y lo bioético..

Cuando me refiero a una postura desde lo ético y lo bioético, es imperativo hacer mención a la Ley 266 de Enero 25 de 1996, por la cual se  reglamenta la profesión de Enfermería en Colombia, en la que se expresan las seis (6) competencias del profesional:

Participar en la formulación, diseño, implementación y control de las políticas, programas, planes y proyectos de atención en salud y enfermería.

Establecer y desarrollar políticas y modelos de cuidado de enfermería en concordancia con las políticas nacionales de salud.

Definir y aplicar criterios y estándares de calidad en las dimensiones éticas, científicas y tecnológicas de la práctica de enfermería.

Dirigir los servicios de salud y de Enfermería.

Dirigir instituciones y programas de atención primaria en salud, con prioridad en la atención de los grupos más vulnerables de la población y los riesgos prioritarios en coordinación con los diferentes equipos interdisciplinarios e intersectoriales.

Ejercer responsabilidades y funciones de asistencia, gestión, administración, investigación, docencia, tanto en áreas generales como especializadas y aquellas conexas con la naturaleza de su ejercicio, tales como asesorías, consultorías y otras relacionadas[3]

Actualmente en el contexto del sector de la salud, se observa un cambio significativo en el rol del profesional en Enfermería, debido a las múltiples funciones centradas en la administración, las cuales generan la necesidad de delegar en las auxiliares, aquellas actividades asistenciales relacionadas con el cuidado directo a las personas usuarias a su cargo; situación que induce a mayores riesgos de error en el cuidado liderado por Enfermería, creando condiciones más vulnerables para quebrantar la responsabilidad ética en el quehacer del profesional en Enfermería, cuya misión es brindar un cuidado holístico e idóneo al ser humano, la familia o grupo social, según su ciclo vital, para promover la salud, prevenir la enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento.

La Ley 266 de 1996, me evoca a construir un concepto de la Enfermería: Es una disciplina y profesión, cuya esencia es el cuidado del ser humano, dimensionado a partir de la aplicación de los principios de integralidad, individualidad, dialogicidad, calidad, oportunidad y continuidad para mantener la salud y prevenir la enfermedad. Un concepto que conjuga cualidades del ser de quien brinda la atención y la razón de ser como profesional, cuyo significado infiere a dar de sí,  desde nuestros valores y principios personales, para poder aplicar con responsabilidad los principios y valores éticos acogidos y establecidos por la legislación colombiana para el ejercicio de la profesión de Enfermería.

En el ejercicio de la Enfermería, la ética incluye la moralidad del profesional, la cual incita a la reflexión, el análisis y la valoración de actos, conductas, causas, efectos o consecuencias propias del quehacer de Enfermería como disciplina y profesión.

El patrón del conocimiento ético, según Barbara Carper [4]es el componente moral de la Enfermería, está fundamentado en principios y valores que orientan el ejercicio profesional y la toma de decisiones. Este patrón confronta y resuelve conflictos entre valores, principios, normas e intereses. Enfermería es una profesión que requiere conocimiento ético para guiar la práctica. Este patrón de conocimiento ético va mas allá del conocimiento de los códigos y normas legales que rigen la profesión. Además, incluye todas las acciones voluntarias que son consideradas y sujetas al juicio de lo bueno o malo que tenga que realizar el profesional.

La ética es una disciplina que trata sobre lo correcto e incorrecto, el bien- el mal y por esto hay teorías éticas, leyes, reglas, principios y descripciones de los comportamientos éticos.

La ética filosóficamente y de manera general, se ocupa del bien y tiene que ver con la vida cotidiana del ser humano expresada en sus actos y comportamientos. Como lo expresa la colega Beatriz Peña: “La ética comprende un espacio para recrearnos, para repensar el ser y el hacer, para re entender lo que es la convivencia de los seres humanos”[5]. La ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de modo consciente y libre, es decir, aquellos actos sobre los que ejerce de algún modo un control racional. No se limita sólo a ver cómo se realizan esos actos, sino que busca emitir un juicio sobre estos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o éticamente malo.

Para Fry y Johnston, [6]El término ética en Enfermería, se refiere al interrogante filosófico acerca de las dimensiones morales de la práctica de Enfermería; ello involucra el análisis del fenómeno moral, el lenguaje propio, los fundamentos morales del ejercicio de la profesión, los juicios éticos y bioéticos hechos por enfermeras, desde la perspectiva teórica y práctica. La teoría de la ética para Enfermería, puede describirse a través de varias características:

Primera: Aborda un enfoque hacia el bienestar humano, como un deber moral bueno, para promover la salud, evitar enfermedades, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento.

Segunda: Enfatiza el cuidado como una obligación moral, se refiere a que el valor del cuidar, protege y mejora la dignidad humana de los pacientes en pro de su salud; es decir visualiza el cuidado en la relación enfermera – paciente, la cual implica un compromiso con ciertos límites, pero fortalecido por la verdad y la prudencia.

Tercera: Resalta la importancia del carácter moral en la relación enfermera – paciente, motivadas para hacer el bien, promoviendo el bienestar personal de la persona que cuida.

Cuarto: Ubica al profesional en Enfermería, frente a la bondad que tienen los principios y reglas de la ética para promover la justificación moral para el juicio de valor, la toma de decisiones y las acciones.

Esta caracterización proyecta una conducta ética del profesional en Enfermería en el marco de los principios éticos universales: La beneficencia, la autonomía y la justicia, los cuales son acogidos en el código deontológico colombiano; y la importancia radica en la medida que las enfermeras incorporan el conocimiento de la Ética, en los enfoques del cuidado a la persona, familia y comunidad, contribuyen al crecimiento de la bioética como disciplina y garantizan la efectividad y calidez humanística como agentes morales de un Sistema General Servicios de Salud.

Igualmente, Sara Fry, además de tener en cuenta las características de la teoría la ética en Enfermería, dimensiona el concepto de responsabilidad, desde dos (2) atributos principales:

Ser responsable y responsabilidad. Se puede definir la responsabilidad como estar comprometido con las propias acciones, y entraña proporcionar razones y explicaciones satisfactorias para éstas o cómo uno ha conducido su propia obligación. La responsabilidad no sólo incluye la conducta intencional propia, sino también cualquier cosa con la cual uno parece tener una relación causal (ya sea que esta percepción es justificada o no)[7]

Concepto compatible con el ámbito laboral, desde la pertinencia en el desempeño actual de las funciones del profesional en Enfermería, independiente del área del ejercicio: administrativa, asistencial, docencia e investigativa, cuando asumimos un cargo y pactamos un contrato de trabajo, se expresa en forma explícita un listado de funciones para  cumplir, relacionando otro aspecto que enuncia las además que se requieran y sean asignadas por su jefe inmediato. He aquí, el riesgo de realizar una actividad que no sea de nuestra competencia, para reflexionar sobre ello, es pertinente otro concepto de responsabilidad, aplicada al ejercicio de una profesión; según la colega Prieto de Romano, citada por la hermana María Cecilia Gaitán Cruz:

Es la obligación moral que se acepta cuando se adquiere un compromiso, es inherente a la profesión, cargo o rol que se desempeña e implica rendir cuentas de las acciones y responder por las consecuencias éticas y legales de las mismas. La responsabilidad lleva implícita la capacidad de decidir y actuar con autonomía y libertad, tiene además como implicación intrínseca el proteger los derechos fundamentales de la persona, siendo el primero de ellos el derecho a la vida[8].

En diversas situaciones inherentes al cuidado de Enfermería, cuando el profesional ha realizado actividades delegadas, auto delegadas, o por delegación institucional (protocolos), cuyas consecuencias son desfavorables y han sido motivo de queja en los Tribunales Éticos o denunciados ante organismos de índole legal, el profesional se ve involucrado en procesos de investigación deontológica y legal, simultáneamente.

Sea este motivo conmemorativo, el día o mes internacional de Enfermería, la oportunidad para hacer un llamado a todos los profesionales en Enfermería, a la reflexión sobre la importancia de la ética en su ejercicio, independiente de su área de desempeño, de su nivel de formación académica y de su contexto institucional. Si se revisa e interioriza la intención y contenido de la [9]Ley  911 de Octubre 4 de 2004, por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia, siempre habrá un lineamiento para el actuar éticamente en el proceso de atención de Enfermería. A continuación, destaco algunos aspectos relevantes para tener en cuenta en nuestro quehacer profesional cotidiano:

Cualificación. Si el acto de cuidar se fundamenta en conocimientos actualizados de las ciencias biológicas, sociales y humanísticas, el profesional en Enfermería, debe ser partícipe de programas de educación continua para garantizar la gestión y calidad del cuidado.

La disciplina de la Enfermería dispone de una herramienta metodológica, el proceso de atención de Enfermería, para una mayor asertividad en el cuidado  individual, oportuno, continúo y de calidad, se debe apoyar en teorías propias y en avances científicos y técnicos, de tal manera  que maximice los recursos disponibles en su ámbito laboral y contribuya al éxito profesional e institucional de los servicios de salud. La calidad inmersa en el cuidado, ayuda de manera eficiente y efectiva a la persona, familia y comunidad, y realza las cualidades éticas y humanas de quien gestiona y brinda el cuidado.

Comunicación asertiva. “Se da a partir de la comunicación y relación interpersonal humanizada entre el profesional de Enfermería y el ser humano, sujeto de cuidado, la familia o grupo social, en las diferentes etapas de la vida, situación de salud y del entorno”[10]. Relación que asegura el contacto físico – visual, entre dos (2) o más personas, en este contexto, porque no el sujeto de cuidado y al menos un familiar, donde se da una participación activa, bilateral con expresiones espontaneas, libres y confiables que permitan la identificación de necesidades insatisfechas y acordar actividades conjuntas en pro de la calidad de la atención y por ende la recuperación del estado de salud.

Responsabilidad con las instituciones y la sociedad. Teniendo en cuenta los artículos del 23 al 28 de la ley 911 de 2004, vale la pena destacar algunos deberes del profesional en Enfermería[11]:

Ø  Cumplir responsabilidades deontológicas inherentes al cargo que desempeña, siempre y cuando las instituciones  no le impongan en sus estatutos, obligaciones que violen su código de ética.

Ø  Trabajar con lealtad y contribuir al fortalecimiento de la calidad del cuidado de Enfermería,  de su imagen profesional y la de la institución.

Ø  Participar con los demás profesionales de la salud, en la creación de espacios para la reflexión ética sobre situaciones y problemas que inciden en las relaciones y en la calidad de la atención.

Ø  Ejercer su autonomía, al exigir la asignación de actividades propias de su competencia y en correspondencia a su nivel de formación académica.

Responsabilidad con sus colegas y otros integrantes del grupo de talento humano en salud. El profesional en Enfermería debe establecer relaciones interpersonales armónicas con sus colegas y demás personas, quienes interactúan en el proceso de atención, ya sea de índole administrativo o asistencial. Esta relación debe basarse en los principios y valores éticos establecidos en el código deontológico: el respeto, la solidaridad, la lealtad y la fidelidad, independiente del nivel jerárquico. La comunicación efectiva y el dialogo, le permitirá la coordinación con sus colaboradores y  la toma de decisiones adecuadas y oportunas, en beneficio del grupo y de los usuarios.

Para cerrar esta ponencia, es importante resaltar el gran aporte del  código deontológico de Enfermería, la Ley 911 de 2004, la cual contribuye significativamente en la orientación de un actuar ético y responsable, ya que propende por:

La humanización del cuidado  de   Enfermería.

El  ejercicio idóneo del profesional en Enfermería.

La calidad científica y técnica del cuidado de Enfermería.

Hacer evidentes los derechos y deberes del profesional en Enfermería ante la sociedad.

Hacer visible  la verdadera imagen y funciones del profesional en Enfermería.

Favorecer la autonomía del profesional en Enfermería.

La protección de  los derechos del sujeto de cuidado y del  profesional en Enfermería.

Es decir, resalta la importancia del debe ser ético del profesional en Enfermería, por ello, este código, hace parte de nuestro material de trabajo y lo fundamental, además de conservarlo, lo pertinente es interiorizarlo.

Reflexión

«Un hombre tiene ética cuando la vida es sagrada para él, la de las plantas, la de los animales y la del hombre, y cuando da lo mejor de sí por toda vida que necesita ayuda».

Albert Switzer

*Licenciada en enfermería. Maestría en Ciencias de la Educación: Investigación y Docencia Universitaria. Magistrada del Tribunal Nacional Ético de Enfermería. Docente investigadora, Universidad Libre Seccional Pereira.

[1]Garzón Alarcón, N. Memorias Cátedra Manuel Ancízar: Ética y Bioética, Toma de decisiones éticas. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Enfermería. Compiladora: Beatriz Peña Riveros, 2002, p.73.

[2]Ibid, p.73

[3]El Congreso de Colombia. Ley 266 de 1996 (enero25). Por la cual se reglamenta la profesión de Enfermería en Colombia y se dictan otras disposiciones. Santafé de Bogotá,D.C. Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia, ANEC. P. 15 y 16.

[4] Carper, B. Fundamentación teórica de la razón de ser de La Enfermería, s.f.

[5] Peña Riveros, B. Ética y Bioética en la Sociedad Contemporánea. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2009.

[6]Fry T. S. y Johnston M. J.  Ética en la práctica de Enfermería: Una guía para la toma de decisiones éticas. México: Manual Moderno,  2010, p.31.

 

[7]FryT. S. y Johnstone M. J.Ética en la práctica de Enfermería: Una guía para la toma de decisiones éticas. México: Manual Moderno,  2010, p.41.

[8]Prieto De Romano, G. I. Citada por Gaitán Cruz, Hna. M. C. Páginas de Ética profesional No. 9. Responsabilidad Ética en el cuidado de Enfermería. Bogotá, D.C. Tribunal Nacional Ético de Enfermería, s.f.

[9]Tribunal Nacional Ético De Enfermería. Ley 911 de 2.004. Por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad deontológica para el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia; se establece el régimen disciplinario correspondiente y se dictan otras disposiciones. 2004.

 

[10]Ibid, p. 15.

[11]Ibid, p. 21.

DESAFÍOS ÉTICOS PARA LA ENFERMERÍA EN LA ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD (APS)*

ÁNGELA LOPERA DE PEÑA, Presidenta Tribunal Nacional Ético de Enfermería

Febrero 20 de 2014

 

Los desafíos éticos en la Atención Primaria en Salud (APS), no difieren de los desafíos éticos que para la enfermera y la enfermería tiene el cuidado de la salud en toda área de trabajo. Esta afirmación tiene sentido si recordamos que la ética es la moral vivida, es decir el comportamiento, que constituye una sabiduría práctica, un juicio prudencial que enuncia los principios del obrar humano y los aplica a situaciones concretas para la toma de decisiones justas y flexibles. Adela Cortina afirma: “La ética da razón, mediante la reflexión filosófica, de la moral en este sentido explica, analiza, estudia, describe y critica los comportamientos no los enjuicia…. acoge el mundo moral en su especificidad y da reflexivamente razón de él”[1].

“Las competencias éticas pertenecen  al campo afectivo del ser humano; al desarrollo del ser para un buen hacer fundamentado en el saber. Las competencias éticas tienen que ver con la capacidad de raciocinio, con la capacidad de tomar decisiones racionales, es decir basadas en el conocimiento; esto podría significar que quien tiene más conocimiento tiene mejor desempeño ético”[2]. De ahí la importancia y la responsabilidad profesional en la preparación académica y permanente actualización en conocimientos y tecnologías de cada enfermera. La ética es una actitud de vida que nos conduce a pensar antes de actuar en lo bueno o malo de la acción y en sus consecuencias, en este caso para la enfermera y para la persona a quien se cuida; igualmente a considerar las circunstancias de tiempo modo y lugar alrededor de la acción. La razón (el conocimiento de la esencia de las cosas) permite reflexionar (ética) acerca de las posibles alternativas de acción y decidir por la más cercana a lo bueno, a lo deseable para cada persona o para la sociedad. Es importante considerar que la reflexión ética no implica certeza en la decisión, ya que las decisiones están siempre cubiertas por el velo de la incertidumbre porque se sabe que la decisión fue buena o mala, sólo  cuando se evalúa el acto: su intencionalidad y sus consecuencias. La ética permite no actuar a la ligera[3].

Los desafíos éticos en APS tienen un componente individual para cada enfermera; pero esencialmente es un desafío para la profesión; por tal razón me referiré en forma sucinta al ethos profesional. Ethos es una palabra griega, que puede significar costumbre o carácter; comprende los comportamientos que caracterizan una cultura o un grupo profesional, un grupo social, de acuerdo con de una escala de valores. Así se puede hablar de ethos del Derecho, de la Medicina, de la Enfermería, de la Ingeniería, de los Rotarios, de los Masones… Ethos incluye la tradición y la experiencia comunes de un grupo, con base en una jerarquía de valores, así como la dirección del ejercicio profesional o las metas de una clase o grupo social. En consecuencia, el ethos de la Enfermería, puede definirse como un conjunto de valores que la profesión tiene y lo presenta a la sociedad, siendo así reconocida y merecedora de su confianza. El ethos, así como la ética, no es fijo ni inmóvil; evoluciona con la propia profesión y con las influencias del medio[4].

El ethos de la Enfermería en Colombia podemos decir que está consignado en la ley 911 de 2004[5] y en el código deontológico del CIE, en el que se plantea que las enfermeras en relación con la atención primaria en salud, tienen cuatro deberes fundamentales: promover la salud, prevenir la enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento….”[6].  La Enfermería además retoma  lo pertinente de la normatividad en salud, como también de algunos planteamientos de la Bioética, que generan compromiso para la enfermería en APS. Es bien sabido que desde su nacimiento, la Bioética ha impulsado el movimiento por los derechos humanos y el desarrollo de capacidades, y concientizado a las personas y comunidades de su dignidad, del valor de la vida y las condiciones para su desarrollo. El panorama del ejercicio de la Enfermería, inmerso en este concepto de la Bioética permitirá a las enfermeras visualizar cuáles derechos están vulnerados en la atención de la salud y cuáles capacidades, las comunidades y personas no han podido desarrollar para cuidar su vida y su salud y proceder a establecer mecanismos de ayuda para suplir estas necesidades, como parte del cuidado de Enfermería, lo cual según la teoría V. Henderson, es desarrollo de potencialidades.

Según la Bioética, la relación del profesional de la salud y particularmente de la enfermera con la comunidad, requiere una trasformación hacia un modo horizontal, basada esta relación en el respeto mutuo y mediada por la confidencialidad, la fidelidad, la privacidad, la veracidad y el consentimiento informado, para privilegiar la promoción de la dignidad humana y el bienestar de las personas y las comunidades.

El movimiento de la Bioética y los derechos humanos en América Latina, apunta hacia la justicia, la equidad y la solidaridad, para que se disponga para todos los ciudadanos condiciones de vida digna y se pueda hablar de libertad. Esta orientación de la Bioética es completamente compatible con los objetivos fundamentales de la APS, los cuales apuntan a “extender la cobertura de los servicios de salud, con trabajo intersectorial y participación comunitaria prescrita, para atender las necesidades sentidas por la comunidad; enfatiza en los grupos más expuestos a riesgo.”[7].

Ahora bien, en 1978 en Alma Ata, surgió la APS como una estrategia para que la atención integral de salud, fuera parte del desarrollo social de los países, con espíritu de justicia social como resultado de la participación democrática de la comunidad. Así, “la comunidad y los individuos dejan de ser objetos de atención para convertirse en sujetos activos que conocen, participan y toman decisiones sobre su propia salud y asumen responsabilidades específicas ante ella. La APS nace en el concepto de la integralidad que incluye planes de servicio en promoción, prevención,  tratamiento y rehabilitación para resolver los principales problemas de salud en el primer nivel de atención.

En relación con la normatividad en Colombia, la ley 1438 en su artículo 2° dice: “El Sistema General de Seguridad Social en Salud estará orientado a generar condiciones que protejan la salud de los colombianos, siendo el bienestar del usuario el eje central y núcleo articulador de las políticas en salud”[8]. El bienestar es un valor que tiene que ver con la calidad de vida. Es un sentimiento individual, particular que depende de la personalidad, de los valores, de la historia, de las condiciones de vida; esto ratifica la concepción de la APS como estrategia de participación de las comunidades en su cuidado de manera autónoma y responsable.

La misma ley en su artículo 13, aparte 1, dice: “El sistema de Atención Primaria en Salud se regirá por los siguientes principios: universalidad, interculturalidad, igualdad y enfoque diferencial, atención integral e integrada, acción intersectorial por la salud, participación social comunitaria y ciudadanía decisoria y paritaria, calidad, sostenibilidad, eficiencia, transparencia, progresividad e irreversibilidad”, principios que deberán fundamentar esta propuesta de los desafíos para la Enfermería en APS.

En cuanto a la deontología de la Enfermería, y respecto a los cuatro principios centrales de la APS, el Consejo Internacional de Enfermería (CIE), determina lo siguiente[9]:

“CUIDADOS DE SALUD EQUITIVOS Y ACCESIBLES PARA TODOS. Los servicios de salud han de compartirse por igual entre todas las personas, cualquiera que sea su capacidad para pagarlos, y todos (ricos y pobres, de poblaciones urbanas o rurales) han de tener acceso a los servicios de salud.

PARTICPACIÓN DE LA COMUNIDAD. Han de mantenerse los esfuerzos para conseguir que la comunidad participe en medida significativa en la planificación, en la ejecución y en el mantenimiento de los servicios de salud y que aproveche al máximo los recursos locales humanos, monetarios y de materiales.

COORDINACIÓN ENTRE LOS SECTORES. La atención primaria de salud debe abarcar todos los sectores y aspectos relacionados con el desarrollo nacional y comunitario –educación, industria, todas las profesiones de salud, las comunicaciones, la vivienda, las obras públicas, y otros.

TECNOLOGÍA ADECUADA. Este principio hace referencia a una tecnología científicamente sólida, adaptable a las necesidades nacionales, y aceptable para quienes la aplican y para aquellos para quienes se aplica. Asimismo, pueden mantenerlo las propias personas de conformidad con el principio de confianza en sí y aprovechando los recursos que la comunidad y el país pueda permitirse”.

En Colombia la ley 911 de 2004, es el código deontológico y define como responsabilidad para las enfermeras entre otros, los siguientes deberes: Respetar y proteger la vida y la dignidad humana de las personas a quienes se cuida y a los sujetos de investigación. Abogar por el respeto de los derechos humanos especialmente de los más vulnerables, lo cual con base en la declaración universal de los derechos humanos, significa proteger la igualdad en el trato, en el acceso a los servicios de salud, respetar la libertad esto es la autonomía o sea el derecho que las personas tiene a decidir; proteger el derecho a la seguridad; proteger del maltrato, problema bastante serio en Colombia cuando se trata de niños y mujeres; protección de la familia y del derecho a que cada persona, sobre todo los niños puedan estar en el seno familiar[10]. Otro deber profesional es garantizar cuidado de Enfermería de calidad, dentro de unas condiciones para el ejercicio de la enfermería (art.5°); también son deberes la justicia, la veracidad, la solidaridad, lealtad, prudencia…

La panorámica descrita, exige a la Enfermería y cada uno de sus profesionales grandes retos; para asumirlos es necesario primero que todo que Enfermería esté convencida de la APS y crea en esta estrategia para proporcionar bienestar; valorar la APS en su real dimensión en el proceso de formación y por parte de todas las enfermeras para que no se presenten distanciamientos entre lo clínico y la alta complejidad con la atención primaria.

Los retos que propongo ante el XX Congreso Nacional de Enfermería, son:

  1. La conformación y dirección de los equipos básicos de APS de los que habla el artículo 15 de la ley 14 38 de 2011 “La constitución de equipos básicos implica la reorganización funcional, capacitación y adecuación progresiva del talento humano. Los equipos básicos deberán ser adaptados a las necesidades y requerimientos de la población”. Estereto lo planteo motivada por una frase de Halfdan Malher, director OMS, 1985: “Si los millones de enfermeras de mil lugares diferentes articulasen las mismas ideas y convicciones acerca de la atención primaria en salud y se reunieran como única fuerza, podrían actuar como centro de poder a favor del cambio”. Respaldada  igualmente por el CIE que dice: “La práctica de la Enfermería es la esencia misma de la atención primaria en salud. Así es por nuestra formación y experiencia y por los contextos mismos donde trabajamos. Las enfermeras dispensan cuidado allí donde se encuentran las personas, en los hogares, escuelas, lugares de trabajo, prisiones, clínicas de salud y bienestar, y otros contextos de la comunidad, así como en los hospitales y centros de investigación…”[11]
  2. Desarrollo de una gran autonomía del profesionalen Enfermería en APS, lo cual implica la adopción de teorías y modelos que fundamenten la práctica, como también el autocontrol de las acciones de Enfermería para garantizar un cuidado integral de calidad y con responsabilidad[12].
  3. La formación de profesionales en Enfermería con valores personales que le permitan considerar al otro como una persona digna de respeto, valorar la veracidad como algo inherente a todas sus acciones;  esto genera confianza y posibilidad de establecer una relación de cuidado.
  4. Desarrollo de liderazgo para proteger los derechos de la comunidad y vigilar que el Estado establezca mecanismos para su protección.El Estado tiene frente a los derechos humanos (DDHH), responsabilidad en tres sentidos: Exigencia del respeto a los DDHH, que no sea el mismo Estado el que los viole. En Colombia tenemos ejemplos muy claros al respecto: normatividad que atenta contra la igualdad (ARTÍCULO 40 del acuerdo   029 de 2011 emanado del Ministerio de Salud y Protección Social). Que el Estado resguarde estos derechos: que proteja a los ciudadanos para que otros no violen sus derechos: Por ejemplo que proteja a las mujeres en su decisión de continuar o no, con una gestación que no tiene posibilidad de vida, que ponga en riesgo su vida o sea producto de un acto sexual violento  o de incesto, de la intervención de jueces y personal de salud. Que el Estado promueva el ejercicio de los DDHH; por ejemplo el derecho a la salud en su expresión práctica de acceso a los a los servicios de salud. Este control social con relación a la protección, promoción y respeto a los derechos, hará impacto siempre y cuando las enfermeras en su trabajo individual, tengan respaldo en los colectivos de las organizaciones de Enfermería entrelazadas con todos los estamentos que en una u otra forma tengan que ver con el cuidado de la salud y de la vida.
  5. Promover, ayudar, motivar a la comunidad para que todos sus integrantes conozcan y asuman sus derechos: acceso a los servicios de salud en igualdad de condiciones, con oportunidad, y con calidad; a ejercer la autonomía para aprobar o desaprobar las acciones de salud. Esto es un gran reto para la Enfermería porque significa extender y profundizar la educación a todas las personas y las comunidades no sólo en sus derechos sino en el autocuidado, para que puedan tomar sus propias decisiones, en términos de la UNESCO es el desarrollo de competencias. Aquí quiero hacer especial énfasis en los derechos de las mujeres a que nadie las obligue a nada, a que tomen sus propias decisiones, por ejemplo en el tema de la gestación; en el deseo o no, de la maternidad, a que nadie tiene derecho a maltratarla ni a obligarla a hacer lo que ella no quiere: tener relaciones sexuales, abortar, no abortar; ayudar a las mujeres a desmitificar la preponderancia del hombre en su vida.
  6. Preparar enfermeras en cantidad suficiente y con calidad para dar atención especializada a niños y adolescentes, como grupo preferencial, según la ley 14 38 de 2011, título III.
  7. Desarrollar habilidad para hacer negociaciones políticas. Para A.L.Ramirez[13] “La negociación es una herramienta para pensar el cuidado y la profesión con y frente a otros”… es una competencia para altos desafíos que debe formar parte de los currículo de pregrado de la Enfermería”
  8. La calidad en el cuidado basado en el respeto a la dignidad de las personas, en el conocimiento científico y tecnológico.
  9. Mantener actualizados conocimientos, procedimientos y tecnologías necesarias con el fin de contribuir a “garantizar un mayor nivel de bienestar en los usuarios”, como lo determina el art. 12 de la ley 1438 de 2011. Es decir, contribuir a que la comunidad funcione adecuadamente y disfrute con sensación y percepción placentera de una vida digna.

Para finalizar, me acojo a la reflexión planteada por Marta Lucía Gutiérrez[14]: “La profesión de Enfermería ¿está, de hecho, preparada para asumir el desafío de trabajar en favor de la salud y el desarrollo? ¿Qué aportes ha realizado al desarrollo de la participación comunitaria en salud? ¿Qué caminos nuevos puede recorrer? Todo esto nos obliga a una reflexión y a la toma de decisionesdesde las nuevas coordenadas que plantea el hecho de concebir la salud como fuente de vida y desarrollo, de aceptar la idea de la producción social de la salud y de trabajar consecuentemente en la participación social para el desarrollo de esa salud”.

*Conferencia presentada  ante el  XX Congreso Nacional de Enfermería

 

[1] CORTINA, Adela. Ética aplicada y democracia radical. Ariel,  Barcelona,  1999.

[2] SUÁREZ Beatriz y otros. Enfermería disciplina social y profesión liberal: desarrollo de las competencias del profesional de enfermería. Documento en preparación, Bogotá, septiembre de 2013.

[3] LOPERA DE PEÑA: Reflexiones éticas entorno al cuidado de la salud. ACOFAEN, 2011. Libro digital disponible en  acofaen.org., pág.7

[4] Índex Enferm. v.15 n.52-53 Granada primavera/verano 2006.http://dx.doi.org/10.4321/S1132-12962006000100011. 53 Granada primavera/verano 2006. http://dx.doi.org/10.4321/S1132. Reflexiones sobre Ética y Enfermería en América Latina*

[5] CONGRESO D ELA REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley 911, por la cual se dictan disposiciones en materia de responsabilidad  deontológica para el ejercicio de la enfermería en Colombia…Diario Oficial45693, Bogotá 6 de octubre de  2004

[6]  Código deontológico para la profesión de enfermería. CIE. Ginebra, 2007

[7]GARCÍA OSPINA Consuelo y  TOBÓN  CORREA Ofelia. Promoción de la Salud, Prevención de la Enfermedad, Atención Primaria  en Salud y Plan de Atención Básica: ¿Qué los acerca? ¿Qué los separa? Universidad de Caldas. Departamento de Salud Pública, Manizales, 1…

[8] CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA.  LEY 1438 DE 2011.  Por medio de la cual se reforma el Sistema General de Seguridad Social en Salud y se dictan otras disposiciones. Diario Oficial N° 47.957 de 19 de enero de  2011.

[9] Ibíd., Pág. 7

[10] UNESCO, Asamblea General. Declaración Universal de los Derechos Humanos, París , diciembre de 1948

[11] CIE. La enfermería y la atención primaria en salud: Una fuerza unificada. Ginebra, 1988

[12]CAMARGO, Leiliana y CARO, Clara Virginia.  El papel autónomo de enfermería en las consultas. Avances en Enfermería. Vol. 28, No 1

[13] RAMIREZ, A.L. Negociación: competencia para  pensar y situar  el ejercicio profesional. Blog Formación ética-política y enfermería en Colombia. Consultado  1° octubre de  2013

[14] GUTIERREZ, ML. La participación social para el desarrollo de la salud. Un compromiso para la enfermería. Enfermería en las Américas. Publicación científica n. 571. Organización Panamericana de la Salud, Washington DC, 1999. Pp. 13-26.

RELACIONES INTERPERSONALES Y TRABAJO EN EQUIPO

María Isabel Lalinde Ángel

María Marlene Montes Valverde

Aracely Sierra Soler Sierra

Magistradas TNEE

 

INTRODUCCION

Las relaciones interpersonales tienen un papel clave en el desarrollo de una persona, nos permiten sentirnos competentes en las más variadas situaciones y obtener una gratificación social que nos aporta equilibrio y felicidad. Necesitamos hacer nuevos amigos y mantener las amistades, compartir nuestras experiencias con los demás y empatizar con las que viven otros. Todos necesitamos desarrollarnos en un entorno estimulante, que nos permita ir creciendo día a día. Un entorno con el que nos sintamos identificados, tanto en el ámbito familiar como en el lugar de trabajo, donde es necesario un clima que permita a cada persona beneficiarse del contacto con sus semejantes. Sentirse solo y aislado ocasiona un sufrimiento psicológico difícil de manejar para cualquier persona (1).

Hay dos áreas fundamentales que parecen ser esenciales en todas las relaciones: las expectativas y la comunicación (1). Sería importante preguntarnos¿Qué se espera de nosotros mismos y de la otra persona involucrada en la relación? ¿Cómo podemos comunicar nuestras expectativas, sentimientos y opiniones a la persona en la relación? ¿Cómo funciona nuestro tipo de personalidad, afectan a nuestras expectativas y a los métodos de comunicación? ¿Afectan a nuestro tipo de personalidad?

DIFERENCIAS PERSONALES

Reconocemos que existen diferencias en la persona, la cual resulta de la manera en que la persona responde cuando: Percibe y juzga (2).

Se percibe a través de la sensación y la intuición (2), las cuales son funciones a-racionales, porque no valoran ni juzgan, fundamentalmente perciben. La intuición es la capacidad de mirar a través de los ojos del inconsciente da cuenta de procesos y fenómenos más allá de lo visible y palpable, más allá del aquí y del ahora se extiende hacia el futuro con total facilidad convoca la ciencia infusa. La sensación es la capacidad de percibir a través de los sentidos, centrada en el estricto aquí y ahora. La intuición está más cerca de lo racional que la sensación, pues también forman parte de ella todos los razonamientos que realiza en nosotros lo inconsciente.

Las funciones pensamiento y sentimiento (3) son las denominadas racionales, porque su esencia es valorar, juzgar e instigar la decisión de la voluntad en torno a esos valores. El pensamiento distingue lo verdadero y lo falso, trata de diferenciar el acierto del error. El sentimiento valora bueno y malo, bello y feo, armonioso y discordante.

Puesto que todas las personas perciben y deciden de manera diferente, puede hablarse de cuatro tipos básicos de personalidad.

  • Percibimos con sensaciones para enfrentar los hechos
  • Percibimos con intuición para describir posibilidades
  • Juzgamos con pensamiento para analizar causa y efectos
  • Juzgamos con sentimiento para evaluar aspectos humanos

Pero hay otras dos importantes, somos: extrovertidos o introvertidos (3).  

Se habla de “extroversión” “introversión”, Se distingue entre los dos mundos en el que vivimos. Existe un mundo fuera y dentro de nosotros mismos. Cuando nos enfrentamos con el mundo fuera de nosotros mismos, somos “extrovertidos”. Cuando estamos dentro de nuestras propias mentes, somos “introvertidos”.

Tenemos nuestra preferencia: Percibir o juzgar – decidir, en el contexto de los tipos de personalidad se refiere a nuestra actitud hacia el mundo exterior y la manera en que vivimos nuestras vidas en el día a día (3). Todos utilizamos tanto juzgar como percibir. En el contexto del tipo de personalidad, la distinción importante es qué modo de vida nosotros decidimos construir y que se ajuste al individuo. Las diferencias entre la percepción y juzgar son probablemente las más marcadas en los cuatro tipos básicos de personalidad. Las personas con fuerte tendencia a juzgar diferencias podrían tener dificultades para la aceptación de otros. Por otra parte, una “mezcla” (percibir y juzgar) puede complementarse mutuamente muy bien, siempre que sean capaces de aceptar sus diferencias.

Una persona extrovertida escoge la gente como una fuente de energía. Una persona introvertida prefiere la soledad para producir, invertir y recobrar energía. Las personas perceptivas prefieren una vida más flexible y espontánea, buscan entender la vida y adaptarse a ella. Las personas que prefieren juzgar – decidir tienen una vida más planeada, decidida, ordenada, rígida, buscan regular y controlar la vida, no adaptarse a las circunstancias (3). .

DESARROLLO PERSONAL

Las relaciones interpersonales son fundamentales en nuestro desarrollo personal, porque además de que nos constituimos a través de ellas, en la interacción detectamos señales indicativas de la “aprobación” o “desaprobación” de nuestro actuar social, cuyas manifestaciones se expresan mediante la comunicación (4). En efecto, la comunicación es el vehículo de toda relación interpersonal, y es posible desarrollarla mediante el lenguaje hablado o escrito, o a través de los gestos o el lenguaje corporal; de ahí, la importancia de aprehender esos elementos implícitos o explícitos de nuestra comunicación y hacer un uso asertivo de ella, práctica que nos permite desarrollar la inteligencia emocional fundamental para la interacción humana y para encontrar salidas creativas al contradictorio social, el cual está presente en toda relación.

En las épocas de amoralidad en que vivimos se pone a la orden del día el restablecimiento y reforzamiento de la moral, entendida ésta como la guía del comportamiento humano (4) basado en principios, normas y valores construidos a través de la historia por una sociedad particular, con la idea que tiene del bien y del mal, o de lo bueno y lo malo.

En palabras de Santacruz (5), la moralidad humana se expresa en normas, que son guías o parámetros de acción. Cualquier acción humana tiene un sentido, dado por el individuo o por el grupo social al que pertenece. Siguiendo al autor, nos dice que, en lo fundamental, hay dos tipos de normas: las sustantivas, o sea aquellas en las que se concretizan los valores, por ejemplo: la sinceridad, la honestidad, el cumplimiento, la puntualidad, las procesales o procedimentales, que nos indican el camino o los caminos para realizar cualquier acción. Si nuestras acciones están guiadas por la observación de la moral, seguramente tendremos relaciones interpersonales gratificantes y estas a su vez, nos darán un sentimiento de gratitud y gratificación.

EJERCICIO PROFESIONAL

Los anteriores principios, acá sintetizados, pueden aplicarse a las relaciones de cuidado y a las prácticas de profesiones como la Enfermería, en donde la comunicación asertiva y la observación de un comportamiento en valores, conducirá al enriquecimiento de esa relación interpersonal con el sujeto de cuidado y sus colegas, que se verá magnificado por el logro de estados de salud mental que son la base para lograr avances en la cura de enfermedades psicosomáticas, e incluso, seguramente, contribuirán a afrontar mejor enfermedades de origen fisiológico. Como lo plantea Watson (6), el cuidado es una actividad que concierne a todos los profesionales de la salud, sin embargo, la enfermería como disciplina, es la que destina más esfuerzo, tiempo y dedicación a los cuidados. El cuidado tiene dos dimensiones (6): una inmersa en la cultura, con sus prácticas individuales y colectivas; y la otra, la moral, que asigna al cuidado un valor, un bien, que legitima y enaltece el actuar del (la) profesional.

Para la enfermería es de vital importancia el trabajo en equipo que tiene como premisa insoslayable unas buenas relaciones interpersonales. La ciencia ha descubierto que las aves migratorias vuelan formando una V (7), porque cada ave, al batir sus alas, produce un movimiento del aire que incrementa la eficacia del vuelo del ave que va atrás de ella, en una forma tal que toda la bandada aumenta por lo menos en un 71% su poder de vuelo, respecto del poder que desarrollaría un ave que vuela sola. Este, es un ejemplo de etología (no consciente) que nos enseña que cuando compartimos una dirección común y tenemos sentido de comunidad e interactuamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección, ayudándonos mutuamente y acompañándonos, podemos llegar más eficaz y rápidamente al objetivo propuesto. Esto es lo que se llama trabajo en equipo (7)tan necesario para ser aplicado a la situación que vivimos actualmente en nuestro país y que seguramente viviremos en el posconflicto.

 

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. La importancia-de-las-relaciones-interpersonales-para-ser-feliz. En www.rastreator.com/ Consultado en feb 25 de 2017
  2. RETANA G.“Nuestras diferencias  personales” INCAE (Instituto Centro Americano de Administración de Empresas), Costa Rica 1988
  3. JUNG, G. C  y  OTROS“Activos para el desarrollo de la organización”,  Universidad de California, 1995.
  4. CORTINA, A Ética Mínima “Introducción a la filosofía práctica”, Editorial Tecnos, 7 ed 2001.
  5. SANTACRUZ, E,Porque se desestabilizaron las normas morales en Colombia”, Editorial Radic, 1990, pag 23, 24, 30
  6. WATSON, J. Nursing human science and human care.Rev. National League for Nursing, Nova Yorrk, 1988.
  7. Henry-chipa-quintana.blogspot.com/…/un-equipo-de-aguilas.html,Consultado en marzo 2016
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